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Ya no más dolor por quemaduras: la ciencia propone un veneno como tratamiento de alta eficacia

Ya no más dolor por quemaduras: la ciencia propone un veneno como tratamiento de alta eficacia
Se trata de una de las lesiones que aparecen con mayor frecuencia y conllevan una severa molestia, que puede llegar a ser altamente incapacitante
05.01.2019 00.30hs Health & Tech

Las quemaduras son una de las patologías más frecuentes y su dolor asociado uno de los más incapacitantes. Si bien los avances médicos han aumentado la supervivencia de pacientes con quemaduras de primer y segundo grado, uno de los principales desafíos actuales es lograr un tratamiento eficaz para paliar ese dolor crónico asociado.

Recientemente, un equipo multidisciplinar de científicos del Reino Unido del Imperial College London ha probado un mejor tratamiento para el dolor relacionado a las lesiones por quemaduras.

El estudio, publicado en la revista Journal of Molecular Medicine, ha sido desarrollado principalmente en el Chelsea and Westminster Hospital, en el Instituto de Fisiología de la Academia Checa de Ciencias y en la Charles University de Praga, donde se han realizado parte de los experimentos.

Una de las características principales de este tipo de dolor es su capacidad de potenciarse. “No es simplemente un dolor que se produzca en el momento en el que te haces la quemadura, sino que es un dolor que con el paso del tiempo va en aumento”, sostiene uno de los científicos que lideraron el estudio.

Es posible curar las quemaduras, poco a poco, aunque se trata de un proceso largo y que a su vez genera nuevas fases de dolor. Comienza por quitar la piel muerta levantando la capa superior de la dermis, lo cual requiere el cambio diario de vendajes y demás cuidados para evitar infecciones. Finalmente, es necesario realizar un proceso de rehabilitación, porque es probable que la zona haya perdido algo de movilidad.

Es así que la sensación de dolor en aumento acaba por hacerse crónica y puede molestar a la persona por los próximos años de su vida.
Por todo ello, muchos grupos de investigadores están tratando de focalizarse en cómo mejorar ese dolor tan intenso y duradero y que, hasta ahora, se trata principalmente a base de medicación analgésica.

“Pese a que tienen importantes beneficios en el control del dolor, a su vez tienen muchos efectos secundarios, como reducción de la tasa respiratoria y cardíaca, generan dependencia y pérdida de efectividad con el tiempo”, indica uno de los líderes de la investigación. Es por eso que es necesario buscar estrategias analgésicas igualmente efectivas pero sin los efectos secundarios de los fármacos opioides, que son los principalmente utilizados en este tipo de tratamiento.

Los especialistas definen al dolor como una interpretación del cerebro; es así que el objetivo del estudio apuntaba a bloquear el interruptor molecular a fin de observar si, al frenar la primera conexión entre los receptores del dolor y médula espinal, se conseguía inhibir la transmisión de información al cerebro y, por tanto, la sensación de dolor.

Según explican los especialistas a cargo del estudio, desarrollaron un “modelo de dolor por quemaduras con ratones” a los que se les aplicó la protoxina II (ProTxII) -un compuesto que está presente en el veneno de la tarántula peruana (Thrixopelma pruriens) y que bloquea de manera específica el canal de sodio Nav 1.7-.


De este modo, pudieron comprobar que, efectivamente, a partir de la modificación de esta sinapsis se reducía significativamente la transmisión del dolor a la médula espinal con un efecto similar al que produce una inyección de morfina


¿Podría, entonces, aplicarse esta terapia a las personas que han sufrido quemaduras?
Si bien la protoxina II (ProTxII) no es apta como estrategia terapéutica en humanos, este hallazgo se podría considerar como un paso más cerca de mejorar los tratamientos contra el dolor producido por quemaduras.

Lo importante es que bloqueando el Nav 1.7 conseguimos un efecto paliativo del dolor asociado a quemaduras; hemos descubierto la diana terapéutica, se trata de un avance muy positivo”, destaca el principal investigador.

Es clave considerar una de las aclaraciones que hace el científico. “Normalmente transcurren entre 15-20 años desde que una compañía farmacéutica comienza a investigar una molécula innovadora hasta que el medicamento llega al mercado”, indica. En el caso del fármaco para el dolor por quemaduras los investigadores indican que podrían pasar entre 5 y 10 años hasta su llegada al mercado.

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