Crisis energética: crece el temor por cortes de luz programados para industrias

Este año el país deberá importar más GNL, insumo que se usa para la generación. Justo cuando el precio internacional se dispara
Por iProfesional
23/03/2022 - 19,45hs
Crisis energética: crece el temor por cortes de luz programados para industrias

La disparada de los precios internacionales del petróleo y el gas puso al Gobierno otra vez contra las cuerdas, debido a que este año deberá emplear más dólares para adquirir energía importada y las bajas reservas del Banco Central no ayudan a la situación. En este contexto crítico, ya se avizora que el Gobierno deberá racionar el suministro eléctrico mediante cortes de luz programados a las industrias.

Un factor clave en la crisis actual es la fuerte disparada que tuvo el precio internacional del gas natural licuado (GNL), a partir del cual se genera alrededor del 60% de la energía en la Argentina.

La dependencia del GNL que el país importa, hace que el Gobierno deba emplear muchos más dólares que en años anteriores para adquirirlo. Justo en un momento en el que la escasez de dólares implica un problema sabido para toda la economía.

El año pasado las autoridades energéticas destinaron unos u$s1.100 millones para hacer frente al pago de las importaciones de GNL. Para este año, las proyecciones de lo que habrá que desembolsar por los cargamentos de ese combustible oscilan entre los u$s4.500 y u$s6.500 millones.

De hecho, las importaciones energéticas crecerán tanto en precio como en cantidad. Este año, Argentina deberá importar 70 barcos de GNL, en comparación con los 52 del 2021.

El precio
El precio "de guerra" del GNL, hace temblar a las reservas de dólares de la Argentina.

¿Faltarán dólares para pagar el gas?

Tal como anticipó iProfesional, por medio de la empresa estatal IEASA, la administración de Alberto Fernández llamó a licitación para adquirir seis barcos de GNL para la terminal regasificadora de Escobar y otros tres cargamentos para la planta de Bahía Blanca que se deberán entregar a partir de mediados de mayo.

Un problema no menor que plantean las compras externas de GNL es la necesidad de contar en tiempo y forma con los dólares que debe proveer el Banco Central para hacer frente a los pagos previos de los cargamentos que arriben a Bahía Blanca y Escobar. ¿Estarán las divisas? Se espera que sí, pero el resto del año supondrá un esfuerzo mayúsculo.

Durante el período invernal, cuando se registren los picos de consumo residencial, IEASA va a requerir entre u$s1.500 y u$s1.800 millones mensuales y cualquier demora en la descarga de los barcos implicará un sobrecosto marítimo y portuario superior a los u$s60.000 diarios.

A medidos de enero y cuando aún no se había producido la invasión de Rusia a Ucrania; la conducción de IEASA piloteada por el camporista Agustín Geréz buscó sondear el mercado con la compra testigo de un cargamento de GNL para la terminal de Escobar por el cual debió pagar un valor récord casi tres veces más elevado que el promedio de 2021 y 15% por encima del precio de referencia que se barajaba en esos días.

Faltan dólares y el Gobierno puede verse obligado a anunciar cortes programados.
Faltan dólares y el Gobierno puede verse obligado a anunciar cortes programados de la energía.

Esa única carga terminó en manos de la trader Vitol por un precio de u$s27,24 por millón de BTU (MBTU), muy lejos de los u$s8 por MBTU promedio de 2021 y 3,52 dólares más cara que el promedio de u$s23,72 por MBTU que la Secretaría de Energía había calculado pagar por ese suministro.

Para las nueve cargas de mayo que están en juego ahora, los funcionarios de Energía estiman que el precio no bajará de los u$s35 por MBTU. En cambio, analistas privados no descartan que el piso de esas cargas oscile entre los u$s40 y 45 por MBTU debido la inestabilidad económica que se registra a nivel mundial tras la sangrienta ocupación rusa del territorio ucraniano.

Temor por cortes a las empresas

En el empresariado doméstico comenzaron a multiplicarse los temores de que en los meses de frío ocurran cortes programados y es una posibilidad que se evalúa en los despachos oficiales.

En diálogo con iProfesional, un ex secretario de Energía de la Nación, señaló que se avecina una crisis energética de alcance prácticamente global.

"Argentina no tiene más opciones que prepararse para un escenario de cortes establecidos o, en todo caso, discutir esta situación con el FMI para disponer de más divisas pensando en la seguridad energética. La primera alternativa reúne más posibilidades de imponerse, pero la economía pagará el costo y se complicará el crecimiento", afirmó.

¿Qué ocurre con el gas que se extrae en Vaca Muerta? "El freno en las obras de infraestructura para trasladar lo que se produce o podría extraer en la cuenca hace que aún no se puede aprovechar en términos de abastecimiento interno. Es insólito porque las fuentes están, pero Argentina sigue sin desarrollar tendidos de gasoductos que permitan distribuir ese gas. Por eso continúan tan arriba la importación", dijo el ex funcionario interpelado.

La falta de infraestructura adecuada hace que Vaca Muerta no pueda todavía responder a la demanda total de gas en la Argentina.
La falta de infraestructura adecuada hace que Vaca Muerta no pueda todavía responder a la demanda total de gas en la Argentina.

Incertidumbre por los envíos de gas

Un aspecto novedoso que se viene verificando en la comercialización internacional del GNL y que podría generarle un fuerte dolor de cabeza al Gobierno es el redireccionamiento de las cargas que algunos proveedores deciden sobre la hora para ganar más dinero con cada uno de los barcos destinados a las plantas regasificadoras.

Las comercializadoras de commodities y combustibles optan por pagar las multas previstos en los contratos de provisión firmados antes de la invasión rusa a Ucrania para desviar las cargas a otros destinos donde facturan el GNL hasta 6 veces más caro.

Un caso resonante de estas características se registró la semana pasada cuando Eni y Gunvor no pudieron cumplir con las entregas de GNL que tenían pactadas con Pakistán. La suiza Trafigura—que era la encargada de proveer el combustible para tres barcos—resolvió, previo pago de las penalidades estipuladas en el contrato original, cambiar el rumbo de las cargas para obtener una mayor ganancia con la venta del combustible en el mercado spot europeo.