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Los cinco criterios que se deben cumplir para tener un Trastorno Límite de la Personalidad

Los cinco criterios que se deben cumplir para tener un Trastorno Límite de la Personalidad
Este tipo de problemas representan uno de los desafíos centrales para la psicología científica actualmente
Por Martina Stutz Dohmen
02.02.2018 08.00hs Health & Tech
Los especialistas señalan que el uso del término límite para la denominación de un trastorno psiquiátrico es un tema polémico, ya que no está claro a qué límite se refiere. Dentro del campo específico, además, hay quienes consideran que este trastorno debería incluirse dentro del espectro de trastornos afectivos y no ser una entidad en sí.

Sin embargo, hay un consenso acerca de la existencia del trastorno y de sus características principales. Asimismo, las consecuencias que la patología puede tener en quien lo padece y en su entorno también forman parte del consenso que existe entre los especialistas.
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El TLP se caracteriza por la inestabilidad de las conductas interpersonales, de la imagen de uno mismo y de los afectos y por una notable impulsividad.

En su estado de ánimo, además, se puede ver que padecen altibajos emocionales, ansiedad, culpa, descontento general, enfado, soledad o tristeza. Los síntomas psicológicos se caracterizan por depresión, imagen negativa de sí mismo, megalomanía o narcisismo.

Más allá de los síntomas que las personas con este trastorno de personalidad, hay algunas características centrales que permiten identificarlo en forma más clara, tanto para la propia persona como para su entorno.

Miedo al abandono

Quienes padecen TLP a veces pueden sentir ansiedad, miedo o ira ante la idea de quedarse solos o abandonados -un pensamiento que los persigue y no deja de estar en su cabeza-. Sin embargo, en la mayoría de los casos no hay motivos para que se sientan de ese modo.

Identidad incierta

Dadas las condiciones del trastorno que padecen pueden tener cambios bruscos sobre sus carreras, valores y amigos que tienen. Los cambios, en general, no tienen fundamentos ni sentido claros, por lo que muchas veces encuentran difícil la identificación en sí mismos.

Todo o nada

Una persona con TLP suele ver las relaciones de una manera del todo o nada, donde ven a la otra persona, ya sea como “perfecta” o “mala”. Pueden tener una relación en la que se comparta mucho tiempo con la otra persona e incluso compartir gran cantidad de detalles íntimos, para más tarde encaminar la relación hacia el odio y la sensación de que la otra persona no le importa lo suficiente.

Impulsividad

Este es uno de los principales rasgos de este trastorno de personalidad. Suelen comportarse de esta manera para aliviar la angustia que los aqueja. Algunos ejemplos de conductas de estas características son la conducción temeraria, los atracones de comida o el abuso de drogas o alcohol.
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Conducta suicida o autolesiones

En muchas ocasiones se pueden dañar a sí mismos de forma deliberada. En general, esto suele reflejar una forma de distracción o la búsqueda de un alivio a su malestar constante.

Los pensamientos de suicidio también son comunes en las personas que padecen TLP, debido a los intensos estados emocionales que experimentan.

Ira

La ira es una emoción humana, por lo que la mayoría de las personas la ha sentido alguna vez. Sin embargo, hay casos en los que se siente en forma desmedida, más fuerte, como les sucede a quienes padecen TLP. Esta característica se manifiesta, por lo general, en las relaciones personales, aunque también puede aparecer por algún problema laboral.

No todas las personas con este trastorno sienten la ira de este modo, pero aquellas que lo hacen pueden tener problemas en su vida personal o en sus relaciones de pareja, familia o amigos.

Por último, es importante considerar cuáles son los criterios que determinan el diagnóstico de esta patología. Según los especialistas, para poder decir que una persona padece TLP se deben cumplir al menos cinco de nueve principios.

  • La persona debe encontrarse realizando grandes esfuerzos para evitar un abandono real o imaginario,

  • Debe existir un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas

  • Sensaciones crónicas de vacío

  • Ideas paranoides transitorias

  • Amenazas, conductas suicidas o autoflagelantes,

  • Ira intensa y difícil de controlar

  • Trastorno de identidad

  • Impulsividad en, por lo menos, dos aspectos de la vida del paciente

  • Inestabilidad afectiva


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