ARCOR

La mayor fabricante de golosinas del país prepara nuevo plan para buscar dinero en los mercados

El grupo cordobés de la familia Pagani pretende obtener hasta $80.000 millones de inversores locales e internacionales para mejorar su perfil financiero
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 20 de Febrero, 2026

A partir de un acuerdo firmado el 3 de diciembre del 2015 con los accionistas mayoritarios de Mastellone Hermanos S.A (MHSA), Arcor fue incrementando su presencia en el capital de la fabricante de la marca La Serenísima.

Con el correr de los años, el contrato, que también involucra a Bagley Argentina S.A. y Bagley Latinoamérica S.A., le fue permitiendo al grupo de la familia Pagani llegar a controlar el 49% de la láctea.

Arcor anuncia nuevo plan para buscar fondos en el mercado

De hecho, el convenio contiene una cláusula que le permite a Arcor y sus socios tomar el control de Mastellone Hnos. a partir de una nueva oferta de compra de acciones que se anunció el 28 de abril del año pasado.

Esa propuesta fue analizada por la familia fundadora de la empresa láctea y por los representantes del fondo inversor Dallpoint Investment, que poseen el 51% de la empresa que hizo famosa Pascual Mastellone.

Sin embargo, a casi un año de esa propuesta, no existen indicios de un posible cambio de accionista mayoritario, ya que esa opción de compra fue rechazada por el directorio de Mastellone en tres oportunidades

La razón de esta negativa se basa en que, según los ejecutivos de la empresa láctea, el ejercicio de la opción de compra no cumple con todos los términos del contrato inicial.

Por lo tanto, Arcor no logró pasar a controlar Mastellone Hnos, por lo menos hasta este momento, a pesar de que desde la empresa de la familia Pagani insisten en que una integración con la dueña de La Serenísima le agregaría valor.

De hecho, en un reciente informe enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), para anunciar un nuevo lanzamiento de Obligaciones Negociables (ON), desde Arcor admiten no estar en condiciones de asegurar que dicha integración ocurrirá o, si ocurre, qué efectos tendrá sobre sus negocios y operaciones.

La mayor fabricante de golosinas toma deuda recurrente

Mientras este proceso continúa y todo indica que la definición terminará en los tribunales, el grupo cordobés dueño de emblemáticas golosinas como el Bon o Bon, sigue acumulando deuda para sostener sus operaciones y también para mejorar su perfil financiero.

La compañía viene utilizando la emisión de Obligaciones Negociables (ON) para obtener fondos de los mercados locales e internacionales que le permitan, entre otros objetivos, repago y/o refinanciación de deudas bancarias de corto plazo.

En algunos casos también usó fondos remanentes de estas colocaciones para integración de capital de trabajo en Argentina; compra de bienes; pago a proveedores y al personal.

Siguiendo este camino, el 31 de julio del año pasado emitió ONs Clase N° 1, a tasa fija nominal anual de 7,6%, por u$s350 millones, con una amortización en tres pagos hasta el 31 de julio de 2033.

Los fondos obtenidos le permitieron cancelar distintos préstamos de corto plazo además del pago anticipado de la totalidad de una ON cuyo saldo ascendía a u$s195 millones.

Luego, el 6 de octubre del mismo año, volvió a emitir ONs Clase Nº 2, a tasa fija nominal anual de 5,9%, por u$s100 millones.

En este caso, la amortización será en un pago a su vencimiento el próximo 6 de octubre, mientras que el dinero recaudado le permitió cancelar la totalidad de la ON Clase Nº 21 por u$s62 millones.

Más tarde, el 15 de diciembre pasado, lanzó las ON Clase Nº 3, a tasa variable nominal anual equivalente a la suma de la Tasa Tamar Privada más el 3,25%, por un valor nominal de $80.000 millones.

La amortización será en un pago a su vencimiento el 15 de diciembre de 2026 y Arcor usó estos fondos para cancelar saldos impagos por descubiertos en cuenta corriente en entidades financieras locales.

Salir otra vez al mercado, el objetivo de la firma

Ahora, la compañía vuelve al mercado de capitales con un nuevo lanzamiento las ON Clase 4 por un valor inicial a colocarse de $40.000 millones, aunque ampliable a $80.000 millones.

Si bien la colocación todavía no tiene fecha y, por lo tanto, no se conocen los detalles técnicos, el directorio de Arcor ya aprobó el procedimiento, con un vencimiento a los 12 meses a computar desde la fecha de su emisión.

Esta colocación tendrá una tasa de interés que devengará sobre su capital pendiente de pago a una tasa fija y/o variable, según se determine en el futuro prospecto, al igual que las fecha de pago, que serán abonados en forma trimestral, por trimestre vencido, a partir de la fecha de emisión y hasta la fecha de vencimiento.

En el caso del uso de los fondos, en el informe enviado por Arcor a la Comisión Nacional de Valores (CNV), para anunciar este proceso, se explica que "serán afectados a uno o más de los destinos establecidos en el artículo 36 de la Ley Nº 23.576 y sus reformas, para su aplicación en la Argentina".

En cuanto a la forma de pago de las nuevas ON, se podrán canjear por las ON Clase 25 emitidas el 25 de febrero del 2025 por un valor nominal de $60.000 millones, a una tasa de interés variable equivalente a la suma de TAMAR más un 2,40% nominal anual y con vencimiento el 25 de febrero próximo.

En el mercado entienden que para analizar el éxito o fracaso de esta emisión, es fundamental entender que este movimiento es parte de una estrategia recurrente de la empresa para optimizar su perfil de deuda, aprovechando su sólida calificación crediticia.

Como uno de los principales productores de golosinas a nivel mundial y referente en el sector de alimentos en Argentina, la empresa suele emitir estos instrumentos por varios motivos como cancelar deudas de corto plazo o emisiones anteriores (como las Clase 1 o 2) para estirar plazos.

Esquema similar

Puede también usar parte del dinero para financiar la operativa diaria y la compra de insumos o modernización de plantas o expansión regional.

​Aunque las condiciones finales de la nueva emisión de ONs se van a definir en el "Suplemento de Prospecto" al momento de la licitación, Arcor suele seguir un mismo esquema.

Para los inversores, el atractivo de Arcor radica en su resiliencia operativa ya que, al ser una empresa con ingresos diversificados geográficamente (exporta a más de 120 países y tiene plantas en toda Latinoamérica), ofrece una cobertura natural contra el riesgo local en Argentina.

También es importante su capacidad de traslado de costos a precios y que históricamente mantiene niveles de deuda saludables en relación a su EBITDA.

Además, Arcor posee una infraestructura industrial masiva que sustenta su valor contable y con reportes de activos totales por aproximadamente $37.500 millones.

La cifra incluye más de 40 plantas industriales en la región, su propia producción de energía, miles de hectáreas de campos (agronegocios) y el control de Cartocor (packaging).

A esto se le debe sumar el valor intangible de marcas como Arcor, Bon o Bon, Bagley y Topline, número que no siempre se refleja totalmente en el balance, pero representa una ventaja competitiva que añade un "premium" al valor de sus activos físicos.

Del mismo modo, el grupo no es solo la empresa de golosinas más grande de Argentina ya que es también un caso de estudio global sobre resiliencia, visión de largo plazo e integración vertical.

Desde una pequeña fábrica en un pueblo cordobés hasta ser el mayor productor de caramelos duros del mundo, su trayectoria marca el pulso de la industria alimentaria latinoamericana.

Crecimiento constante

​La empresa nació el 5 de julio de 1951 en Arroyito, Córdoba y su nombre es un acrónimo de sus raíces: "Ar" por Arroyito y "Cor" por Córdoba. ​Hijo de un panadero italiano, Fulvio Salvador Pagani fundó la empresa junto a un grupo de pioneros (incluyendo a los hermanos Maranzana y Brizio).

Su meta era fabricar caramelos de alta calidad a precios populares y para 1958, Arcor ya producía 60.000 kg diarios de golosinas. Para no depender de terceros, la empresa construyó su propio ecosistema, ya que si necesitaban azúcar, producían caña; si necesitaban cartón, fundaban su propia papelera (Cartocor, 1980); si necesitaban energía, invertían en plantas de cogeneración.

En la actualidad, esta integración les permite controlar costos y calidad desde el campo hasta la góndola.

Entre los años 70 y 80, el grupo se expandió a Paraguay, Uruguay, Brasil y Chile y en ​1993, Luis Pagani asumió la presidencia, impulsando a Arcor a las grandes ligas hasta que tras haber cumplido 62 años debió dejar su cargo por una medida interna que obliga a empleados y ejecutivos a salir de la compañía a partir de esa edad.

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