Deberán resarcir por daño moral a una empleada que se consideró despedida por acoso laboral

Deberán resarcir por daño moral a una empleada que se consideró despedida por acoso laboral
De acuerdo a los jueces, la víctima pudo acreditar el destrato del empleador, quien le ordenó que se siente en un rincón sin tareas asignadas
Por iProfesional
08.06.2021 10.21hs Legales

La violencia en el ámbito del trabajo ha alcanzado niveles preocupantes. El acoso laboral (conocido como mobbing) no deja señales externas pero sí el deterioro emotivo y psicofísico progresivo del afectado. En la mayoría de los casos, supone desprecios, acoso o malas contestaciones, aunque no suele llegar al aspecto físico y esto dificulta que se tome en serio e, incluso, que se pueda probar.

En ese contexto, hace pocos días se dio a conocer una sentencia de la Justicia salteña que hizo lugar al reclamo de una empleada que se consideró despedida ya que luego de reintegrarse a su empleo tras una licencia médica su jefe le ordenó que permanezca sentada en un rincón sin tareas asignadas y sin vínculos con sus compañeros.

Los jueces ordenaron pagar un resarcimiento adicional por daño moral
Los jueces ordenaron pagar un resarcimiento adicional por daño moral

El caso

En el caso "A., E. C. C/ Obra Social de Conductores Camioneros y Personal del Transporte del Automotor de Cargas", la mujer se consideró injuriada y despedida por exclusiva culpa de la empresa ya que luego de reintegrarse a su lugar de trabajo luego de una enfermedad sufrió quita de tareas, acoso y persecución laboral, y relató que fue sentada en un rincón sin tareas ni ocupación y que incluso le prohibieron hablar por teléfono.

Denunció, además, que a causa de esa persecución laboral comenzó a consultar a un psiquiatra y que su relación familiar también sufría las consecuencias de este acoso al que era sometida en su lugar de trabajo.

El tribunal de primera instancia le dio la razón por lo que la empleadora apeló. Los camaristas Sergio Osvaldo Petersen y María Constanza Espeche explicaron que surgía con claridad que "la causa que motivó el despido fue el maltrato laboral que venía denunciando, el que se configuraba -entre otras situaciones- en la quita de tareas y su marginación, al punto de quedarse sentada sin hacer nada".

En ese punto, explicaron que la demandante había denunciado por telegrama la situación, que luego no varió y destacaron que uno de los testigos señaló haberla encontrado llorando porque fue a trabajar y nadie le asignó tareas", lo que hizo sentirla "como algo inservible".

El empleador, por su parte, esgrimió que no se configuraba la causal de despido invocada pero para los jueces, la mujer "aportó elementos suficientes para configurar los indicios serios y concretos acerca de la veracidad de los hechos".

Por otro lado, los camaristas señalaron que las pericias psicológicas pudieron determinar que la mujer presentaba "signos y síntomas que son compatibles con haber padecido mobbing", como dificultad en la comunicación, asilamiento social, desprestigio ante el resto de los trabajadores, desprestigio laboral y afectación de su salud psicofísica.

En el informe, para los peritos, la situación vivida por la demandante "muestra el grado de aniquilamiento subjetivo que vivenció la examinada manifestando síntomas físicos (dolor de cabeza recurrente, tensión muscular, dolores articulares, temblores) como psíquicos, entre los que se destacan la aparición de un trastorno depresivo ansioso (…)".

Para los jueces, "están en juego cuestiones relacionadas con derechos fundamentales de mujer, como persona y como trabajadora", y advirtieron: "Básicamente, su derecho a un trato digno e igualitario en el ámbito laboral (artículo 14 bis Constitución Nacional), que se refleja en el derecho a trabajar en un ambiente laboral saludable, a que se reconozcan sus capacidades y se le otorguen tareas de conformidad a su categoría, años de antigüedad y experiencia en el trabajo y su derecho a ser oída y protegida por su empleadora y al respeto como mujer trabajadora por parte de la misma".

"No resulta difícil inferir la angustia, desazón, desmoralización, tristeza, incertidumbre, entre otras emociones negativas, de las que fue presa la actora como consecuencia de la injusta experiencia que le tocó sufrir en su ambiente de trabajo por ser víctima del maltrato proveniente de su superior y, luego, del destrato por parte de su empleadora, quien hasta el último momento le negó, sin justificación alguna, un reconocimiento a sus reclamos", concluyó el fallo.

Así, la Sala I de la Cámara de Apelaciones del Trabajo de Salta confirmó la sentencia que hizo lugar al reclamo indemnizatorio a favor de una trabajadora. A la suma estipulada en la Ley de Contrato de Trabajo deberá adicionarse un adicional por daño moral.

A la víctima de acoso le sacaron todas sus herramientas y debía permanecer en un rincón
A la víctima de acoso le sacaron todas sus herramientas y debía permanecer en un rincón

Cuándo se configura el acoso laboral

Los especialistas remarcan que el acoso puede durar meses o años y la víctima puede desarrollar graves consecuencias psicológicas y enfermedades psicosomáticas. Tanto es así que hasta han habido casos de suicidio o síntomas similares al estrés post traumático.

Todo acoso tiene una naturaleza causal y no casual, y se da cuando alguien elige en forma deliberada quitar del medio a un trabajador apto, sin ningún tipo de problemas en su desempeño, porque lo considera una amenaza.

Para lograr su objetivo el hostigador ejecuta diversas maniobras, siempre en forma oculta, pero de manera reiterada e intencional ya que no siempre su fin es anular o eliminar a su víctima sino también callarlo u obligarlo a que no cuente lo que sabe.

Los casos de acoso laboral "son frecuentes y existen, pero no dejan marca porque no se trata de violencia física" y apuntan que "es muy frecuente que las empresas digan que todo es subjetivo y que la víctima es una persona muy sensible, para sacarse de encima el problema".

Entre las formas de más frecuente están las que empiezan con "maquinaciones o complots contra la víctima, desestabilizarla o atacarla criticando todo lo que hace sin importar lo que haga y, al mismo tiempo, buscar degradarla para que realice peor sus tareas".

El maltrato verbal también es utilizado con frecuencia y aumenta con el tiempo con acusaciones falsas. Esto incluye inducir intencionalmente a la víctima cometer errores, privarla de la información necesaria para hacer su tarea, divulgar "leyendas negras" sobre su persona, aislarla o sobrecargarla de trabajo para que no pueda finalizarlo.

El hostigamiento es reiterado y sistemático y la víctima no tiene escapatoria porque debe ir a su ámbito de trabajo para no ser despedido, por lo que, con el paso del tiempo, entra en un proceso de victimización que lo paraliza, lo que favorece los planes de su hostigador.

Enrique Caviglia, integrante del departamento Técnico Legal Laboral de Arizmendi, destacó que la facultad de dirección que se le reconoce al ejecutivo de una firma debe ser ejercida con carácter funcional.

"Es decir, atendiendo a los fines de la empresa y a las exigencias de la producción, sin perjuicio de la preservación y mejora de los derechos personales y patrimoniales del asalariado".

Su inobservancia significa la infracción de un deber legal, por lo que el daño resultante deberá ser reparado.

La infracción de estos deberes puede generar que el trabajador afectado se considere en situación de despido.