"Hoja de ruta": el camino que transitará el Gobierno ante la escasez de dólares y sin crédito externo

La agenda de vencimientos viene muy cargada y esto hace prever que difícilmente consiga todas las divisas que requerirá el sector público y privado
Por Juan Diego Wasilevsky
10/02/2015 - 10,05hs
"Hoja de ruta": el camino que transitará el Gobierno ante la escasez de dólares y sin crédito externo

Hace pocos meses, Alejandro Vanoli, ya sentado en el sillón del BCRA, no paraba de sorprender al mercado con un discurso altamente optimista

El funcionario, que agarró un cargo al que muchos le escapaban, parecía tener libreto propio, como si el "técnico" Axel Kicillof le hubiese dicho que se largara y jugara con total libertad.

Por esos días, Vanoli dejó en claro conceptos que no se habían escuchado en boca de ninguna otra figura del kichnerismo, como que apuntaba a una normalización total de las restricciones cambiarias y que no le iba a temblar el pulso con el uso de las reservas ya que "estaban para usarse".

Más allá de las contradicciones y desmentidas que fueron llegando posteriormente de boca del propio Kicillof, el titular del BCRA se podía anotar un triunfo no menor: había logrado transmitir una sensación de "calma financiera" al mercado.

El mérito era doble si se tiene en cuenta que, una vez caída la cláusula RUFO, el Gobierno dio señales explícitas de no tener la mínima intensión de llegar a un arreglo con los holdouts.

El discurso oficial, tanto de Vanoli como del ministro de Economía, eran muy claros al respecto: estaban llegando dólares por diferentes vías, las reservas seguirían incrementándose y las divisas alcanzarían para cumplir con todos los compromisos.

La demanda de billetes verdes por parte de ahorristas en enero trepó a un nivel récord pero así y todo, el blue se siguió manteniendo relativamente calmo y el tipo de cambio oficial avanzó de a centavos, sin que el valor futuro que marca el Rofex para fin de año se haya disparado. Por el contrario, los contratos en los últimos meses habían marcado un descenso en la cotización.

Sin embargo, los hechos de los últimos días dejaron al descubierto la profunda grieta del relato oficial: pese al refuerzo de reservas con dólares chinos, fondos de la licitación de la red 4G y del mayor flujo de liquidación por parte de cerealeras, terminaron por hacer saltar los "fusibles" del BCRA.

Y lo terminaron pagando las empresas importadoras, los bancos privados y hasta las agencias de turismo, que durante algunas jornadas no pudieron hacerse de divisas para girar al exterior y cumplir con sus compromisos comerciales.

El propio BCRA, a través de un comunicado, reconoció este lunes demoras en las autorizaciones. Además, la entidad destacó que la ampliación de divisas "se concretará de manera gradual, teniendo en cuenta el objetivo de preservación de la estabilidad cambiaria y financiera y el incremento del ingreso de divisas proveniente de liquidaciones por parte de los exportadores". 

Miguel Ponce, director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior, advirtió que "si se vieron obligados a frenar durante casi tres jornadas las importaciones, es porque los dólares necesarios para mantener el ritmo de producción no están. Esto es grave". 

Además, confirmó que la entidad que conduce Vanoli acaba de endurecer los controles, al bajar el piso a partir del cual bancos y empresas tienen que pedir permiso para efectuar una operación aduanera: "Antes, el límite era de u$s150.000 pero lo redujeron a u$s100.000, con lo cual, ahora más Pymes pasarán a estar alcanzadas". 

Bajo la óptica del analista Maximiliano Castillo, de la consultora ACM, el "feriado cambiario" virtual que se decretó la semana pasada dejó al descubierto las grandes limitaciones del discurso, que intentaba mostrar que la estabilidad financiera estaba en completo orden, aún sin resolver el tema con los holdouts.

"El Gobierno lo que hizo fue promover acuerdos con efecto temporario y buscó convencer al mercado de que la crisis de las reservas era una etapa totalmente superada. Pero el problema sigue latente y las principales perjudicadas son las empresas, por el freno a importaciones", afirmó Castillo.

Del "patria o buitres" a contar las monedas

Luego de tejerse todo tipo de especulaciones, la caída de la cláusula RUFO, dejó en claro que el kirchnerismo no tiene ninguna voluntad de negociar. Incluso, aunque se le esté complicando afrontar la demanda de particulares y empresas. 

Según trascendió, el Ministerio de Economía estima que la deuda global en litigio, actualizada por intereses, alcanzaría los u$s20.000 millones. Es una cifra demasiado elevada en épocas de vacas flacas.

De modo que si al finalizar el primer trimestre no hay ningún guiño positivo desde EE.UU. (algo que ya se da por descartado), entonces la resolución del conflicto quedará para la próxima administración.

Sucede que el Gobierno, que además hoy tiene sus fichas puestas en las "relaciones carnales" con China, no le encuentra ningún rédito político a un acuerdo que, de prosperar, ya no llegaría a activar la economía.

Por el contrario, en la recta final de esta etapa del kirchnerismo, la apuesta es sostener la teoría de los "conspiradores externos" y reforzar la dicotomía "patria o buitres".

Claro que lo que inquieta a los analistas es saber cuánto poder de fuego realmente le queda al Banco Central, ya descartada la alternativa de sentarse a negociar con los holdouts para así normalizar el acceso a los mercados internacionales de crédito.

La "hoja de ruta" La estrategia que seguirá la administración K, según Eric Ritondale, economista jefe de Econviews, será la de avanzar en múltiples frentes, restringiendo la salida de billetes verdes y alentando la llegada de divisas por diferentes vías.

Pese a estos esfuerzos, habrá escasez de dólares y esto obligará al Gobierno a priorizar la "estabilidad financiera" y el cuidado de las reservas por sobre el ritmo de actividad.

Como si fuera un juego de mesa, en el que se tiene que ir avanzando casilleros hasta la línea de llegada, el objetivo del oficialismo es dar los primeros pasos con los u$s500 millones obtenidos tras la emisión de bonos de YPF.

Los fondos comenzarán a llegar recién a partir de la semana próxima. Por eso, referentes del sector importador consideran que seguirán las trabas a la entrega de dólares al menos por los próximos días.

Sin embargo, para Castillo, las divisas que ingrese la petrolera no serán suficientes: "El Gobierno no podrá cumplir todos sus objetivos sólo con esos u$s500 millones. Necesita financiamiento externo por un monto mucho más significativo".

El número que manejan en el mercado es de entre u$s10.000 y u$s15.000 millones. Una cifra difícil de imaginar para un país alejado de los mercados internacionales.

El segundo paso será sacarle más rédito a las "relaciones carnales" con China.

En el marco de la gira presidencial que encaró Cristina, funcionarios del Ministerio de Economía sondearon la posibilidad de abrir un "grifo" con banqueros orientales y que se mueva de manera paralela al swap, que ya permitió la entrada de u$s3.100 millones.

Trascendió que se está proponiendo una emisión de títulos públicos que serían adquiridos por entidades del gigante asiático que tengan operaciones en mercados sin injerencia de los buitres, como Hong Kong.

Si bien no hay números oficiales, el rumor es que Kicillof buscará hacerse de hasta u$s5.000 millones.

Desde Ecolatina recalcaron que "si el Gobierno pretende evitar una suba del tipo de cambio oficial, afrontar los servicios de deuda y llevar a cabo una política electoral expansiva, entonces deberá conseguir financiamiento externo", ya sea en Wall Street o provista por la nación oriental. 

Posteriormente, de cara al segundo semestre, ante el vencimiento del pago del Boden 2015 por unos u$s6.000 millones, el Gobierno apuntará a plantear una nueva emisión para cubrir la mayor de las obligaciones. Es decir, un 40% de los u$s16.000 millones estimados por Ecolatina como compromisos financieros del año. 

Si bien a fines de 2014 Kicillof tuvo un sinsabor por el fracaso del primer canje, en los próximos meses insistirá con una nueva emisión de Bonar 2024 para no comprometer aun más el actual nivel de reservas.

El otro frente en el que avanzará la administración kirchnerista será en el terreno de las importaciones, donde ya impuso "mano de hierro".

Pese a que Vanoli habló de un incremento "gradual" en la entrega de divisas para el pago de compromisos, el presidente de la Cámara de Importadores, Diego Pérez Santisteban, se mostró preocupado al asegurar que los escasos dólares que está arrojando el superávit comercial marcarán la pauta del 2015.

"La perspectiva de un saldo anual bajo impondrá un fuerte limitante a una mayor flexibilización del esquema actual de administración del comercio", advirtió el directivo.

Cabe recordar que se viene de un 2014 en el que el superávit por compras y ventas al mundo apenas alcanzó los u$s6.700 millones, el nivel más bajo desde el año 2001.

Si bien en un momento Vanoli había afirmado que las reservas estaban para usarse, ahora la administración kirchnerista está dejando en claro que la "salud" de las arcas será la que defina el nivel del "cerrojo" importador, con el consecuente impacto en el ritmo de actividad. 

Incluso, el titular del BCRA le dejó en claro a los importadores que mantendrán la "administración del mercado de cambios, a los efectos de garantizar la estabilidad cambiaria y financiera".

En el marco de esta estrategia de mantener pisadas las compras al mundo, los analistas incluyen la negativa oficial de saldar los compromisos por u$s5.000 millones que el Central mantiene con importadores, por operaciones aduaneras realizadas en 2014.

La consecuencia de esto es que hay líneas de financiamiento de proveedores del exterior que ya están cayendo, tal como le advirtiera a iProfesional el directivo de una cámara que nuclea a fabricantes de electrónica.

El empresario aseguró que se cancelaron embarques hacia la Argentina con componentes para artículos electrónicos, lo que puede derivar en faltantes en el mercado interno. 

La industria automotriz también está sufriendo esos faltantes. Miguel Ponce, director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior, advirtió que en Córdoba ya hay 12.000 autos que no pueden terminarse por falta de autopartes, si bien esta cifra fue puesta en duda por ADEFA y por funcionarios. 

Los límites del "maquillaje"

grandes limitaciones que tiene Vanoli para hacer frente a todos los compromisos, tanto comerciales como financieros, ya sea del sector público como del privado. 

"El BCRA está sobredimensionando artificialmente sus reservas. El maquillaje se potenció cuando se activó el swap de monedas con China y cuando empezaron a contabilizar como tenencias el dinero de la deuda depositada por Argentina para el pago de bonistas que, por razones, legales no ha salido del BCRA", destacaron.

Para la consultora, estos dos conceptos "en realidad no son activos del Central", de modo que al restarlos, las reservas caerían hasta los u$s26.900 millones, tal como se observa en el siguiente cuadro:

Ahora bien, si a ese monto además se le resta el swap con el Banco de Francia, los depósitos que los bancos tienen en la cuenta corriente del Central y otros conceptos, entonces "las reservas líquidas en dólares que efectivamente son activos del BCRA, ascenderían a tan sólo u$s16.400 millones", advirtieron (ver gráfico).

Así, mientras que en 2008 las tenencias en poder de la autoridad monetaria permitían solventar cinco años de pago de deuda con intereses y amortizaciones, ahora sólo alcanzan para cubrir el equivalente a un año y medio.

Según Ritondale, "el Gobierno podrá transitar los meses que restan sin acuerdo con los holdouts y apelando a toda esta batería de medidas. Pero no será gratuito: lo terminarán pagando las industrias y el empleo por mayores restricciones a las importaciones".

En esta línea, un informe del FMI prevé que la Argentina, sin acuerdo con los holdouts a la vista, enfrentará lo que resta del 2015 con inflación y una caída estimada en el ritmo de actividad del 1,3%.

Es que, a fin de cuentas, resulta más redituable el discurso "patria o buitres", aunque esta dicotomía perjudique a la industria, que no recibe los insumos suficientes y sufre por un tipo de cambio atrasado. Sin dudas, uno de los giros más controvertidos que diera el relato K en la última década. 

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