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En plena crisis polí­tica, Dilma Rousseff devalúa: el real vuelve a la paridad de 3 a 1 después de una década

En plena crisis polí­tica, Dilma Rousseff devalúa: el real vuelve a la paridad de 3 a 1 después de una década
La divisa estadounidense cotizó el martes a 2,928 por unidad, en medio de una crisis política desatada a partir de la denuncia de corrupción en Petrobras
Por iProfesional
05.03.2015 09.00hs Finanzas

El real brasileño cerró este martes en sus mínimos en más de una década de 2,928 unidades por dólar, presionado por la próxima divulgación de una lista de políticos presuntamente involucrados en el caso de corrupción que enfrenta la petrolera Petrobras.

El valor del real frente a la divisa de Estados Unidos es el mínimo desde el 2 septiembre del 2004, en un mercado que movió unos u$s1.400 millones en las operaciones del día.

Operadores dijeron que la situación política y económica de Brasil crea mucha incertidumbre entre inversores locales y extranjeros, en un año en el que se prevé una alta inflación superior al 7% y una retracción de la economía.

El escándalo de corrupción en Petrobras contribuyó a la depreciación del real del martes ya que se espera que importantes políticos en funciones sean alcanzados por una denuncia que en breve presentará el Fiscal General de la República.

Un operador de un banco local citado por la agencia Reuters dijo que el mercado ya se prepara para un real en torno a las tres unidades por dólar.

Disgustados por las medidas de austeridad que presentó Dilma Rousseff, los legisladores rechazaron un decreto presidencial

que habría subido los impuestos sobre las nóminas, con el que se buscaba cerrar la brecha en el presupuesto del país.

El presidente del Senado, Renan Calheiros, dijo que el tema no era urgente y debería ser presentado al Congreso en un

proyecto de ley, en lugar de un decreto temporal que eluda a los legisladores.

En opinión de Mario Mesquita, ex director del banco central brasileño, el rechazo al decreto no descarta la

propuesta pero sí la atrasa y agregó que el impacto financiero de la situación no sería significativo en el ajuste fiscal aunque sería "lamentable".

Los inversores temen que Brasil pueda sufrir más rebajas en sus calificaciones de crédito, incluso perder su grado de inversión, si el Gobierno no alcanza su meta de ahorros fiscales este año.

En noticias corporativas, Petrobras buscará financiamiento por hasta 19.000 millones de dólares este año, pese al escándalo por prácticas corruptas en el que está involucrada, dijo a Reuters una fuente con conocimiento directo de la situación.

El mercado aguarda para el final del día la decisión del Banco Central de Brasil sobre las tasas de interés. Cuarenta y

tres de 48 economistas encuestados por Reuters esperan que el banco central suba su tasa referencial Selic en 50

puntos básicos por tercera vez consecutiva, a un 12,75 por ciento.

Rousseff busca proteger la economía

Dilma Rousseff, buscó desactivar el miércoles una rebelión en el Congreso de legisladores molestos con sus planes de austeridad presupuestaria y con su manejo del escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

Rousseff tenía previsto reunirse con líderes legislativos de su coalición, informó su oficina.

El martes el Senado rechazó un decreto presidencial que habría aumentado los impuestos sobre las nóminas para las empresas, medida con la que se buscaba reducir el creciente déficit presupuestario de Brasil.

La maniobra en el Congreso fue una de las señales más evidentes hasta ahora de cómo los daños colaterales del escándalo en Petrobras amenazan a la agenda económica de Rousseff y podrían además empeorar la recesión que se prevé para este año en Brasil.

La decisión del Congreso "muestra la creciente dificultad para (aplicar) iniciativas que podrían ayudar con los recortes presupuestarios", dijo Alessandra Ribeiro, economista de la consultora Tendencias, con sede en Sao Paulo.

El último revés para Rousseff se originó en dos sucesos casi simultáneos durante la noche del martes. Primero, el presidente del Senado, Renan Calheiros, miembro formal de la coalición gobernante, rechazó el decreto de austeridad de Rousseff. Calheiros adujo razones de procedimiento.

Horas después, el principal fiscal de Brasil pidió al Supremo Tribunal Federal que abriera investigaciones sobre 54 personas -la mayoría de los cuales serían políticos-, que presuntamente se beneficiaron de las prácticas de corrupción en Petrobras.

Según la ley brasileña, solo el máximo tribunal puede juzgar casos contra los líderes políticos. Los nombres de la lista no se publicaron.

No obstante, numerosos medios locales afirmaron que Calheiros será uno de los investigados. Folha de S.Paulo dijo, citando a aliados de Calheiros no identificados, que su rechazo al decreto tributario de Rousseff fue una táctica de presión para manifestar al Gobierno su molestia por su inclusión en la lista.

Un portavoz de Calheiros aseguró desconocer si el político está en la lista y no quiso hacer más comentarios.

Políticos y analistas financieros discutieron el miércoles sobre el efecto práctico inmediato de la maniobra de Calheiros.

Desde la oficina de Rousseff aseguraron que su objetivo de ahorro fiscal no se verá afectado y que enviará un nuevo proyecto al Congreso para subir los impuestos sobre las nóminas para las empresas.

Sin embargo, ante la incertidumbre de cuándo el Congreso aprobará la medida, a algunos asesores y analistas les preocupa que el alza del impuesto tome mas tiempo del usual.

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