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Nueva ley de drogas y su impacto en los consumidores
Un tema trascendental en la campaña sin repercusión en la salud
Por Martina Stutz Dohmen
14.11.2016 21.54hs Health & Tech
En medio de una discusión ausente, en lo que se refiere a drogas en la Argentina, en el Boletín Oficial se presentó la Ley 27.302. Esta es una modificación de la Ley 23.737 publicada en el año 1989; que plantea modificaciones del Código Penal. Estas leyes pretenden contemplar a las drogas como un problema del narcotráfico y no del usuario. Son las personas las que consumen y, por lo tanto, las que forman un mercado de demanda. No parece escapar a la lógica de venta de zapatillas, pero a diferencia estas zapatillas hacen mal. Por esta razón, existe la necesidad siempre olvidada de entender, que la leyes sobre drogas deben contemplar, al menos en una primera instancia, al consumo como un problema de la Salud Pública y no de fronteras estatales.

Son personas las que acceden a estas sustancias y las que tienen por delante un problema por resolver. Entender al consumo de drogas, como un problema de aviones que atraviesan las fronteras es desconocer la lógica del consumidor, el efecto provocado y la repercusión social de este acto.

Es claro que el daño generado por el consumo de muchas sustancias, legales e ilegales, es algo que debe ser evitado. Sin embargo, es evidente que en el mundo, la batalla a través de la penalización, ha sido perdida. Estados Unidos, entendido por muchos como la cuna de la democracia, sufre el crecimiento de la venta de heroína en sus principales ciudades; México es hijo del narcotráfico puertas adentro y afuera, generando un gran impacto en Norte América; Colombia parece no terminar de sufrir los enlaces del narcotráfico en todos los niveles institucionales. El consumo en Alemania existe y esta en las calles; y ciudades trascendentales e históricas, como Berlín, ofrecen al consumidor la posibilidad de comprar en cualquier esquina.

Pero el tabaco bajo el consumo.

El miedo a la estigmatización política hace que la discusión este postergada. En las campañas resulta un pregunta con respuesta estereotipada, por un profesional dedicado a manejar la imagen política.

Pero los que mueren por el consumo de drogas son los mismos.

Es difícil entender cual es el lugar de la justicia y que lugar debe ocupar la salud en este debate. La jerarquía entre ambos puede ser la respuesta y el acceso al final de este conflicto.

Las víctimas son los consumidores y los victimarios los que arman el negocio ilegal. No parece un análisis muy difícil de realizar, sin consumidores, no hay distribuidores; sin este tipo de penalización, no hay negocio ilegal. Además, parece también fácil comprender que la estructuración de leyes patriarcales no ha logrado disminuir el consumo.

Esta batalla perdida, además, genera otro componente negativo: los muertos por ignorancia. Los consumidores son una realidad, al igual que las drogas; pero el consumidor no conoce lo que toma. Las leyes se crean y los consumidores siguen existiendo; las leyes aumentan su severidad y los consumidores acompañan este crecimiento.

Pero los ignorantes se multiplican.

En este mundo donde nadie consumió, pero todos empatizan con el consumidor, seguimos viendo jóvenes muertos y adultos de traje ganando votos con respuestas estructuradas.

La que se plantea es una discusión de guardapolvo blanco más que de corbata. El peso y la decisión debe estar en los que reciben a los adictos y en la sociedad. No es algo que pueda o deba ser definido, desde la lejanía utilizando exclusivamente como recurso artículos con firma.

Generar un debate social puede ser agotador y demandar mucha atención, pero es algo, a lo que tarde o temprano, vamos a llegar.

Por Ignacio Aladro Enterate lo último sobre economía digital, startups, fintech, innovación corporativa y blockchain. CLICK AQUÍ
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