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Cómo tomar sol en verano sin aumentar el riesgo de cáncer de piel

Cómo tomar sol en verano sin aumentar el riesgo de cáncer de piel

Cómo tomar sol en verano sin aumentar el riesgo de cáncer de piel
La radiación emitida por el sol es el factor que más influye en el daño de la piel y se comporta como principal riesgo de padecer ese tipo de patología
Por iProfesional
09.12.2019 17.30hs Health & Tech

El factor que más influye en el daño de la piel es la radiación ultravioleta, que proviene fundamentalmente del sol, aunque también se puede encontrar en aparatos artificiales como las camas solares. Es importante tener en cuenta que el sol emite dos tipos de rayos ultravioletas (RUV) que dañan la piel, los UVA y UVB. Los UVB son los que se incrementan entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, en el período que se conoce como horario de riesgo y que los especialistas recomiendan evitar. Por su parte, los UVA son altos durante todo el día, incluso a las 8 de la mañana o a las 6 de la tarde, y durante todo el año.

Para evitar cualquier tipo de daño en la piel es necesario protegerla de estos rayos, cuyo impacto se acumula a lo largo del tiempo y puede provocar severos daños, como todos los tipos de cáncer de piel. ¿Cómo cuidarla?El uso de protectores solares es la principal forma de hacerlo. Los especialistas recomiendan la utilización de aquellos de amplio espectro, lo cual implica que tienen cobertura para ambos tipos de rayos UV -un detalle que tiene que estar especificado en la etiqueta, dado que no todos los productos lo son-.

Esa protección debe ser por lo menos de 30 FPS (Factor de Protección Solar). Esta recomendación varía en función del color de piel y de la edad de la persona. Las pieles más claras son más sensibles a la radiación y se dañan más fácilmente, por eso deben mantenerse más protegidas. En relación a la edad, es importante tener en cuenta que los niños son altamente sensibles al sol, por lo que es fundamental cuidarlos del sol de manera constante. Para ellos, la protección debe ser de 60 FPS para arriba, incluso hay productos diseñados especialmente, que se venden con etiquetas que los identifican como tales.

La aplicación del protector se debe mantener a lo largo del día. Esto significa que no basta con una única vez antes de ir a la playa, a la pileta o a hacer deporte, sino que es necesario reforzarla cada dos o tres horas. Siempre que se esté en contacto con el agua este refuerzo debe realizarse con mayor frecuencia, dado que el agua lava el protector aplicado. Es importante tener en cuenta que existen opciones resistentes al agua, que son muy útiles para quienes pasan mucho tiempo allí, como nadadores, o personas que trabajan en piletas o en el mar. También hay alternativas que se venden como "sport", que son resistentes a la transpiración propia del ejercicio físico y permiten hacerlo sin preocuparse por la protección solar.

Aunque parezca una obviedad, la calidad del protector es un factor a tener en cuenta al momento de cuidar la piel. No todos los productos que se venden son iguales, ni tampoco todos tienen las mismas propiedades protectoras. Por eso, siempre se aconseja seleccionar uno que sea de buena calidad -si lo recomienda un especialista es mejor todavía- y que esté en condiciones de ser usado. ¿Qué significa esto? Que esté dentro del período autorizado para usarse -todos deben incluir fecha de vencimiento- y que no haya estado mucho tiempo al sol o expuesto a diferencias de temperatura. Ambos elementos pueden modificar las características del protector y disminuir sus propiedades.

También es posible cuidarse manteniéndose la mayor parte del día en la sombra. En relación a este punto es necesario considerar que, por un lado, la sombra deja pasar algunos rayos UV, por lo que siempre se debe estar protegido de todos modos; por otro, hay que tener en cuenta que el reflejo de la arena o del agua también pueden dañar la piel.

La ropa es otra forma de protección. Aunque haga calor, en ocasiones es más adecuado usar ropa de manga larga y telas frescas, que dejen pasar el aire.

Otro punto importante es que aunque el sol no esté los rayos pasan igual. Las nubes dejan pasar el 80% de la radiación, por lo que siempre es importante seguir las mismas recomendaciones, independientemente de que el día esté nublado o soleado. ¿Hay grupos de riesgo para las quemaduras del sol?

La respuesta es sí, claro que los hay. Los niños menores de 6 meses son uno de ellos, ya que no pueden usar protector solar, porque se absorbe a través de la piel y el niño no está preparado para eso.

A su vez, los chicos menores de 1 año también están expuestos a este tipo de quemaduras. Si bien se pueden poner protector solar para alguna situación puntual, no es recomendable. Deben usar sí o sí formulaciones para niños, debido a que al tener más filtros físicos que químicos son más seguros.Aquellas personas que tienen antecedentes familiares o personales de cáncer de piel tienen más probabilidades de padecerlo, por lo que su protección debe ser mayor.

Las personas que toman ciertos medicamentos fotosensibilizantes -diuréticos, fármacos para la presión, psicofármacos, antibióticos- que sensibilizan la piel, y pueden sufrir quemaduras.

Quienes padecen patologías fotosensibles como el lupus también deben protegerse, así como quienes tienen alguna infección activa en la piel y aquellos que tienen muchos lunares. ¿Qué hacer ante una quemadura?Si sólo es enrojecimiento leve, hay que usar algún producto postsolar, que haya estado guardado en la heladera, e hidratarse mucho después de la quemadura. También se deberá evitar la exposición hasta que la piel esté recuperada.

Si la quemadura es más severa se deberá consultar con un especialista, dado que puede haber un daño más grave y necesitar tratamiento especial.

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