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Nutrición

Sal invisible, un elemento que daña en silencio: ¿dónde está y cómo eliminarlo de nuestra dieta?

Sal invisible, un elemento que daña en silencio: ¿dónde está y cómo eliminarlo de nuestra dieta?
La mayoría de las personas desconoce en qué alimentos se encuentra y, en consecuencia, no sabe que consume más sodio que la cantidad recomendada
17.08.2018 11.37hs Health & Tech

La sal es uno de los principales elementos que se pueden encontrar en la dieta de cualquier persona. Para dar sabor a las comidas o para realzar el sabor de algunos ingredientes, resulta casi esencial en la mayoría de las dietas. Si bien muchos conocen que quienes padecen hipertensión deben comer sin sal porque, de lo contrario, provocan un daño en su salud, no todos saben que para otras patologías el exceso de sodio también puede ser perjudicial. Una de ellas es la diabetes, una enfermedad metabólica que provoca un aumento del nivel de azúcar en sangre como consecuencia de una falla en el páncreas.

A pesar de que puede tener un impacto fuerte en la salud con severas consecuencias, si se trata adecuadamente los pacientes pueden llevar una buena calidad de vida. Más allá del tratamiento médico, uno de los pilares centrales para poder alcanzar ese objetivo es la alimentación. Además del azúcar, que resulta nocivo para quienes padecen esta enfermedad, la sal es otro elemento que si se consume en exceso puede impactar negativamente en la salud. Es importante destacar que el sodio es un ingrediente que puede perjudicar a cualquier persona que lo consuma en cantidades excesivas, no únicamente a los pacientes con diabetes. Por eso, el cuidado de la alimentación en este sentido debe estar presente en todos los platos para una vida saludable.

“La dieta promedio de un argentino aporta entre 7 y 8 gr de sodio por día, es decir que se encuentra por encima de la cantidad recomendada -5 mg-”, explica la Lic. Constanza Machain Barzi, especialista en Nutrición del staff de Medicus.

El sodio se puede encontrar en muchos alimentos, por lo general agregado artificialmente durante su cocción o producción. Las principales fuentes de sodio en la alimentación regular son dos. Por un lado, la sal de salero, presente en la mayoría de las mesas de los hogares y de restaurantes -aunque actualmente la ley no permite que el salero esté presente en forma constante en la mesa, solo se debe proveer por pedido del cliente-. La otra fuente más frecuente de sodio son los alimentos procesados o multiprocesados, que contienen altas cantidades de sal agregada en su producción.

Existe, a su vez, un concepto nutricional conocido como sal invisible, que se utiliza para denominar al sodio presente en alimentos sin el conocimiento de quienes los consumen. “Es la sal que no vemos, que no se siente el gusto o que no estamos conscientes de su ingesta”, indica la Lic. en Nutrición Laura Casparián.
Las carnes en general y sus reemplazos son las principales fuentes de este tipo de sodio. Las milanesas de soja, las hamburguesas, los medallones de pollo o pescado, el jamón u otros fiambres y las patitas, son algunos de los alimentos que se encuentran dentro de este grupo. Las hamburguesas comerciales, por ejemplo, contienen 547 mg de sodio, mientras que 2 fetas de jamón cocido las superan con 628 mg, por ejemplo.

Los alimentos enlatados o congelados también son fuentes de “sal invisible” que se deben considerar al momento de alimentarse. En la mayoría de los casos se utilizan por la practicidad que revisten, ya que muchas personas no tienen tiempo de cocinar desde cero algunos ingredientes. Sin embargo, en pacientes diabéticos o con otras patologías de base es clave tener en cuenta la ingesta de sodio a través de alimentos de este grupo e intentar evitarla.

Los quesos también son fuente de sodio, sobre todo los que son más sabrosos y duros en consistencia. “El queso rallado es un claro ejemplo de esta última afirmación, ya que solo 2 cucharadas contienen 300 mg de sodio, una cantidad elevada si se tienen en cuenta que solo son una pequeña parte del plato de comida”, agrega la experta en Nutrición, Constanza Machain Barzi.

La mayoría de los panificados -tanto de panadería como procesados- contienen sodio en altas cantidades. Así, sus versiones sin sal pueden una opción -tostadas, pan, galletitas, pan lactal, entre otros-.
Los caldos, sobre todo los concentrados, y las sopas comerciales, suelen contener altas cantidades de sodio, incluso en sus variedades sin sal. Por eso, “siempre se recomienda preparar este tipo de platos con vegetales naturales, ya que será más saludable”, explican las especialistas de Medicus.

Para cambiar la alimentación y consumir menor cantidad de sodio, hay diversas medidas que se deben tomar y tendrán impacto en el día a día. Agregar menos sal a los platos preparados en casa y en los que se consumen fuera es, por supuesto, una clave en este proceso. Sin embargo, hay otra parte del cambio que resulta esencial: aprender a leer las etiquetas. Existen diferencias en cuanto al contenido en sodio en las diferentes marcas e incluso entre las diversas versiones del mismo alimento. Por eso, analizar la información nutricional de los productos es importante para los pacientes con diabetes u otras enfermedades. Además, hay otro elemento fundamental en este proceso. “Es importante aprender a identificar el uso de nombres alternativos que se le da a la sal, como glutamato de sodio, pirofosfato de sodio, propianato de sodio, inosinato disódico, citrato sódico, alginato disódico, entre otros”, indica la Lic. Constanza Machain Barzi. Por último, evitar todos los alimentos que no aclaren su contenido de sodio -al igual que de otros componentes- también puede contribuir al cambio en la alimentación y a la menor ingesta de este elemento.

Ahora bien, ¿cómo se le da gusto a las comidas si no se agrega sal? Aunque parezca el único saborizante que puede realzar el gusto de los platos y de cada uno de los ingredientes, existe una gran cantidad de especias y aderezos que pueden actuar del mismo modo sin ser perjudiciales para la salud. A su vez, los tipos de cocción y preparación también pueden resultar esenciales para dar sabor a los alimentos.

En este sentido, una de las claves es elegir la cocción por calor seco, horno, parrilla o vapor, en lugar de hervir las comidas, que puede ayudar a mantener el sabor. Asimismo, marinar las comidas algunas horas antes de cocinar también puede ser beneficioso.

“Las especias son un aliado fundamental para quienes padecen patologías como la diabetes y han recibido la recomendación de comer sin sal”, indican las especialistas de Medicus. La pimienta, el pimentón, el curry, el clavo de olor, la canela, la vainilla, el azafrán, la nuez moscada y el comino, entre otros, se pueden utilizar en la cocción de los alimentos -o al final-.
A su vez, agregar ingredientes como ajo o cebolla puede contribuir a realzar el sabor del plato y de la comida en general.

Es importante aclarar que, según la situación de cada paciente, puede que algunos puedan consumir cantidades limitadas de sal. Así, con la autorización del especialista, algunos pueden incluir sales modificadas o dietéticas en su dieta.

MEDICUS TE INVITA: Seminario sobre alimentación en personas diabéticas “Aprendamos a descubrir la sal invisible”, dirigido a familiares y pacientes con diabetes, a cargo de las Lic. en Nutrición Constanza Machain Barzi y Laura Casparián. Martes 21 de agosto, 17hs. Auditorio del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT), Larrea 955.

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