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Tengo historia de cáncer de mama en mi familia, ¿qué cuidados debo tener?

Tengo historia de cáncer de mama en mi familia, ¿qué cuidados debo tener?
Se trata de uno de los tipos que causan más cantidad de defunciones a nivel mundial, detrás del pulmonar, el hepático, el colorrectal y el gástrico
13.02.2019 14.24hs Health & Tech

El cáncer de mama es una de las principales causas de muerte como consecuencia de patología oncológica a nivel mundial, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Anualmente es responsable de 571.000 defunciones, lo cual lo posiciona quinto en el "top 5" de los tipos que más muertes producen.

Todos los años en todo el mundo se organizan campañas de concientización para fomentar los controles y, así, la detección precoz de la patología. Al igual que sucede con otros tipos de cáncer y con otras enfermedades en general, el diagnóstico temprano es la principal forma de encarar un tratamiento con un pronóstico potencialmente positivo.

Entre los factores de riesgo más conocidos se encuentra la historia familiar, es decir, que haya uno o más casos de cáncer de mama. En este sentido, es importante tener en cuenta que no solo se debe tener en cuenta a madres, abuelas, bisabuelas o tías, sino también a hermanas, hijas y nietas, algo que no todas las mujeres saben.

¿Qué cuidados se deben tener en caso de tener historia de cáncer de mama en la familia?
En primer lugar, aunque es un punto de controversia entre algunos especialistas, cabe mencionar a la autoexploración mamaria mensual postmenstrual. En general, se recomienda para todas las mujeres, pero puntualmente en quienes tienen historia de cáncer de mama en la familia a partir de los 18 - 20 años.

Por su parte, la exploración mamaria y de territorios de drenaje ganglionar en manos de un médico experto es otro de los principales exámenes a los que se debe someter la mujer. Se aconseja iniciarla antes de los 25 años, o 10 años antes de que el diagnóstico de cáncer de mama más joven de la familia. La periodicidad debe ser de entre 6 y 12 meses, de acuerdo a la gravedad del caso de cáncer y, además, a las características específicas de la paciente.

Las mamografías son el principal estudio que puede contribuir a la detección de cáncer de mama. En general, los especialistas recomiendan comenzar a hacerse este examen a partir de los 40 años, pero en casos de cáncer en la familia se adelanta entre cinco y diez años. Así, las mujeres deben empezar alrededor de los 30-35 años a hacerse mamografías anuales.


También existe otro estudio que puede contribuir a la detección del cáncer de mama: la resonancia magnética mamaria. Se trata de la prueba más sensible para mujeres de alto riesgo de cáncer de mama, por lo que se recomienda a las pacientes comenzar a los 25 años con un estudio de estas características cada año. 

Es necesario tener en cuenta que la asociación de la mamografía a la resonancia aumenta la detección de cáncer de mama. Ambos estudios se pueden realizar al mismo tiempo de forma anual o de forma alternante cada 6 meses.

La sintomatología de la enfermedad es una de las principales formas de reconocerla. Es por eso que resulta necesario conocer cuáles son los síntomas más comunes y visibles a los ojos de la paciente.

En muchos casos, las mujeres sienten un bulto que se palpa como un nudo firme o un engrosamiento de la mama, incluso puede aparecer debajo del brazo, hacia la zona de la axila. En muchos casos, es el especialista quien hace la detección de la protuberancia, pero también puede ser la paciente quien lo haga, a través del examen casero que algunos médicos recomiendan.

Los cambios en la forma o en el tamaño de la mama también pueden ser síntoma de cáncer en la zona. En este aspecto, cabe destacar que no se trata de diferencias ya presentes en la paciente. Por ejemplo, hay quienes tienen una mama notablemente más grande que la otra desde siempre, por lo que no es un motivo de preocupación. Sí debe serlo cuando esa modificación en el tamaño aparece después de muchos años y de manera unilateral.

Del mismo modo, cualquier otro cambio físico puede indicar la presencia de alguna patología. El pezón invertido hacia adentro, o llagas en esa zona; irritación en la piel, rugosidades, hoyuelos o escamosidad.

La secreción del pezón que aparece de manera repentina, en algunos casos con sangre e incluso de una sola mama, es otra de las manifestaciones regulares de este tipo de cáncer.
La sensación de calor en las mamas, que se noten tibias al tacto, en algunos casos enrojecidas e hinchadas, con o sin erupción de la piel, también es un síntoma frecuente de alguna patología.

Por último, el dolor permanente en las mamas es un claro síntoma de alarma. Es común que las mujeres sientan este tipo de molestia antes de comenzar su ciclo menstrual o durante el mismo, por ejemplo, pero es patológico cuando se mantiene en el tiempo y no desaparece.

Ante la presencia de cualquiera de los síntomas mencionados es clave la consulta con un especialista de manera urgente. Nuevamente, la detección precoz del cáncer de mama salva vidas.

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