Más artículos

El invierno y las infecciones estacionales: cuáles son las más comunes

El invierno y las infecciones estacionales: cuáles son las más comunes
Todas las personas saben que los días de frío no llegan solos, sino que traen un conjunto de afecciones a las que la mayoría se encuentra expuesta
07.06.2019 17.16hs Health & Tech

Este año los días de frío se hicieron esperar un poco más que otros años. Siempre que parecía que iba a arrancar el clima más parecido al invierno aparecía un incipiente calor que rompía con esa normalidad. Pero llegaron y se han inmiscuido en el día a día de todos.

Sin embargo, es necesario saber que no vienen solos. ¿Qué significa esto? Que hay una serie de enfermedades que aparecen con la llegada de las temperaturas más bajas, de las que hay que cuidarse.

Para poder tomar las precauciones pertinentes es importante conocer cuáles son esas patologías respiratorias estacionales y qué síntomas manifiestan en cada persona. De esta manera, todos podrán cuidarse con mayor efectividad o, en caso de contraer alguna de estas infecciones, identificarla rápidamente e iniciar el tratamiento adecuado.

No hay una sola, sino que existen diversas patologías que se suelen presentar durante el período más frío del año. Algunas son de mayor gravedad, lo cual implica que requieren cuidados más profundos y meticulosos, mientras que otras tienen un menor impacto en la salud. ¿Cuál es la característica común, que hace que todas se agrupen dentro del mismo título? La facilidad y potencialidad de su contagio.

Catarro de vía aérea superior (resfrío)
Es la más común dentro de las infecciones estacionales, dado que suele aparecer desde el comienzo del otoño y los últimos casos permanecen hasta la finalización de la época invernal.

El Dr. Santiago Abad asegura que "el microorganismo que desencadena este tipo de infección –en consonancia con sus síntomas- es un virus".

Los síntomas que se manifiestan como consecuencia de la patología son dolor y picazón de garganta, congestión nasal, estornudos frecuentes y tos. Asimismo, "el paciente puede presentar dolor de cabeza, cansancio generalizado, dolores musculares y, en algunos casos, fiebre leve a moderada", asegura el especialista del Servicio de Neumonología de Medicus.

Si bien existen formas de tratarlo, es fundamental que las personas sepan que los antibióticos no funcionan en este caso, dado que no combaten los virus, sino las bacterias.
No obstante, "es recomendable que el paciente se hidrate en forma abundante, haga reposo, se mantenga en un ambiente con una adecuada renovación de aire y, en caso de ser necesario e indicado por un profesional, tome analgésicos y antiinflamatorios para aliviar los síntomas", indica el experto.

El contagio es rápido y se da de persona a persona, pero se pueden tomar medidas para tratar de evitarlo. Lavarse las manos, tratar de no tener contacto con otros que estén resfriados y cubrirse la boca al toser o estornudar son algunos de los puntos clave para evitar la propagación de la patología.

Faringitis
Se trata de otro tipo de enfermedad estacional, que precisamente por eso se manifiesta en forma diferente. "La faringitis se puede definir como una inflamación en la garganta y, coincidentemente con el resfrío, también es causada por un virus, en la mayoría de los casos", según las palabras del Dr. Abad. Existe, por su parte, un menor número de personas en las que la enfermedad se desencadena a partir de la presencia de una bacteria, pero es más común en niños chicos que en personas adultas.

La sintomatología de la faringitis incluye, esencialmente, dolor de garganta, que a su vez empeora al tragar –un trastorno que se conoce como odinofagia-. Pero no son los únicos síntomas, ya que las personas pueden sentir dolor de cabeza, fiebre, dolor muscular, ganglios inflamados en el cuello y, por último, enrojecimiento e inflamación de las amígdalas.
"Al igual que sucede con el resfrío –y con muchas otras patologías virales- el tratamiento de la faringitis es sintomático, es decir, que se combaten los síntomas para mejorar el día a día del paciente, pero es imposible atacar directamente al virus", aclara el especialista.

En caso de que el médico tratante lo indique, la persona podría tomar antiinflamatorios para aliviar las molestias corporales y antitérmicos para la fiebre. El reposo y la buena hidratación también son puntos clave en el proceso de recuperación del paciente.

En caso de que la causa del cuadro sea una bacteria, será indicado un antibiótico para combatirla y mejorar el estado general de la persona.

Bronquitis
Tal como su nombre lo indica, esta enfermedad ataca los bronquios, que son los conductos que llevan el aire hasta los pulmones, por lo que se constituyen como un elemento clave en el proceso de respiración. "La inflamación hace que se produzca mucosidad dentro de ellos, lo cual obstruye la vía respiratoria y dificulta la llegada de aire a los pulmones", asegura el experto de Medicus.

En general, es una patología causada por un virus, aunque existen casos en los que los contaminantes en el aire -sustancias químicas o irritantes en el aire- también pueden causar bronquitis aguda. Del mismo modo, en algunos casos puede haber cuadros de bronquitis causados por bacterias.

Esta patología –más aún, la bronquitis aguda- suele presentar diversos síntomas, que pueden ser molestos para el paciente e impedirle desarrollar sus tareas habituales. La tos con expectoración, la molestia y los silbidos en el pecho, como consecuencia de la mucosidad presente en los bronquios, son algunas de las manifestaciones principales alrededor de la bronquitis. También hay pacientes que refieren sentir cansancio generalizado, dolor de cabeza y de garganta y fiebre. El Dr. Abad señala que "todos los síntomas mencionados suelen estar presentes durante 7 a 10 días, pero la tos puede prolongarse por varias semanas".

 

En cuanto al tratamiento, es importante aclarar que no se suele utilizar ningún tipo de medicación para curar a la persona, dado que en la mayoría de los casos la patología tiene su causa en un virus. Sin embargo, se puede contribuir a su recuperación de la misma forma que en los otros cuadros mencionados, con hidratación, reposo y, en caso de indicación médica, analgésicos.

En este caso, además de prevenir el contacto con personas enfermas y de toser o estornudar con la boca cubierta, cabe aclarar que evitar factores irritantes, como el humo del cigarrillo, puede ayudar a la curación del paciente. Asimismo, en caso de ser necesaria, el especialista indicará mediación inhalatoria, que permitirá liberar los bronquios gradualmente y ayudará a mejorar la respiración.

Gripe
Esta enfermedad muchas veces se confunde con otros tipos de infecciones respiratorias; es por eso que resulta importante aclarar que no todo es gripe, únicamente lo son aquellas patologías causadas por el virus de la gripe –que a su vez tiene muchas cepas que se encuentran en constante mutación y cambio-. "Es así que la vacuna contra la gripe debe actualizarse cada año, para tratar de cubrir todas las cepas que se encuentran presentes y activas en ese momento específico", añade el especialista en neumonología.

Una de las características más importantes de esta enfermedad es su elevada capacidad de transmisión de una persona a otra, al igual que la forma brusca en que comienza el cuadro.

Escalofríos, fiebre, dolores musculares y articulares generalizados son algunos de los síntomas que denotan que un paciente puede tener gripe. A su vez, es común que todas las manifestaciones mencionadas provoquen cansancio y malestar general. La congestión nasal y la tos seca son dos características particulares de esta enfermedad.

Con el objetivo de prevenir el contagio y propagación, existe una vacuna que se renueva y aplica anualmente a todas las personas que se encuentren dentro de los grupos de riesgo. Los bebés de entre 6 y 24 meses, las mujeres embarazadas en cualquier momento del período de gestación y las personas mayores de 65 años están incluidos dentro de esta categoría. En estos casos la vacuna se aplica en forma gratuita y sin ningún tipo de prescripción médica, por lo que no entran en juego las obras sociales o empresas de medicina prepaga.

Neumonía
Esta patología es una infección del pulmón –en algunos casos, puede afectar a ambos-, que puede ser causada por diversos microorganismos. Bacterias, virus, hongos y parásitos pueden desencadenar una patología de estas características.

"La neumonía provoca que los alvéolos -pequeños sacos que se encuentran dentro de los pulmones- de una parte del pulmón se llenen de pus o de otros líquidos, lo cual les impide cumplir su función de suministrar oxígeno", explica el Dr. Abad, de Medicus.

En general, los casos de neumonía se desencadenan por una bacteria, el streptocuccus pneumoniae, que cualquier persona puede contraer. No obstante, cabe aclarar que hay grupos de personas que tienen mayor riesgo de contraer esta enfermedad. Los niños lactantes y recién nacidos, las personas mayores, los pacientes con debilidad orgánica por una enfermedad preexistente, las personas con adicción al alcohol o a otras drogas, y quienes hayan padecido recientemente otras enfermedades que debilitan las defensas, como la gripe, se encuentran dentro de los grupos de riesgo de contraer y desarrollar neumonía.

Los síntomas son similares a los mencionados para otras patologías. Fiebre alta, malestar general, escalofríos, intenta tos –seca o con expectoración- y dolor en el tórax, constituyen la sintomatología general de la neumonía.

"Las personas mayores pueden presentar menos síntomas, por lo que es importante prestar atención a ellos, para que la enfermedad no avance en forma descontrolada", aclara el experto en neumología.

En cuanto al tratamiento, será el médico tratante quien indique cuál es el más adecuado en función de las características del paciente. Según el estado clínico, el tratamiento se realizará en forma ambulatoria – el paciente puede ir a su casa- o requerirá internación.

Al igual que sucede con la gripe, existe una vacuna contra el neumococo, que previene el contagio de neumonía y, además, de meningitis. Los bebés de 2, 4 y 12 meses, los niños y adultos que padezcan enfermedades inmunológicas o crónicas y las personas mayores de 65 años se encuentran dentro de los grupos de personas que deben aplicarse esta vacuna. En todos los casos el Estado Nacional garantiza que la vacuna sea gratuita en centros de salud y hospitales públicos de todo el país. No obstante, es importante aclarar que en los casos de niños y adultos con enfermedades respiratorias, cardíacas, renales, diabetes, inmunosuprimidos o tabaquismo deben concurrir con una orden médica, un requerimiento que no existe en el resto de los casos.

Tos postinfecciosa
Como su nombre lo indica, un síntoma que persiste luego de una infección del tracto respiratorio, como consecuencia de la inflamación del aparato respiratorio posterior a la patología.

En la mayoría de los casos dura alrededor de 3 semanas, pero puede prolongarse hasta 8 semanas posteriores al cuadro infeccioso. Es importante aclarar que, si bien desaparece con el tiempo, a veces requiere tratamiento antiasmático de forma transitoria.

En conclusión, las infecciones respiratorias estacionales son diversas y se presentan con frecuencia. Si bien hay excepciones, en la mayoría de los casos los agentes que las causan son virus respiratorios.

En general, aunque algunas son más contagiosas que otras, el lavado de manos y la higiene en general son pautas fundamentales para la prevención, al igual que mantenerse alejado de las personas que se encuentran enfermas.

MEDICUS TE INVITA: Seminario sobre infecciones respiratorias estacionales , a cargo del Dr. Santiago Abad, del Servicio de Neumonología de los Centros Medicus. Miércoles 12 de junio, 18 hs. Centro Medicus, Azcuénaga 910 6° piso, CABA.

Enterate lo último sobre economía digital, startups, fintech, innovación corporativa y blockchain. CLICK AQUÍ
Te puede interesar
Zoom Recomendadas