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Por la efectividad de las vacunas, las acciones en Europa rozan máximos en un año

Por la efectividad de las vacunas, las acciones en Europa rozan máximos en un año
El optimismo crece por la expectativa de que el paquete de estímulos en Estados Unidos permita una recuperación económica sostenible
Por iProfesional
16.02.2021 09.45hs Negocios

Las acciones en Europa coqueteaban este martes con máximos de un año, impulsadas por expectativas sobre el despliegue de vacunas contra el coronavirus y el generoso paquete de estímulos en Estados Unidos que permitirán una recuperación económica sostenible.

Los precios del petróleo saltaban a máximos de 13 años, ya que el clima helado causado por tormentas en Estados Unidos no solo elevó la demanda de combustible sino que también amenazaba la producción de crudo en el estado de Texas.

En tanto, Bitcoin operaba en u$s49.072,84, luego de haber marcado un nuevo máximo a unos 60 dólares distancia del umbral de 50.000 dólares.

El índice de acciones europeas STOXX 600 sumaba 0,19%, después de haber marcado la cota más alta el lunes desde fines de febrero del 2020.

"El gran escenario aquí es hay mucho entusiasmo por la recuperación cuando se trata de los programas de vacunación", dijo Michael Hewson, analista jefe de mercados de CMC Markets.

Perspectivas

Las perspectivas de un repunte económico también ayudaban a las materias primas, llevando al cobre en Londres a los 8.383,50 dólares la tonelada después de haber alcanzado su máximo nivel desde mayo del 2012. El sector europeo de minería tocaba un techo no visto desde julio del 2011.

El Producto Interno Bruto (PIB) de la zona euro cayó menos de lo estimado inicialmente en el último trimestre de 2020 y el empleo aumentó respecto a los tres meses anteriores, a pesar de los confinamientos por la pandemia de COVID-19, según los nuevos cálculos publicados este martes.

En Wall Street, los futuros del S&P 500 sumaban 0,46%. Los rendimientos de los bonos estadounidenses a 10 años alcanzaron el 1,25% por primera vez en casi un año.

El índice dólar cotizaba en 90,229 unidades, acercándose a un mínimo de tres meses, porque la confianza de los mercados en la economía llevaba a los inversores a monedas de mayor riesgo, incluyendo el euro y la libra esterlina.

La situación del mercado europeo ayudó a las bolsas asiáticas a anotar más ganancias, incluyendo al índice selectivo Nikkei, que marcó un alza de 1,28% a máximos de 30 años.

Vacunas efectivas

Hace unos meses había incertidumbre sobre si habría vacunas contra el covid, ni cuándo ni cómo. Sin embargo, el proyecto de la Universidad de Oxford, aliada con la farmacéutica AstraZeneca, también británica, comenzó a destacar desde el principio.

La investigación no solo iba bien, con su propuesta basada en el uso de un adenovirus de chimpancé, sino que parecía la apuesta más ambiciosa y altruista: querían llegar a todo el mundo al menor precio posible, porque no buscaban beneficios. Con una rapidez extraordinaria, desarrollaron el candidato a vacuna y realizaron los primeros ensayos clínicos. En pleno verano ya habían comenzado la fase 3 con miles de voluntarios de varios países. Sin embargo, a partir de ahí todo comenzó a torcerse.

Los ensayos se suspendieron temporalmente por una reacción adversa, nada grave ni inesperado, pero suficiente para que Pfizer-BioNTech y Moderna tomaran la delantera, con un 95% de eficacia de sus fármacos. Cuando AstraZeneca presentó sus datos, también era muy buenos, pero estaban por detrás y eran confusos: su eficacia media era del 70,4%, con un tipo de dosificación que alcanzaba un 62% y otro que llegaba hasta el 90%. Así que aparecen las Ethereum, Bitcoin, dólar: cómo ganar con criptomonedasy EEUU empieza a descartar esta opción.

Siguen los debates por la efectividad de las vacunas.
Siguen los debates por la efectividad de las vacunas.

Reino Unido –que comenzó a vacunar a principios de diciembre con Pfizer–, la aprobó antes de acabar 2020 y la Agencia Europea del Medicamento (EMA) siguió sus pasos. Sin embargo, esta luz verde coincidiría con una tremenda polémica con la Comisión Europea. Bruselas también había apostado fuerte por este proyecto y se veía sin las dosis esperadas. La empresa alega problemas de producción y la Unión Europea publica su contrato: un rifirrafe inaudito entre una farmacéutica y las instituciones comunitarias.

El problema ralentiza los planes de inmunización y no oculta el debate científico: tras el visto bueno de la EMA, uno por uno los países comunitarios van acotando cuál va a ser el uso que le darán a la vacuna y mayoritariamente optan por no vacunar a las personas mayores, precisamente, los más vulnerables ante el covid y el principal objetivo en todos los planes de prevención. Para colmo, Sudáfrica suspende por completo la administración del fármaco de AstraZeneca –solo este– al comprobar en datos preliminares correspondientes a los primeros vacunados que la efectividad en población real cae al 22% debido a la variante del coronavirus que circula en el país.

Y a pesar de todos los obstáculos, sigue adelante. Miles de personas están siendo inmunizadas con esta vacuna en Europa –especialmente, en el Reino Unido– y en otros continentes y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sale en su defensa, asegurando que es apta para todas las edades. La polémica coincide con la llegada de esta vacuna a España, que prefiere unirse a los países europeos más restrictivos y la reserva para menores de 55 años. La decisión no deja de ser delicada porque nuestro país inicia la vacunación de colectivos que están en primera línea y aún tiene que inmunizar a millones de personas de edades avanzadas. ¿Cuál es la decisión correcta? ¿Aún podemos confiar en este fármaco? Aclaremos todo este caos.

La EMA dio su visto bueno a la vacuna porque, a pesar de que en la información sobre el producto reconocía que no había datos suficientes por encima de los 55 años, "se espera protección" en este grupo de edad, "dado que se observa una respuesta inmune en este grupo de edad y en base a la experiencia con otras vacunas". Sin embargo, a la hora de la verdad en el ámbito de las vacunas, la agencia del medicamento alemana "lleva la voz cantante" y, en este caso, "dijo claramente que no era adecuada para personas mayores", explica a Teknautas Raquel Carnero, consultora de la industria farmacéutica especializada en vacunas.

Por qué excluir a los mayores

España siguió este criterio al acotar su administración al grupo de edad de entre 18 y 55 años.

La Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) tomó esta decisión "basada en los datos obtenidos de los resultados de los ensayos clínicos en fase 3", recuerda en declaraciones a Teknautas África González, catedrática de Inmunología de la Universidad de Vigo y expresidenta de la Sociedad Española de Inmunología (SEI).

No es que esos resultados fueran malos, sino que los miles de voluntarios tenían en su inmensa mayoría menos de 55 años. "Hay muy pocos datos de eficacia por encima de esa edad, pero otros países europeos decidieron ampliar la cobertura a 65 años y otros incluso por encima", pero aquí se optó por la prudencia.

La OMS está de acuerdo con los resultados de la vacuna AstraZeneca.
La OMS está de acuerdo con los resultados de la vacuna AstraZeneca.

La organización del ensayo clínico fue bastante caótica e improvisada, y es lo que provocó que los resultados finales variasen entre cifras tan dispares como un 62% y un 90%. Eran estudios distintos, en el Reino Unido y en Brasil, con muestras que en realidad no eran equivalentes.

El mejor dato salió de un error: en la primera inyección se administró media dosis en lugar de una dosis completa a personal sanitario brasileño, nadie mayor de 55 años. Al parecer, los investigadores recurrieron a este país para intentar completar su estudio porque esta fase 3 coincidía con un descenso de los contagios en el Reino Unido, así que no iban a tener una muestra suficiente para probar el efecto de la vacuna.

En definitiva, "el porcentaje de población del ensayo con mayores de 55 años fue bajo", coincide José Antonio Navarro Alonso, experto de la Asociación Española de Vacunología (AEV). Y esa fue la información que se envió a la EMA, lo cual implica que "es posible que cualquier resultado que salga de ese estudio no tenga una validez muy alta. La solidez de los datos aparece cuando tenemos un gran número de población en la que se ha probado la vacuna". Aunque "demuestra eficacia", admite, no cree que sea tan "robusta" como para arriesgarse.

En cualquier caso, hay que distinguir entre eficacia y seguridad. Los expertos coinciden en que los datos sí avalan que la vacuna es segura, porque a la hora de medir esta cuestión se incluyen las cifras de los ensayos clínicos en fase 1 y 2 y, en este caso, los números sí alcanzan la validez necesaria. Además, esto "no significa que la vacuna no sea efectiva para rango de edad superior", aclara González. Simplemente, es que no hay datos que lo avalen.

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