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"El cierre de un acuerdo con el FMI no significa la sostenibilidad del mismo", alertan economistas

Según un informe de los economistas de la consultora LCG, la alta inflación, tarifas congeladas y amplia brecha cambiaria atentan para cumplir con el FMI
Por Mariano Jaimovich
05/12/2021 - 07,42hs
"El cierre de un acuerdo con el FMI no significa la sostenibilidad del mismo", alertan economistas

Todas las miradas de los analistas se encuentran en saber qué puede ocurrir en las próximas semanas respecto al posible acuerdo entre el Gobierno y el Fondos Monetario Internacional de renegociación de la importante deuda que existe con este organismo.

Esto, en un contexto en el que las reservas netas del Banco Central se encuentran en un nivel preocupante, en un período en que las liquidaciones de los exportadores son muy bajas.

Al respecto, un reciente informe de la consultora LCG, fundada por Martín Lousteau, sostiene que "el cierre de un acuerdo (con el FMI) no significa sostenibilidad del mismo".

Es que detalla que existen tanto numerosos desfasajes como también cuestiones políticas y económicas por resolver.

Incluso, afirma que si se normalizan todas las variables "ancladas", como dólar y tarifas, se tendría un alza de precios en 2022 que puede llegar a ser de hasta el 80%, según sus cálculos.

Por ejemplo, se detalla que, nuevamente, el mes de noviembre registró una inflación por encima del 3%.

Algo que refleja que, tras dos meses de discusión sobre los precios para "tan malos resultados, no parece haber sido un gran acierto", afirman desde dicha consultora.

Es decir, sentencian que a pesar del congelamiento de alimentos, de un tipo de cambio que se sigue retrasando, tarifas y combustibles congelados y una actividad poco dinámica, la inflación no cede a un ritmo inferior al 40% anual.

"Lo mejor a lo que puede aspirar el Gobierno, luego de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, es a encontrar una nominalidad más alta en torno al 4% o 5% mensual, una vez que las anclas mencionadas se dejen de utilizar como política antiinflacionaria", indican desde LCG.

El problema con esta estrategia, según estos expertos, es que "situaría a la inflación en un rango de entre 60% y 80% para 2022".

"Ese nivel de inflación, en un escalón más alto del actual, reabre el conflicto distributivo y pone un cepo al crecimiento", alertan.

Con ello se refiere a que estima que el próximo año los salarios perderían de nuevo contra el aumento de los precios, y "el Estado termine haciendo el ajuste del gasto licuando los ingresos de la seguridad social".

En estos niveles elevados de inflación, más los precios que todavía se encuentran anclados, para los economistas se torna un escenario complicaod
Los niveles elevados de inflación, más los precios que todavía se encuentran anclados, para los economistas se torna un escenario complicado.

"Esto redunda en una política fiscal altamente regresiva, que se podría haber suavizado e, incluso, evitado si se hubiera comunicado la situación debidamente a la sociedad. Y se hubiera ejecutado un programa donde todos los actores avanzaran en la misma dirección. Sin embargo, el camino por el cual se optó fue otro", resumen desde LCG.

Y completa su idea: "El ministro Martín Guzmán insiste en la necesidad de coordinar expectativas, pero es el primero en desalinear las mismas, planteando metas de inflación incumplibles y, rompiendo así, los contratos. Con este nivel de inflación pensar que la economía puede crecer por encima del arrastre estadístico es muy ambicioso".

En especial, estos economistas reflexionan que con las tasas de interés reales negativas y una inflación, cuyo nivel ya se encuentra alto y puede intensificarse, es posible que redunde en un menor ahorro interno. Por lo tanto, menores posibilidades de reemplazar la capacidad instalada.

También se destacan negativas novedades para el empleo, la brecha cambiaria y las reservas.

"En un escenario donde los precios superan al aumento de los salarios, pero los productores son conscientes de que ello no responde a una mayor riqueza, sino que es producto de una descoordinación de precios a raíz de una mala política monetaria, el resultado en el nivel de empleo sería nulo", sentencian.

Por otro lado, acotan que los problemas de brecha cambiaria se acentúan en la medida que el tipo de cambio oficial sigue atrasándose y el Banco Central pierde reservas.

"Esto deriva en un desequilibrio de las cuentas externas, que parecería intentar resolverse cerrando el ingreso de importaciones, lo cual siembra las dudas de cómo se hará la economía de los insumos necesarios para traccionar la recuperación tan auspiciada por el gabinete económico", se preguntan desde LCG, de cara al futuro.

Inflación e incertidumbre

A raíz de este nivel alto de inflación e incertidumbre que se vive en la Argentina, tanto económica como política, para estos analistas "resulta dificultoso" iniciar o expandir actividades productivas.

"En especial, con la falta de solidez de nuestras instituciones, entendidas como las reglas de juego bajo las cuales se desenvuelven los contratos entre distintos sectores", completa.

Y finaliza su idea: "Esto es lo que implica un acuerdo con el FMI. De ninguna forma asegura crecimiento, por lo que las expectativas en torno a este lucen algo sobreestimadas. Una vez realizados los desembolsos, el organismo busca recuperar el dinero prestado".

Por lo tanto, la atención del Fondo Monetario está puesta en los números fiscales de la administración argentina, de modo que ésta cuente con el superávit para pagar.

"Cómo se llegue a ese resultado será una decisión política de la cual el FMI no forma parte", advierten desde LCG.

Para los economistas de LCG, el FMI sólo se asegura que Argentina cumpla cómo el trato, pero no está en cómo se cumplirá
Para los economistas de LCG, el FMI sólo se asegura que Argentina cumpla con el pago del acuerdo, pero no fija cómo se cumplirá el mismo.

En este sentido, considera que lograr ese ajuste fiscal significará tomar medidas que, probablemente, "tengan efectos recesivos sobre la economía".

"Por supuesto, los costos reales podrían ser minimizados en caso de que el Gobierno comunicara esto al conjunto de la sociedad civil, de modo de confluir en un consenso que permita encaminar la situación", dicen los economistas de LCG.

Sin embargo, acotan, "el modus operandi continúa siendo la discrecionalidad, acompañada de un relato para su electorado, que ni siquiera sirvió de retórica para ganar las elecciones".

Por todos estos temas, desde esta consultora concluyen que el cierre de un acuerdo con el FMI "no significa sostenibilidad del mismo".

"El descuido de las cuentas fiscales durante los últimos dos años supone un precio más elevado que pagar en 2022, lo cual vulnera la continuidad del programa. En especial, de cara a los comicios de 2023, con un oficialismo debilitado luego de las elecciones de noviembre", sentencian.

Y alertan: "Oficialismo que, incluso, se puede ver fragmentado ante la desilusión de los resultados económicos; carta que no dejará de utilizar Cristina Fernández, quien ya destacó que un acuerdo con el FMI puede significar un cepo para la inclusión".

A raíz de eso, las preguntas pasan a saber si en el 2023 el peronismo propondrá más o menos ajuste, y también conocer cuál será la postura de la oposición.

"Así se empieza a mostrar la constante de que el Gobierno demora mucho en cerrar acuerdos cuya duración luego será escueta, lo cual es síntoma de una gestión que tiene dificultades para gobernar, porque en lugar de tener un diagnóstico de los problemas del país, se ha posicionado sólo como un dispositivo electoral", definen desde LCG.-