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Tasa de interés en baja: ¿qué le aconsejan banqueros privados al titular del BCRA?

Tasa, tasa, cada vez más baja: ¿qué le aconsejan los banqueros privados al titular del BCRA?
Ejecutivos de importantes entidades de la City creen que hay que seguir consolidando la estabilidad. ¿Qué pasará cuando llegue al límite de 60%?
Por Leandro Gabin
16.11.2018 11.00hs Finanzas

La baja de tasas que viene aplicando Guido Sandleris, titular del Banco Central, ya despierta cierta inquietud entre banqueros privados.

Si bien la entidad recortó poco más de 10 puntos lo que le paga (a las entidades financieras precisamente) con sus Letras de Liquidez (Leliq), lo cierto es que los niveles actuales aún siguen muy elevados.

El tipo de interés de referencia en 62,50% sigue cumpliendo el objetivo principal del BCRA: que sea lo suficientemente restrictivo para batallar contra la inflación y cumplir con el apretón monetario tal cual ha sido estipulado hasta, por lo menos, junio del 2019.

Sin embargo, la velocidad del descenso que viene aplicando el Banco Central genera ciertos reparos entre los banqueros.

"Hay que ir lento y consolidando el camino. El Central no se debería apurar", afirma un importante gerente de un banco líder en la Argentina, que mantiene un diálogo fluido con el equipo de Sandleris.

"No sea cosa que se confíen por demás y terminen cometiendo el mismo error que Sturzenegger", recuerda, en referencia a la baja de tasas que hizo esa gestión en el Central precisamente sobre fines del 2016 y que propició una mayor presión en los precios y el mea culpa en público del ex titular del BCRA.

"Está bien que Sandleris vaya testeando al mercado. De hecho, las tasas van hacia abajo y aun así el dólar sigue pegado a la banda inferior, lo que demuestra que él va por el buen camino", comenta otro banquero de una entidad privada extranjera.

No obstante, advierte que "todavía al paciente lo están operando, ni siquiera salió del quirófano. De modo tal que cualquier error puede ser muy grave".

En el corto plazo, la inflación no estaría otorgando demasiado margen a una caída más rápida del costo del dinero. Después del 5,4% que mostró el IPC de octubre, se estima que para noviembre ese número estará más cerca de 3%, lo que marcaría una desaceleración.

La lectura que hacen desde el Banco Central es positiva. Creen que si bien el índice de precios octubre resultó elevado, la caída de 1,1 puntos porcentuales de la inflación general y, especialmente la baja de 3,1 puntos de la llamada núcleo (que contempla alimentos) "son signos alentadores".

"Los datos de octubre evidencian que el reacomodamiento de los precios luego de la depreciación continuó durante ese mes. También dan cuenta de que la política monetaria opera con rezagos", indican desde el entorno de Sandleris.

Desde el ámbito privado, el Grupo SBS (la compañía que tenía en sus filas al actual vicepresidente Gustavo Cañonero antes de llegar al BCRA), comparte su punto de vista.

"La dinámica de las tasas de interés sugiere que las expectativas de inflación podrían estar bajando, por lo que nos mantenemos atentos a la posibilidad de estar siendo testigos de una incipiente mejora", señalan.

Cada vez más cerca del piso

Para el mundo financiero serán clave las señales que empiece a dar el Central en los próximos días.

Por un lado, y según lo estipulado en el acuerdo con el FMI, el Banco Central se comprometió a mantener las tasas con un piso mínimo del 60% hasta que se vean claros síntomas de desinflación.

En el memorándum de entendimiento con el organismo han sido más explícitos: "Para evitar un relajamiento involuntario de las condiciones monetarias, el objetivo de crecimiento del dinero es complementado por el compromiso de mantener las tasas a corto plazo por encima del 60%".

Esto, "hasta el momento en que las expectativas de inflación caigan de manera decisiva durante al menos dos meses consecutivos", completa el paper del Fondo.

Por lo pronto, en el mercado se mantiene la incógnita sobre si el Fondo le permitirá al Central aflojar las tasas hacia adelante.

"Tampoco se sabe el margen de maniobra con el que cuenta el Gobierno. El FMI es ferviente defensor de las altas tasas y siempre aconseja dejarlas bien arriba y por tiempo prolongado", recuerda el economista de un banco extranjero con llegada al organismo dirigido por Christine Lagarde.

"El manual del Fondo es muy simple: el costo del dinero bien elevado para que se estabilice la economía. Forma parte de un plan de estabilización clásico", agrega, al tiempo que vaticina que así se mantendrá esta variable hasta al menos el primer semestre del 2019.

Para los bancos, la economía argentina tiene que ir hacia a un esquema de tasa de interés real (descontando la inflación) superior a la de los otros países.

Para ir bajándola paulatinamente, el margen que tiene el Central se asocia a que los movimientos actuales en las Leliq no se trasladaron a las tasas pasivas (es decir, las que pagan las entidades para captar depósitos).

La Badlar (interés que se paga en los plazos fijos que superan el millón de pesos) sigue en 53%, casi igual que a fines del mes pasado. En tanto, las colocaciones a 30 días siguen ofreciendo 47% o 48% (también igual).

"No vemos que las tasas de los depósitos tengan margen para caer. Esto es porque la restricción de liquidez hace que nos estemos peleando por los pesos", aseguran desde otra entidad privada.

El último informe de la consultora Eco Go (ex Estudio Bein) describe las dos caras del apretón monetario:

- En el caso de las empresas, el stock de préstamos (descuento de documentos comerciales y adelantos en cuenta corriente) acumula un recorte de $25.000 millones.

Este monto significa una caída del 5,5% desde principios de octubre, cuando entró en vigencia el programa monetario luego de exhibir un estancamiento desde agosto.

-El recorte de las líneas de crédito llevó a muchas firmas a desarmar inventarios, lo que impactó en la demanda de divisas para importaciones. O, directamente, a vender dólares en el mercado de cambios, presionando a la baja su cotización.

- Los depósitos a plazo captaron buena parte de los pesos que se liberaron durante el desarme de las Lebac, dando lugar a un crecimiento que se concentró en el segmento mayor a $1 millón.

- En un contexto en el que los bancos tienen limitada la dolarización de portafolios y la demanda de crédito no tracciona (incluso con caídas nominales en algunas líneas), los pesos de los plazos fijos se aplicaron a Leliq.

De esta manera, operó como canal de transmisión de la política monetaria para el cumplimiento del objetivo de "crecimiento cero" de la cantidad de dinero.

En las entidades privadas creen que la película seguirá siendo bastante similar en los próximos meses.

En otras palabras, que el crédito seguirá sin aparecer y los depósitos, mientras que no haya ningún cimbronazo externo o interno, deberían mantenerse dado el "premio" que siguen ofreciendo los bancos por captarlos. 

"No me imagino un escenario con tasas en pesos que dejen de seducir a los ahorristas. Claro que en la Argentina siempre hay que tener en cuenta que al más mínimo error el público se dolariza", concluye el ejecutivo de un banco privado.  

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