Más artículos

¿Un nuevo órgano? La ciencia descubrió una parte del cuerpo que hasta ahora se desconocía

¿Un nuevo órgano? La ciencia descubrió una parte del cuerpo que hasta ahora se desconocía
Parece imposible que a esta altura de las investigaciones médicas se pueda descubrir un órgano nuevo, pero esos parecen ser los resultados de este estudio
Por iProfesional
29.10.2020 18.09hs Health & Tech

La investigación en medicina ya está muy avanzada. A esta altura del tiempo parece difícil pensar que exista algo en el cuerpo que no ha sido descubierto. 

No obstante, un estudio indica que habría una nueva parte del cuerpo, situada en el cráneo, que hasta el momento no se habría tenido en cuenta. 

El estudio

La investigación fue llevada adelante por un grupo de expertos del Instituto del Cáncer de los Países Bajos (The Netherlands Cancer Institute). Sin embargo, se podría decir que el descubrimiento fue casi fortuito, tal como ha sucedido en muchas ocasiones.

Esta nueva parte del cuerpo estaría en la parte superior de la garganta. Hasta el momento se creía que esta región nasofaríngea, detrás de la nariz, solo alijaba a las glándulas salivales microscópicas y difusas. El estudio llegó para refutar esta afirmación que se consideraba una verdad absoluta. Lo que acaban de descubrir los investigadores de los Países Bajos es un conjunto de glándulas salivales ubicadas en lo más profundo de la garganta y mide 3,9 centímetros de largo en promedio. El nuevo órgano ha sido bautizado como glándulas salivales tubariales debido a su ubicación sobre un pedazo de cartílago llamado torus tubarius.

El instituto donde se hizo este descubrimiento
El instituto donde se hizo este descubrimiento

¿Cuál es su función?

Según los expertos, las glándulas salivales tubariales tendrían la función de lubricar y humedecer la parte superior de la garganta detrás de la nariz y la boca precisamente es la ubicación habitual donde se toman los hisopados de Covid-19. 

¿Cómo llegaron a descubrirlo?

Como ya se mencionó, el descubrimiento fue prácticamente accidental. Los expertos estaban utilizando una combinación de tomografías computarizadas y tomografías por emisión de positrones (PET) llamadas PSMA PET-CT para estudiar el cáncer de próstata. En la exploración por TEP-TC con PSMA, los médicos inyectan en el paciente un "trazador" radiactivo que se une bien a la proteína PSMA, muy representada en las células de cáncer de próstata.

Esencialmente, a los pacientes se les inyecta una sustancia antes de la exploración, que resalta los tumores dentro del paciente brillando intensamente.

Allí apareció algo diferente, que a los expertos les llamó la atención. Los expertos notaron que dos áreas de la cabeza se iluminaron inesperadamente. Mientras seguían haciendo este examen en otros pacientes, seguían encontrando que la misma área se iluminaba. De acuerdo a los resultados del estudio, hasta 100 personas contaban con esos puntos brillantes que se veían en la pantalla. 

Fue así que diseccionaron esa región de la nasofaringe de dos cadáveres de un programa de donación de cuerpo humano y encontraron que la región recién descubierta consistía en tejido de la glándula mucosa y conductos que drenan hacia la nasofaringe. ¿Qué era? Estaba claro que no era una anomalía: era un órgano completamente nuevo.

El nuevo órgano se vería en estudios con radioterapia
El nuevo órgano se vería en estudios con radioterapia

"Los humanos tienen tres conjuntos de glándulas salivales grandes", señaló Wouter Vogel, quien estuvo a cargo del estudio que publica la revista Radiotherapy and Oncology. "Hasta donde sabíamos, las únicas glándulas salivales o mucosas en la nasofaringe son microscópicamente pequeñas y hasta 1.000 están distribuidas uniformemente por toda la mucosa. Así que, imagina nuestra sorpresa cuando encontramos estas".

Si bien todavía son necesarias más investigaciones, estos hallazgos indican que este será el primer descubrimiento de un nuevo órgano humano en unos 300 años. Y se trata de un descubrimiento importante para el tratamiento del cáncer, ya que  los médicos que usan radiación en la cabeza y el cuello para tratar el cáncer tratan de evitar irradiar las glándulas salivales porque el daño a estas glándulas puede afectar la calidad de vida.