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Golpe de calor: cómo reconocer los primeros síntomas y qué hacer

Golpe de calor: cómo reconocer los primeros síntomas y qué hacer
La exposición prolongada a altas temperaturas puede provocar una serie de manifestaciones fácilmente reconocibles
03.01.2020 15.47hs Health & Tech

Con días de elevadas temperaturas y altos niveles de humedad, los golpes de calor están a la orden del día. Se trata de un conjunto de síntomas ocasionado por el exceso de calor en el cuerpo, generalmente como consecuencia de la exposición prolongada a altas temperaturas o del esfuerzo físico en altas temperaturas.

Aunque puede parecer algo leve, que no reviste gravedad, lo cierto es que requiere tratamiento con urgencia. Un golpe de calor sin tratar puede dañar severamente la salud de la persona; ese daño empeora a medida que se retrasa el tratamiento, lo que aumenta el riesgo de sufrir complicaciones graves o la muerte.

¿Cómo reconocer un golpe de calor?

La sintomatología de esta afección es muy clara, por lo que es fácil alarmarse cuando uno mismo u otra persona está atravesando un cuadro de estas características.

El aumento de la temperatura corporal es una de las manifestaciones principales. Una temperatura de 40 °C o superior es el signo más claro de este cuadro.

Otro de los signos más claros es la alteración del estado mental o del comportamiento. El golpe de calor puede provocar confusión, agitación, problemas de dicción, irritabilidad, delirio, convulsiones y, en el momento de mayor gravedad, coma.

A su vez, es posible darse cuenta de que una persona está atravesando este trastorno por la alteración en su sudoración. En el golpe de calor provocado por el clima caluroso, la piel se sentirá caliente y seca al tacto. Sin embargo, en el golpe de calor producido por el ejercicio extenuante, la piel puede sentirse seca o ligeramente húmeda.
En algunos casos es probable que aparezcan náuseas y vómitos, que se dan como consecuencia de todos los cambios que se dan en el cuerpo.

El enrojecimiento de la piel también se constituye como un síntoma del golpe de calor, ya que es una consecuencia directa del aumento en la temperatura corporal.
La aceleración en la respiración, así como en la frecuencia cardíaca, también son síntomas comunes de un golpe de calor.

Por último, el dolor de cabeza es otra de las manifestaciones más evidentes del golpe de calor.

Ahora bien, aunque es un cuadro sumamente desagradable y puede ser riesgoso, se puede prevenir con una serie de pautas básicas.

Una de las recomendaciones usar vestimenta holgada y liviana, porque la ropa que es muy ceñida no permite que el cuerpo respire y se enfríe de forma adecuada.

Protegerse de las quemaduras solares también es importante para prevenir un golpe de calor. Las quemaduras solares afectan la capacidad del cuerpo para enfriarse, de modo que protégete con un sombrero de ala ancha y gafas de sol, y utiliza un protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar de, al menos, 15 cuando se está al aire libre.

La hidratación es otro elemento clave para prevenir el golpe de calor, dado que es uno de los elementos que puede contribuir a mantener la temperatura del cuerpo en niveles normales.

En caso de que la persona tome medicación diurética, este punto es de vital importancia, dado que están más expuestos a la deshidratación y a los golpes de calor.

Por último, tratar de evitar los horarios de mayor temperatura, sobre todo para hacer ejercicio, es otra de las formas de prevenir la aparición de un golpe de calor.

Es importante tener en cuenta que hay grupos de personas que están más expuestas a sufrir un golpe de calor, debido a una serie de características particulares.

La edad es uno de los factores de riesgo más importantes. La capacidad para afrontar el calor extremo depende de la fortaleza del sistema nervioso central. En los niños, el sistema nervioso central no está plenamente desarrollado y, en los adultos de más de 65 años, comienza a deteriorarse, lo que hace que el organismo sea menos capaz de afrontar los cambios de temperatura corporal. Estos dos grupos etarios suelen tener dificultades para permanecer hidratados, lo que también aumenta el riesgo.

El esfuerzo en clima caluroso también se constituye como un elemento que aumenta las probabilidades de tener un golpe de calor. Es por eso que se aconseja evitar las temperaturas elevadas para hacer ejercicio.

La falta de aire acondicionado también puede ser riesgosa, dado que la persona nunca se encuentra en un ambiente con la temperatura adecuada. Si bien los ventiladores pueden cumplir una función similar, lo cierto es que el aire acondicionado es el sistema más efectivo para bajar la temperatura y reducir la humedad.

Algunos medicamentos afectan la capacidad del organismo de mantenerse hidratado y de responder al calor. En el clima caluroso, ten especial cuidado con los medicamentos que estrechan los vasos sanguíneos (vasoconstrictores), los que regulan la presión arterial al bloquear la adrenalina (betabloqueantes), los que hacen que el cuerpo expulse sodio y agua (diuréticos) o los que reducen los síntomas psiquiátricos (antidepresivos o antipsicóticos).

Los estimulantes para el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y los estimulantes ilegales, como las anfetaminas y la cocaína, también pueden hacer que la persona sea más sensible a un golpe de calor.

Además, hay algunas enfermedades crónicas, como las cardíacas o las pulmonares, que podrían aumentar el riesgo de sufrir un golpe de calor. La obesidad, el sedentarismo y los antecedentes de golpes de calor también aumentan el riesgo.

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