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Una moratoria y van: la increíble historia de perdones impositivos y la bronca de los cumplidores

Una moratoria y van: la increíble historia de perdones impositivos y la bronca de los cumplidores

Una moratoria y van: la increíble historia de perdones impositivos y la bronca de los cumplidores
Con cada crisis aparecen nuevos planes de facilidades impositivas, que suelen presentarse como "la última oportunidad". ¿Cuándo comenzaron?
Por María del Pilar Wolffelt
14.08.2020 18.30hs Impuestos

Por amplia mayoría se convirtió en ley la ampliación de la moratoria impositiva. La ampliación de la moratoria se convirtió en ley por 41 votos a favor contra 28 negativos.

Seguramente, será "la última", al igual que todas las anteriores que se han aplicado en el país, siempre presentadas como una gran oportunidad irrepetible.

"El hito de las moratorias no es un suceso histórico en el país. Las hay constantemente", asegura Francisco González Fischer, socio de González Fischer y Asociados.

"Es incontable la cantidad que ha habido en la Argentina. Incluso hay algunos planes de pago permanentes", señala Maximiliano Batista, socio del estudio MHR Abogados, quien apunta que son una parte muy presente de nuestra vida tributaria pero muy poco estudiada.

Moratoria: una historia de injusticias y beneficios

Juan Valerdi, profesor de economía de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), advierte que, si bien estas medidas tienen un sentido positivo, algo así como hacer borrón y cuenta nueva, cuando son reiterativas, incitan al incumplimiento.

En coincidencia, Santiago Sáenz Valiente, contador tributarista con casi 40 años de experiencia, sostiene que "se corroe la capacidad de recaudación del fisco porque es muy común que la gente no pague esperando la próxima amnistía tributaria". Para él, las moratorias son inequitativas porque "premian al deudor, dándole cuotas y quitándoles intereses, y castigan al cumplidor".

Sin embargo, cabe destacar que en la Argentina no existen antecedentes de jurisprudencia sobre planteos al respecto.

 

Pero, ¿qué es y qué características tiene una moratoria? "Suele ser un plan de pagos en cuotas y casi siempre hay una tasa de interés, pero al tener un contexto inflacionario en Argentina, el contribuyente suele salir ganando", aporta Batista, profesor de derecho tributario en la Universidad Torcuato Di Tella.

Y agrega que, si bien suelen tener determinados rasgos comunes, a veces, "hay algunas más creativas". En este punto, recuerda una del año 2000, que permitió pagar impuestos con títulos de deuda públicos, en una época en la que se estaba bordeando el default y para dar más valor a los bonos argentinos.

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Hubo una gran cantidad de moratorias en la historia reciente de la Argentina

Cada Gobierno con su moratoria

Sistemáticamente, cada Gobierno ha tenido una moratoria y algunos más de una. Además, cuando hay moratorias nacionales también suele haber provinciales.

Para aquellos que pueden estar pensando que lo que genera el incumplimiento tributario es a alta carga fiscal argentina, se equivoca. Así lo aclara González Fischer también cuando dice que "mientras la economía pueda financiar el sistema impositivo, no debería haber problema, sino que el tema es cuando una situación de crisis interrumpe el funcionamiento de la matriz impositiva".

Destaca, entonces, que "hay una relación directa entre los momentos históricos de un país y la implementación de este tipo de mecanismos". De este modo, explica que "las moratorias más amplias vienen acompañadas de situaciones de crisis y empobrecimiento general". O sea que está mucho más relacionada su existencia con una cuestión de crisis que con que la matriz impositiva esté mal diseñada o sea injusta.

Sáenz Valiente explica que las moratorias otorgan condonaciones que se instrumentan a través de una legislación aprobada por el Congreso. Esto no fue siempre así, sino que la medida data de 2002, cuando a través de la Ley 25.678 se modificó la Ley de Procedimiento Fiscal (Ley 11.683). Lo que se hizo fue incorporar el artículo 113°, que quitó al Ejecutivo Nacional la facultad de establecer regímenes de regularización de deudas tributarias que impliquen eximición total o parcial de capital, intereses, multas y cualquier otra sanción por infracciones tributarias.

Desde ese momento, comenzó un período en el que los regímenes establecidos por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) eran los únicos planes vigentes y se basaban sólo en la regularización voluntaria de deuda fiscal, sin beneficios.

Eso duró hasta diciembre de 2008, durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, cuando se promulgó la Ley 26.476, que aprobó una moratoria para deudas hasta diciembre de 2007 y establecía la condonación total de multas formales y materiales. La necesidad de sancionarla se avaló en la crisis mundial iniciada en Estados Unidos tras haberse pinchado la burbuja hipotecaria y en el fin de atenuar los efectos a nivel nacional. Esta fue una de las más importantes porque retomó la costumbre suspendida en 2001.

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Una moratoria es un plan de pagos en cuotas

Moratorias argentinas: así nacen

Sin embargo, las moratorias nacieron mucho antes. El proceso de creación de impuestos comienza con la aparición de cada estado y, "en un país como el nuestro, el sistema tributario se fue construyendo por decretos extraordinarios de emergencia y no a través de un proceso consciente, ordenado y razonable", según explica Valerdi.

Así, el ex integrante del Consejo Asesor de la AFIP, indica que el sistema impositivo surgió con la recaudación de impuestos aduaneros. "Antes de que se constituyera la Argentina, el estado que regía este territorio tenía ya cargas de Aduana. En ese momento no había otro tipo de impuestos que generaran fuertes ingresos", relata.

En esos años no había moratorias ni sistema de penalizaciones respecto del incumplimiento tributario porque eran aportes aduaneros por el movimiento de la mercadería. "Entonces no había evasión en sí misma, sino contrabando", cuenta.

Es así como, luego de la revolución industrial, empezaron a surgir tributos relacionados a la producción y a la ganancia de lo que producen. De este modo, podemos afirmar que las moratorias fiscales surgen recién en el siglo XX, época de inicio de la estructura tributaria argentina y del mundo, que se originaron en la era post industrial.

A esta reconstrucción histórica, el director del estudio Santiago Sáenz Valiente y Asociados aporta que el impuesto a los réditos, que hoy es Ganancias, comenzó alrededor de 1938 y cuenta que unos 15 años después comenzaron las primeras moratorias.

Según su registro, la pionera fue la de 1956, establecida por el Decreto 4073/1956, que destacaba las que las dificultades del Tesoro imponían la necesidad de arbitrar medios financieros e implementó un blanqueo de capitales.

Luego, detalla que dos de las más exitosas que se implementaron fueron la de 1970 y la de 1982, debido a que hicieron aportes muy significativos al fisco. Y, en los últimos 20 años, se destacan la desde 2001, aplicada noviembre de ese año por el Decreto 1384/2001, que incluyó condonación de intereses y multas en un momento en el que la Argentina se encontraba al borde de una crisis económica, política e institucional (claro que no es necesario entrar en detalles de lo que sucedió un mes después).

contempló beneficios a los cumplidores,
La moratoria que implementó el gobierno de Mauricio Macri contempló beneficios a los cumplidores

Moratoria macrista: beneficios a los cumplidores

Otra moratoria icónica fue la anterior a la actual, en 2016, que implementó el gobierno de Mauricio Macri en el marco de su muy promocionado blanqueo de capitales y tuvo como característica el hecho de que fue la primera que contempló beneficios a los cumplidores, premiados con la exención de pagar Bienes Personales por dos años (se puede inferir que marcó un precedente si se observa que la iniciativa que se está debatiendo hoy contempla una medida similar).

Así las cosas, cabe preguntarse cuán beneficiosos son estos procesos para las partes. Al respecto, Batista opina que traen ventajas de corto plazo al fisco porque hay un ingreso extraordinario de fondos y los incumplidores pagan la deuda con descuento, por lo que también es bueno para ellos. No obstante, objeta el hecho de que dañan la voluntad cumplidora de los contribuyentes.

Valerdi también critica el modo de ejecución de estos procesos dado que señala que suelen beneficiar por igual tanto a quienes pueden pagar sus impuestos en regla como a las empresas que realmente necesitan un plan de pagos y critica que "nuestro empresariado tiene una costumbre de no pagar los impuestos".

"Nunca van presos por no pagar, salvo cuando hubo cuestiones políticas de por medio, y eso va minando la posibilidad de que los contribuyentes cumplan con sus obligaciones", opina el economista.

En sintonía con este argumento, González Fischer explica que otra variable que incide en que esto sea así es la inflación. "Por ejemplo, si un contribuyente acumula $1 millón de deuda con el fisco e ingresa a una moratoria después, con ese dinero se stockeó con mercadería que hoy vale más que cuando la compró", describe. Entonces, obtiene financiamiento barato, con los riesgos que implica, pero sin mayores preocupaciones de ser penado antes de que aparezca la próxima amnistía.

Tras este recorrido en el tiempo, podemos concluir que las moratorias van respondiendo a las necesidades del momento histórico y cada presidente tiene un promedio estimado de una por mandato, al menos en los últimos 25 años. Claramente, lo que se debe Argentina es una reforma de su matriz tributaria para lograr un sistema más equitativo y rever su política de sanciones. De lo contrario, a la última moratoria de nuestra historia aún le falta mucho para ser una realidad.

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