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¿Sentís fatiga y cansancio constantes? Este síndrome podría justificarlo

¿Sentís fatiga y cansancio constantes? Este síndrome podría justificarlo
Con síntomas similares a otras patologías, es una afección difícil de diagnosticar con exactitud
Por Martina Stutz Dohmen
16.05.2018 16.30hs Health & Tech
La fatiga o el cansancio son síntomas muy comunes en el día a día de las personas. Por el estrés propio del trabajo, por las horas dedicadas al estudio, por ejercicio físico o por cualquier otro factor de la rutina diaria, es esperable sentirse cansado. Sin embargo, existen casos en los que el trastorno se manifiesta en forma más intensa y repercute negativamente en la salud.

Si bien los síntomas pueden ser similares entre diversas patologías, existe una entidad en particular que responde a estas características y que puede ser la respuesta al agotamiento constante. Se trata del síndrome de fatiga crónica, un trastorno complejo cuyo aspecto central es la fatiga extrema y que no puede atribuirse a ninguna enfermedad preexistente. El problema principal que presentan quienes lo padecen es que el cansancio puede aumentar por el incremento del ejercicio físico o mental, pero no cesa con el descanso. Es por eso que la afección también se conoce como enfermedad sistémica por intolerancia al esfuerzo o encefalomielitis miálgica.
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El síndrome de fatiga crónica se puede identificar a través de la manifestación de diversos síntomas. En este sentido, es importante destacar que se trata de un trastorno cuya sintomatología es similar a otras enfermedades, lo cual puede dificultar su diagnóstico inicial y retardar, así el comienzo del tratamiento.

Algunos de los síntomas que el paciente puede sentir son fatiga constante, pérdida de memoria, dificultad para la concentración y un agotamiento extremo que suele durar mucho más de 24 horas después de realizar algún tipo de ejercicio físico o mental intenso. Por otro lado, es común que la persona tenga manifestaciones del trastorno a nivel físico, como dolor articular o muscular sin causa aparente, dolor de garganta, agrandamiento de los ganglios del cuello o de las axilas, dolores de cabeza y sueño no reparador.

Las causas específicas de esta patología se desconocen hasta el momento, aunque existen diversas teorías que intentan explicar su origen. De acuerdo a la información publicada por la Clínica Mayo, en Estados Unidos, algunos expertos creen que el síndrome de fatiga crónica puede desencadenarse por una combinación de factores.

  • Infecciones virales: debido a que algunas personas desarrollan el síndrome de fatiga crónica después de tener una infección viral, los investigadores que se dedican a estudiar la patología piensan que una de las posibilidades es que los virus sean los desencadenantes del trastorno. Sin embargo, es necesario aclarar que todavía no se ha encontrado un vínculo concluyente y certero que indique que son la causa del síndrome.

  • Problemas del sistema inmunitario: en los pacientes que manifiestan este tipo de patología, el sistema inmune se muestra levemente afectado, pero no está claro si este deterioro es suficiente como para causar efectivamente este trastorno.

  • Desequilibrios hormonales: quienes padecen el síndrome de fatiga crónica a veces también tienen niveles anormales en sangre de las hormonas que se producen en el hipotálamo, en la hipófisis o en las glándulas suprarrenales. No obstante, se desconoce hasta el momento qué causa la fluctuación de los valores mencionados.


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Aunque no es posible determinar los fundamentos de que esta patología se manifieste en algunas personas y en otras no, los especialistas indican que hay un grupo de factores considerados de riesgo, es decir, que pueden aumentar el riesgo de desarrollar la fatiga crónica. En primer lugar se encuentra la edad; si bien se puede presentar en cualquier momento de la vida, se da con mayor frecuencia en personas de entre 40 y 50 años. Por otro lado, el sexo también se constituye como factor de riesgo en esta enfermedad. Las mujeres son quienes suelen ser diagnosticadas con síndrome de fatiga crónica. Por último, el estrés también entra dentro de la lista de los elementos que pueden predisponer a una persona a desarrollar un trastorno de estas características, dado que aumenta el cansancio mental y físico de quienes lo sufren.

El diagnóstico de esta patología se puede realizar a través de diversos análisis del paciente. Esto significa que ninguna prueba individual podrá confirmar un diagnóstico de síndrome de fatiga crónica, sino que serán necesarias varias de ellas para descartar otros problemas de salud que manifiestan síntomas similares.

El tratamiento del síndrome de fatiga crónica se centra en el alivio de los síntomas, dado que no existe ningún tipo de terapia que trate el fondo del trastorno. Sin embargo, es importante consultar a un profesional médico cuando se detecta la aparición de cansancio o fatiga excesivos y constantes. La relevancia de la consulta a un especialista radica en que la detección precoz de los síntomas mencionados puede ser beneficiosa para comenzar a tratarlos. Asimismo, detectar el síndrome en forma temprana podrá evitar que evolucione en forma negativa y provoque consecuencias mayores en el día a día de la persona. Algunos de los efectos adversos secundarios que pueden desencadenarse a partir del síndrome de fatiga crónica son depresión y aislamiento social. Además, es común que quienes padecen este tipo de trastorno comiencen a restringir su estilo de vida, a cambiar algunas de sus costumbres y que aumente su ausencia en las actividades que le producen fatiga, como el trabajo o el gimnasio, por ejemplo.

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