Aval de la Justicia al concurso preventivo de Molino Cañuelas

Aval de la Justicia al concurso preventivo de Molino Cañuelas
Un tribunal cordobés abrió el proceso para que la alimenticia presente un plan para reestructurar una deuda que ronda los u$s1.300 millones
Por Andrés Sanguinetti
23.09.2021 16.38hs Negocios

Los acreedores de Molino Cañuelas podrán comenzar a negociar el cobro de sus deudas bajo el paraguas judicial, ya que un tribunal de la ciudad cordobesa de Río Cuarto acaba de abrir el proceso concursal de la empresa.

La fabricante de harina, galletitas, pastas y panificados deberá, a partir de ahora, encarar un concurso preventivo de acreedores para acordar la reestructuración de un pasivo que alcanza los u$s1.300 millones.

El procedimiento estará bajo la órbita de la la jueza María Martínez de Alonso, quien este jueves tomó la decisión de declarar la apertura del procedimiento solicitado por Compañía Argentina de Granos SA (Cagsa) y por su garante Molino Cañuelas Sacifia, sociedades del grupo empresario de la familia Navilli, oriunda de la localidad de Laboulaye.

Si bien la crisis del grupo tiene varios años, en marzo del 2019, sus ejecutivos habían sellado un acuerdo con los principales acreedores que terminó en fracaso por las turbulencias financieras registradas en el país en el país a partir de agosto del mismo año, tras la contundente derrota electoral del entonces gobierno de Cambiembos. A esto se le sumó la abrupta devaluación de del peso; la crisis mundial por el Covid-19 y las dificultades propias que esto generó en la Argentina.

El combo de problemas terminó en un nuevo e inevitable cambio de escenario para la compañía y sus acreedores que habían formado un comité de negociación que quedó en la nada tras la salida de varios bancos, alejando la posibilidad de obtener un acuerdo definitivo.

Ahora, la resolución de la magistrada también dispone la inhibición general de las sociedades concursadas y la suspensión del trámite de los procesos contenciosos judiciales de contenido patrimonial contra las mismas compañías, "por causa o título anterior a su presentación".

Según el fallo, "se comprobó objetivamente el estado de cesación de pagos de la empresa; es decir, que no puede hacer frente a sus obligaciones exigibles".

Asimismo, la jueza Martínez puntualizó, entre otras cosas, que el principal objetivo del juicio es "proteger el interés de los acreedores y mantener el funcionamiento de la empresa; lo que indudablemente ayudará a conservar las fuentes de trabajo".

De esta forma, durante este proceso, se tratará de encontrar soluciones junto con los acreedores para evitar la quiebra de una de las principales empresas productoras de alimentos que entró en cesación de pagos con un importante grupo de bancos a los que le fue solicitando préstamos en dólares que finalmente no pudo pagar.

Según datos de la central de deudores del Banco Central, Molino Cañuelas y Cagsa están catalogados como deudores en grado 4, con alto riesgo de incobrabilidad, y grado 5 o incobrables, a lo cual se le debe sumar la enorme cantidad de cheques rechazados que acumula con sus proveedores.

El principal acreedor local es el Banco Nación, con el 20,40% de la deuda; seguido por el HSBC, con el 16,63%; el Santander, con el 13,27%; el Provincia, con el 12,18%.

Existen otras 12 entidades que, en conjunto, acumulan el 37,52% restante del monto adeudado, entre las cuales figuran el Itaú, el BBVA y el Galicia.

En el caso de los acreedores externos, se destacan el Rabobank; la Corporación Financiera Internacional (CFI) y el grupo asegurador ING.

Además, Molino Cañuelas figura como garante de deudas contraídas por Cagsa con el Banco Ciudad de Buenos Aires; Banco Piano S.A. y Los Alerces.

De acuerdo a los considerandos del fallo que abre el concurso preventivo, el hecho de que la mayoría de los créditos tomados por la empresa se encuentren denominados en dólares le impidió evitar las consecuencias de la devaluación del 1.109% del tipo de cambio ocurrida entre el 30 de junio del 2015 y el 31 de julio pasado.

La firma comercializa aceites vegetales, harinas y galletitas con marcas como 9 de Oro; Purez; Cañuelas; Múltiple y San Agustín.
La firma comercializa aceites vegetales, harinas y galletitas con marcas como 9 de Oro; Purez; Cañuelas; Múltiple y San Agustín.

Para la jueza, el impacto de esta situación sobre la posición neta de activos y pasivos en moneda extranjera de Molino Cañuelas "originó una pérdida por diferencia de cambio de $3.335 millones y $19.109 millones en los ejercicios finalizados el 30 de noviembre de 2020 y 2019, respectivamente".

El documento judicial también hace referencia a los motivos que llevaron a la compañía a enfrentar este incierto panorama y a un desequilibrio económico financiero generado por el impacto producido por la constante y significativa devaluación del peso sobre su estructura de costos.

La empresa también alega como otro elemento negativo para su operación comercial interna, la implementación del sistema de control de precios, "que impidió trasladar el significativo y constante incremento de los costos de materia prima y servicios, especialmente, los precios del trigo y el girasol".

Consenso sin éxito

Molino Cañuelas llegó a esta crítica situación a pesar de contar con importantes activos como 10 molinos; cuatro plantas industriales y de acopio, además de oficinas en distintas provincias y en países limítrofes.

La firma, que emplea a 3.000 trabajadores de manera directa y a otros 8.000 de trabajo indirecta, comercializa aceites vegetales, harinas y galletitas con fuertes marcas como 9 de Oro; Purez; Cañuelas; Múltiple y San Agustín.

A través de un comunicado difundido a principios de septiembre, sus ejecutivos admitieron haber llegado a esta situación de default "pese a los esfuerzos realizados en estos últimos años de negociaciones, y no obstante al consenso alcanzado con una relevante cantidad de las instituciones financieras involucradas, incluida la banca nacional y organismos multilaterales".

Explicaron que al haber solicitado la apertura concursal para "proteger sus activos, los puestos de trabajo directos e indirectos de la empresa y los intereses de los propios acreedores, manteniendo su estructura productiva y asegurando su continuidad operativa en todas sus plantas y establecimientos industriales y comerciales".

Además agregaron que la firma motorizó inversiones que, en gran medida, "se cancelaban con un mecanismo de capitalización de la compañía en los mercados bursátiles local y del exterior mediante una Oferta Pública de Acciones".

"La alta volatilidad que se registraba en ese momento en las principales bolsas del mundo y la performance económica negativa de la Argentina, redundaron en una falta de interés de los mercados que obligó a la compañía a desistir del proceso. Esto, sumado a las sucesivas crisis económicas vividas por nuestro país, donde solo durante el 2018 el peso se desplomó más del 5% contra el dólar, obligaron a la empresa a postergar el pago de ciertos compromisos e iniciar un proceso privado de reperfilamiento del total de su deuda financiera", afirmaron en el mismo comunicado.

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