Juego de las diferencias: así­ fue como mutó la Supercard para pasar de megaproyecto a "tarjeta mini"

Tras numerosos anuncios, esta semana estaría disponible para el público el plástico impulsado por la Secretaría de Comercio Interior
Por Guadalupe Piñeiro Michel
06/08/2013 - 10,10hs
Juego de las diferencias: así­ fue como mutó la Supercard para pasar de megaproyecto a "tarjeta mini"

Cuatro meses más tarde de la fecha prevista para su lanzamiento, finalmente debuta -esta semana y a pocos días de las Primarias- la Supercard en los supermercados. 

De acuerdo con el anuncio de este lunes, el demorado plástico estaría vigente y disponible para ser tramitado por el público.

Sin embargo, se advierten diferencias sustanciales entre cómo fue presentado el producto inicialmente en cuanto a sus supuestas ventajas, alcance y facilidades y el que los argentinos podrán gestionar desde ahora en lo que respecta a usos y atractivos.

Es que en el medio ocurrieron varias cosas. Hubo múltiples intentos fallidos para "dar vida" al plástico impulsado desde la Secretaría de Comercio Interior. En consecuencia, la versión actual dista de la original en lo concerniente a los requisitos para obtener la tarjeta, costos, beneficios, entre otros aspectos.

El "antes" y el "después" de la Supercard

Los consumidores lejos se van a encontrar de conseguir la prometedora tarjeta anunciada por el Gobierno. Es que, tal como explica 

Emiliano Schwartz desde la consultora especializada en consumo Tomadato, "hubo grandes modificaciones de marzo a esta parte en cuanto a las características que tendrá la Supercard".

En este sentido, los expertos consultados por iProfesional dieron cuenta de los siguientes cambios: 

- Se exigen más requisitos para obtenerlaPara empezar, ahora se pide a sus potenciales usuarios una condición extra: que estos ya cuenten con una tarjeta de crédito.

"Ahora, además de lo que se requería en un inicio, se pide a los consumidores que tengan una cuenta bancaria", puntualiza Schwartz.

Por otra parte, se establece que para sacarla es necesario tener ingresos mensuales mínimos de 2.500 pesos.

-Ya no tiene un "costo cero"En sus comienzos, el plástico impulsado por el Gobierno iba a ser gratuito. Sin embargo, ahora tiene un costo.

Es decir, para poder utilizar la Supercard se requiere que los titulares abonen un mantenimiento de cuenta de 38 pesos.

- No será la única en los supermercadosOtra de las diferencias significativas entre "la foto" original y la actual tiene que ver con que, en sus inicios, se aseguraba que la tarjeta impulsada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sería de uso exclusivo.

En el medio, había mucho en juego y finalmente se decidió que el producto comparta el mercado con el resto de las opciones de los bancos, que actualmente ofrecen promociones para las compras de los argentinos.

-Menor disponibilidad

La gestión del nuevo plástico es, según los expertos, otro de los aspectos que se vio modificado con el avance de los meses.

Tal como explica Schwart, "en un principio iba a haber stands en los principales supermercados para poder tramitarla, pero eso aún no ocurrió".

Y la explicación que encuentra el ejecutivo de Tomadato a ello es que "muchas de las cadenas de retail prefirieron impulsar más sus tarjetas propias en lugar de la Supercard".

-Beneficios y competitividad

Una de las grandes sorpresas que trajo aparejado el lanzamiento de la edición "desmejorada" del plástico oficialista es que, al menos por el momento, éste no ofrecerá ningún descuento que le permita competir en igualdad de condiciones con aquellos emitidos por las entidades financieras.

Sucede que, por ahora, sólo se otorga la posibilidad de pagar en hasta 24 cuotas. No obstante, destaca Fernando Aguirre de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) "sus intereses son de un 22% anual mientras que, en general, los bancos cobran un 45% es decir, más del doble". Por ello, desde el oficialismo consideran que ésta es una ventaja considerable e insisten en apostar por este plástico. 

Aún así, diversos especialistas consultados por este medio plantearon que los propios consumidores serán quienes van a evaluar costos y beneficios a la hora de pagar dado que, por fuera de la Supercard y si bien ya no son como antes, existen promociones, financiación en cuotas y descuentos que podrían inclinar la balanza.

En versión "mini"

Además de las diferencias señaladas, los expertos advierten que la Supercard comprenderá a un sector muy pequeño del mercado.

En este sentido Miguel Calvete, titular del Instituto de Estudio de Consumo Masivo (INDECOM), aclara que"se trataría sólo de 100.000 plásticos sobre el total de 22 millones que hoy existen".

Por lo tanto, sostiene el especialista, "el movimiento que pueden tener en el consumo es muy limitado".

Asimismo, el especialista remarca en cuanto al funcionamiento que tendrán estas tarjetas, que se asemejarán más a los plásticos propios de las cadenas de retail que a los que emiten las entidades financieras.

"Van a replicar el modelo de uso de los plásticos que hoy promueven los mismos supermercados", afirma.

Desconfianza en el mercado

A pesar de que quienes impulsan la Supercard aseguran que a partir de este miércoles quienes quieran hacerse del plástico lo tendrán a su disposición, desde las entidades vinculadas con los supermercados muestran cierto recelo al respecto.

Y algunos hasta ponen en duda que realmente esté a disposición de todos los consumidores para su gestión y posterior uso.

"Ésta es la quinta vez que anuncian su llegada", advierte Calvete al ser consultado por este medio. El plástico, que en un principio iba a estar listo desde el 1° de abril, luego se postergó hasta el 1° de junio y más tarde, tuvo dos retrasos más.

En tanto para Schwartz, más allá de la intención del Gobierno, la puesta en marcha del nuevo producto es, al menos, complicada.

En este sentido, apunta que "su implementación va a llevar tiempo y su distribución va a ser compleja".

Dudas sobre la demanda"Puede que salga, pero eso no necesariamente implica que la gente se vuelque a la tarjeta", resalta el especialista.

Sucede que, como contrapartida del costo que habrá que afrontar para usarla, tendría que haber un "gancho" extra que lleve a los argentinos a querer obtenerla.

Este "extra", sostienen los expertos, tiene que estar asociado a los descuentos que -hasta el momento- el postergado plástico no ofrece.

En esta línea, el economista Mariano Otálora afirma que "el éxito de la medida va a depender casi exclusivamente de que las rebajas que se ofrezcan sean buenas".

En tanto, Schwartz menciona que "por ahora, no se anunció ningún paquete de beneficios más allá de los planes de financiamiento, que hagan que el consumidor se vuelque a este producto".

Por eso, concluye que para que la Supercard realmente se imponga se tendría que ampliar la política de promociones: "Van a tener que trabajar muy fuertemente en los descuentos para poder atraer a los argentinos al plástico".

Más allá de los resultados de esta puesta del oficialismo, los expertos coinciden en que de aquí a octubre continuará habiendo anuncios sobre el misterioso plástico.

"Seguramente va a seguir circulando información de la tarjeta, de cara a la campaña", pronostica Calvete.

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