ECONOMÍA

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Entran más dólares, pero 5,3 millones ya están en mora y la menor oferta de carne vuelve a sumar presión sobre los precios y el bolsillo
Por Julieta Rico
FINANZAS - 09 de Junio, 2026

La Argentina ya no está tan apretada por la falta de dólares. En la City ya hablan de un alivio en la vieja restricción externa, en buena parte por el aporte de Vaca Muerta y por un flujo de divisas que hoy le da más aire al frente externo. Pero esa mejora trae un límite cada vez más visible: las importaciones siguen débiles y eso no habla solo de orden macro, sino también de una economía que todavía no recompone ritmo productivo.

Entran más dólares, pero las importaciones para producir siguen en baja

La última encuesta REM volvió a recortar la previsión de importaciones. Y el dato más relevante no pasa por el número en sí, sino por la composición: las únicas compras que siguen creciendo son las de bienes de consumo final y automóviles, que ya representan una cuarta parte del total. En cambio, maquinaria e insumos industriales siguen retrocediendo, en línea con una industria que mantiene capacidad ociosa alta y no encuentra razones para invertir ni para reponer stock productivo.

Ahí aparece la contradicción de esta etapa. La macro gana aire porque entran más dólares y porque el sector energético cambió parte del mapa externo. Pero al mismo tiempo, el dólar bajo y la apertura comercial empiezan a dejar otra señal: avanzan más los productos terminados que compiten con la producción local, mientras las compras ligadas a la actividad siguen en el freezer. Por eso algunos analistas ya advierten que el alivio externo no necesariamente implica recuperación interna.

La mora ya golpea a 5,3 millones y complica al consumo en cuotas

Esa fragilidad se ve todavía más claro en el crédito. Un informe elaborado con datos del BCRA y el INDEC muestra que ya hay 5,3 millones de personas en mora, lo que equivale al 26,9% de quienes tienen algún tipo de financiamiento. Dicho de otro modo, más de uno de cada cuatro deudores ya no logra pagar en tiempo y forma.

El problema se vuelve más duro cuando se mira el consumo financiado fuera de los bancos. En el negocio de electrodomésticos, la morosidad trepó al 48,2%, más del doble que un año atrás. Y en algunas cadenas ya superó claramente el 50%: Cetrogar registra 53,7% y Frávega 53,5%. En ese contexto, el consumo no desapareció, pero se sostiene cada vez más sobre cuotas que después cuesta pagar.

Eso también cambia la lectura sobre la calle. Cuando la mora sube así, el crédito deja de funcionar como apoyo para la actividad y empieza a mostrar desgaste social. El deterioro no queda encerrado en balances o planillas bancarias: pega de lleno en un consumo que ya venía frágil y que ahora depende de hogares con menos margen para refinanciar, comprar o sostener gastos corrientes.

Menos oferta de carne y más presión sobre uno de los precios más sensibles

Con ese margen tan ajustado, cualquier presión extra sobre los alimentos pesa más. Y la carne entró en una zona sensible. Entre enero y mayo se faenaron 4,94 millones de bovinos, casi 535.000 menos que un año atrás, una baja de 9,8%. Como consecuencia, la producción acumulada cayó 7,3% interanual en los primeros cinco meses del año.

Lo central es que esta vez la caída no responde a una demanda floja, sino a un problema de oferta. Parte del sector está reteniendo hacienda para recomponer stock, algo que puede ser positivo más adelante pero que hoy reduce la disponibilidad para carnicerías, supermercados y frigoríficos. Cuando eso pasa, se achican las promociones, crece la competencia por abastecerse y vuelve la tensión sobre uno de los precios que más pesa en el bolsillo.

En síntesis, la macro respira porque entran más dólares y la presión externa dejó de ser tan asfixiante. Pero la economía cotidiana sigue muy exigida. El problema ya no pasa solo por conseguir divisas, sino por evitar que el crédito se siga deteriorando y que los alimentos vuelvan a empujar justo cuando el consumo todavía no se recompone.

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