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Kicillof versus Guzmán: cómo la deuda provincial aceleró el desgaste político del ministro

Kicillof versus Guzmán: cómo la deuda provincial aceleró el desgaste político del ministro
Tanto en el mercado como dentro del propio gobierno se empiezan a oír críticas a la estrategia del ministro por el manejo de la negociación por la deuda
Por Claudio Zlotnik
24.01.2020 06.43hs Economía

La crisis de la deuda de la provincia de Buenos Aires desnudó algo más que lo obvio: el choque entre Axel Kicillof y los acreedores, algunos de ellos grandes fondos de inversiones que en su momento se tentaron con la elevada rentabilidad que les ofrecía el distrito más grande de la Argentina.

Pero además, el estiramiento del plazo para que esos bonistas adhieran (o no) a la propuesta para postergar el pago de u$s250 millones del BP21 dejó a la vista algo que, puertas adentro del Gobierno, ya se reconoce: las diferencias, por ahora irreconciliables, entre el gobernador bonaerense y el ministro de Economía, Martín Guzmán.

La crisis llegó más lejos de lo pensado por los funcionarios. A punto tal, que Guzmán consumió casi toda su última conferencia de prensa en darle un mensaje a Wall Street: que la Nación no saldrá en respaldo de Kicillof, y que si los inversores no aceptan la oferta, la provincia caerá en default.

Ese mensaje a los acreedores fue el único motivo de la reaparición pública del ministro. El proyecto de ley anunciado allí, del que Guzmán no dio detalles, fue finalmente remitido al Congreso por Legal y Técnica de la Casa Rosada.

En el fondo, lo que decanta de esta situación es que al día de hoy existe una estrategia bien diferenciada entre Kicillof y el ministro de Economía de Alberto Fernández: mientras el mandatario provincial se adelantó a una pelea con los acreedores y endureció su postura, al punto de quedar al borde de la cesación de pagos, Guzmán eligió el camino de poner en espera la negociación. Y pagar los cupones de los bonos que vayan venciendo hasta nuevo aviso.

"Se sirven los intereses, pero no por mucho más tiempo", declaró esta semana el titular de Hacienda.

Precisamente, hay quienes, incluso desde dentro mismo del Gobierno, le critican a Guzmán abrir la mano para abonar en tiempo y forma los vencimientos de los intereses pero, en cambio, no notan la misma premura en avanzar con la oferta a los acreedores.

"Si optás por pagar, pero no acompañás esa estrategia de buena fe con tu propuesta a los bonistas, es como si eligieras poner plata en un barril sin fondo", plantea un economista con experiencia en negociaciones con acreedores.

Solamente por tomar lo ocurrido en este primer mes del año, Economía le giró nada menos que u$s799 millones a los acreedores por el vencimiento de los intereses que devenga la deuda.

Algunos funcionarios empiezan a sospechar que esta estrategia estuvo errada. Que lo mejor hubiese sido una confrontación más abierta con los acreedores.

Según esa visión, el actual tironeo entre Kicillof y los fondos de inversión deja a la luz que en el mundo de los negocios financieros "no hay buenos modales".

Se remiten a las pruebas: "Los fondos se niegan a aceptar un diferimiento del pago de cuatro meses. No cuatro años; cuatro meses nada más. Sin ninguna quita. Mientras tanto, estamos pagando rigurosamente y no tenemos ninguna garantía de éxito", manifiesta una de esas voces críticas, que empiezan a multiplicarse en la administración.

En Wall Street, hay quienes tienen un diagnóstico similar, aun cuando los intereses sean distintos.

Ese es, justamente, uno de los planteos que se escuchan de parte de consultores de la City que no se pierden detalle de lo que está sucediendo con la trama de la deuda bonaerense.

"El equipo de Kicillof parece mejor preparado que el de Guzmán para lidiar con los acreedores. Tienen el cuero duro, con la experiencia de lo que fue la crisis con los buitres en 2014-2015", argumenta una de las voces más escuchadas por empresarios y financistas.

¿Guzmán agota su capital político?

En la Casa Rosada cayó mal que el Nobel Joseph Stiglitz se adelantara al ministro nada menos que en el marco del foro de Davos. "Habrá recortes significativos de deuda. Sería una fantasía pensar lo contrario", dijo el economista estadounidense, mentor de Guzmán.

En el círculo del poder se interpretó que, lejos de ayudar a la estrategia oficial, Stiglitz terminó por "marcarle la cancha" a Guzmán.

La estrategia para afrontar la crisis de la deuda en la provincia, sostienen fuentes de la Casa Rosada, volvió a revisarse en las últimas horas entre Alberto Fernández y Kicillof durante, al regreso de la visita a Israel.

Lo cierto es que en diferentes áreas del Gobierno empezaron a escucharse argumentos que coinciden en el diagnóstico de que Guzmán se mueve lento. Y no da señales de su camino. Ni en materia de deuda ni en otros temas, también sensibles (o más) como la inflación.

A esos funcionarios inquietos les preocupa que en el común de la gente se haga carne el discurso que vienen mostrando algunos analistas de la City, que vienen remarcando que al Gobierno le falta un plan integral. Ese objetivo que Guzmán introdujo apenas asumió en el cargo, pero que se deshilachó con el correr de las semanas.

Existen en la administración debates sobre el proyecto energético. Más puntualmente alrededor del potencial de "Vaca Muerta". Pero se trata de discusiones que no tienen la misma exposición pública que el tema de la deuda (que se extiende a los portales de noticias y a la televisión bajo el índice de "Riesgo País"). O de la inflación.

El inconveniente que perciben en algunos despachos oficiales refiere que, justamente, en estos dos últimos temas hace falta más gestión.

Ahora explotó el capítulo de la deuda, por la crisis expuesta en la provincia de Buenos Aires, y la estrategia seguida por Kicillof.

Pero en el tema de los precios también hay inconformismo. Y debate interno. El Gobierno se focalizó en el programa de "Precios Cuidados", pero a todos les queda claro que es apenas un primer paso en la pelea contra la inflación.

Sobre esa dinámica es donde se ven los déficit. La cuestión quedó expuesta con el regreso del IVA a los productos de primera necesidad. Un grupo, es cierto, registró incrementos de 7% promedio.

Pero otros -acaso la mayoría de las marcas- aparecieron con alzas que superaron el 20%. Fueron los casos de yerbas y lácteos.

La consultora Elypsis, con los economistas Victoria Giarrizzo y Martín Kalos, vienen midiendo alzas sostenidas en los alimentos para lo que va de enero: del 0,6% en la primera semana, y de sucesivos 0,4% en cada una de las dos semanas siguientes. En la consultora creen que la inflación de enero se ubicará en el 3,5%.

Si esto fuera así, el índice estaría lejos de la expectativa oficial. En el Banco Central tienen la expectativa de mostrar una inflación más cercana al 3%, producto de la estabilidad cambiaria y el congelamiento de las tarifas de luz y gas, los boletos del transporte y de los combustibles.

Las constantes remarcaciones, sobre todo, en los alimentos, amenaza con barrer esa expectativa, al menos en las primeras semanas del mes. 

De allí las críticas, otra vez, de una parte de la administración, que nota en el ministro de Economía una sombra de lo que demuestran otros funcionarios, mucho más activos en la gestión.

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