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Científicos españoles descubrieron una proteína que aplaca las metástasis del cáncer de mama

Científicos españoles descubrieron una proteína que aplaca las metástasis del cáncer de mama
Los resultados de un trabajo realizado recientemente podrían tener un impacto importante en el seguimiento de las personas que lo padecieron
Por Martina Stutz Dohmen
31.01.2018 18.00hs Health & Tech
El cáncer de mama se encuentra entre los tipos de cáncer que causan mayor número de muertes cada año, junto con el de pulmón, hígado, estómago y colorrectal. Según los datos difundidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la causa de 571.000 muertes cada año.

La mayoría de los tipos de cáncer pueden provocar metástasis, es decir, la extensión del tumor a otra parte del cuerpo. En este tipo en particular, se ha observado que en algunas mujeres  esta diseminación aparece más tarde que en otras, incluso muchos años después de haber finalizado el tratamiento. De acuerdo a un estudio realizado recientemente la respuesta a este interrogante se encuentra en la existencia de unas proteínas capaces de mantener “dormidas” las células metastásicas de este tipo de tumores.
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Con el objetivo de descubrir con exactitud la causa de la manifestación después de tantos años, un equipo de científicos españoles del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) ha analizado el tipo más frecuente de cáncer de mama, es decir, el hormonodependiente. En él se expresa el receptor de estrógenos (ER+) y representa entre el 70% y el 80% de todos los casos de esta patología.

Según el principal responsable de este trabajo, Roger Gomis, “es cierto que son menos agresivos que los triple negativo y los HER2+, pero también causan metástasis y cuando lo hacen tienen un comportamiento particular”.

La investigación se publicó recientemente en la revista Nature Cell Biology, con el apoyo de la Fundación BBVA, entre otras fundaciones, y reveló que de las personas afectadas por este tipo de tumor, solo un pequeño grupo recaerá en menos de cinco años. “Tienen un riesgo sostenido a lo largo de la vida, 10, 20, incluso 30 años después de finalizar el tratamiento”, según señala Gomis. Esto es así precisamente porque se sabe que este tipo de tumor se caracteriza por un largo período de latencia sin síntomas, una vez tratados los tumores ER+ con cirugía, se plantea la quimioterapia y después de inicia una terapia hormonal -tamoxifeno-. El líder del trabajo explica que se mantiene durante cinco años siguientes para eliminar posibles células afectadas que queden latentes”.

El problema es que en algunas pacientes la posibilidad de recaída va más allá de los cinco años. ¿Por qué en unas mujeres la metástasis aparece antes y en otras décadas después del tratamiento? Tras un trabajo de laboratorio que se realizó con modelos de ratón, el equipo pudo identificar una proteína, denominada MSK1, que cuando estaba presente la metástasis tardaba más. De alguna manera, la presencia de estas proteínas mantiene “dormidas” a las células metastásicas del cáncer de mama.

Con la colaboración de algunas instituciones hospitalarias españolas -el Hospital Clínic de Barcelona, el Clínico de Valencia y la Jiménez Díaz de Madrid- los resultados fueron confirmados. Los tumores de cáncer de mama ER + que no expresan MSK1 se asocian a un riesgo de recurrencia más anticipado, mientras que aquellos que la expresan desarrollarán la metástasis más tarde en el tiempo.
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La importancia de esta investigación radica en que hasta la fecha los mecanismos que permitían a las células de cáncer de mama salir de la latencia eran poco conocidos en modelos preclínicos y menos en pacientes.

La proteína en cuestión -MSK1- actúa como freno. En la práctica clínica, esto “podría ayudar a identificar a aquellas personas con mayor riesgo de sufrir recaídas con el objetivo de realizar un seguimiento más estricto de lo habitual”, explica el investigador principal.

Dado que se trata de una prueba experimental de laboratorio, "antes habría que estandarizarla y optimizarla para hacer un ensayo clínico donde pueda demostrarse su uso óptimo", reconoce el líder del trabajo. "Esto podría tardar entre siete y nueve años".

Los científicos que participaron del estudio señalan que haber identificado esta proteína podría ayudar a buscar un compuesto que copie su mecanismo, con la mente puesta en un futuro tratamiento. El objetivo no es que cure, sino que mantenga las lesiones metastásicas “dormidas” la mayor cantidad de tiempo posible.

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