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Crónica de una obsesión: 8 características de este tipo de personalidad

Crónica de una obsesión: 8 características de este tipo de personalidad
Algunos rasgos de estas características pueden ser severamente perjudiciales para la salud, ya que a la persona le resulta imposible vivir sin ellos
17.04.2019 18.03hs Health & Tech

Psicológicamente, el concepto de obsesión hace referencia a la presencia de una idea, creencia o imagen mental que interfiere recurrentemente en el estado de conciencia de la persona y hace que su pensamiento vaya "sobre raíles". Es decir, que las obsesiones limitan la espontaneidad con la que se actúa, ya que van de la mano de un bucle de pensamiento que se retroalimenta de sus propios efectos.

La rumiación, que es justamente este círculo vicioso de los procesos mentales, es un fenómeno que va de la mano de la obsesión. Además, las consecuencias de esto suelen ser un incremento del estrés puntual y de la ansiedad, así como las creencias premonitorias acerca de la futura nueva aparición de esos pensamientos obsesivos.

Pero, ¿cuáles son las señales que delatan la existencia de una personalidad obsesiva? Tal como sucede con muchos trastornos como este, los hábitos obsesivos se manifiestan en el día a día.

Planificación constante
Las personas obsesivas tienden a dedicar mucho más tiempo a hacer cálculos o estimaciones sobre lo que puede pasar en el futuro. El objetivo es mantener viva la idea de que lo tienen todo controlado.

Hábitos escapistas
La personalidad obsesiva necesita apoyarse en momentos de escapismo para no tener que soportar constantemente la ansiedad de tener que estar siempre al mando de lo que ocurre. Escapadas de fin de semana, partidas largas de videojuegos o simplemente períodos de aislamiento suelen ser estadísticamente más comunes de lo normal en estas personas.

Uso del pensamiento dicotómico
La personalidad obsesiva se fundamenta en un estilo de pensamiento que es muy categórico y que distingue de manera radical lo que está bien de lo que está mal. Es por eso que se pone mucha preocupación en hacer las cosas bien, ya que en caso de fallar no hay matices, simplemente estarían actuando mal.

Énfasis constante en la responsabilidad
Estas personas tienen siempre en mente la idea de que si no se actúa de manera proactiva, las cosas tienden a salir mal. Es por eso que siempre ponen mucha presión sobre las acciones humanas, ya sean de los demás o, en muchos casos, solo en las propias.

Evitación de la opción de delegar
La personalidad obsesiva es controladora y, en consecuencia, suele ir de la mano con un hábito muy frecuente: no son personas que sepan delegar. En general, hay una clara preferencia por hacer las cosas importantes por ellos mismos. Dejar cosas en manos de los demás implicaría correr un riesgo que para algunos resulta demasiado alto, y por eso se prefiere tener un control consciente sobre lo que va ocurriendo, aunque esa opción sea más cansada.

Búsqueda de la aceptación
Aquellos que tengan personalidad obsesiva tienden a buscar la aceptación de los demás en un grado algo superior que el resto de la población. A diferencia de lo que ocurre con los narcisistas, esto no está relacionado con la necesidad de mantener una autoimagen muy idealizada, sino con la necesidad de creer en las propias capacidades para no sentirse débil ante los problemas diarios.

Tener una mala imagen pública supone tener delante un espejo en el que las capacidades son cuestionadas, y esto hace que las preocupaciones sobre lo que nos puede suceder puedan asaltarnos con mayor facilidad.

Defensa del valor de la justicia y el orden
Esta clase de personas prefiere el orden a lo imprevisible y espontáneo, ya que la segunda opción genera más incertidumbre, preocupaciones y, en consecuencia, pensamientos obsesivos que nos desgastan psicológicamente. Esto se plasma también en su manera de exteriorizar sus ideales, aunque eso no significa que deban ser conservadoras; simplemente defienden la idea de basar las relaciones en pactos bien establecidos y cuya violación conlleve consecuencias compensatorias.

Tics y conductas estereotipadas
Algunas personas con esta clase de personalidad muestran acciones estereotipadas en su día a día, sin que lleguen a ser tan graves o invasivas como para que se consideren un síntoma del TOC. Son una manera de dar estructura a lo que se va experimentando, haciendo que cada momento se experimente como algo conectado con los demás y haya una sensación de que todo lo que se vive está integrado en una unidad. Eso sí, la mayoría de estas acciones son involuntarias y casi automáticas.

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