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Rublos, petróleo y sonrisas para la foto: cómo CFK consolidó en Rusia su realineamiento internacional

Durante el encuentro ambos mandatarios firmaron acuerdos bilaterales, entre los que se destaca la construcción de la sexta central nuclear en la Argentina  
Por Juan Diego Wasilevsky
24/04/2015 - 10,15hs
Rublos, petróleo y sonrisas para la foto: cómo CFK consolidó en Rusia su realineamiento internacional

Acompañada por medio gabinete y por más de 50 directores de empresas, la presidenta Cristina Kirchner le puso la firma al “acuerdo de integración estratégica” con Rusia, que fija las bases para la cooperación bilateral en distintas áreas. 

De este modo, Vladimir Putin hoy se erige como uno de los mayores aliados para la administración K en el plano internacional

Los resultados más importantes de esta alianza se dan en el plano de la infraestructura y la energía. De hecho, entre los convenios que se firmaron se encuentra la realización de una represa hidroeléctrica en Neuquén y la construcción de la sexta central nuclear en territorio argentino. 

Pero este fuerte acercamiento entre ambas naciones excede la órbita de los negocios y de las inversiones

Una de las implicancias más importantes de esta “integración estratégica” es su claro mensaje político, dado que la Argentina –en momentos en que libra una batalla en contra de los holdouts y se enfrenta con los organismos financieros internacionales-, pasó a alinearse con una potencia abiertamente enemistada con la Unión Europa y los Estados Unidos. 

De hecho, en el marco de la conferencia de prensa que brindó junto a Putin, Cristina Kirchner agradeció el apoyo de Rusia en el conflicto por las Islas Malvinas y en la disputa con los fondos buitre, destacando la coincidencia en la “defensa irrestricta de la soberanía nacional de cada país”. 

Para Marcelo Elizondo, ex director de Fundación ExportAr y experto en comercio internacional, "la estrategia de relacionamiento exterior de la Argentina tiene como uno de sus principales ejes el estar ´en contra de´ más que ´a favor de´. El hecho de que Cristina Kirchner sea la primera jefa de Estado en no pisar Washington desde la vuelta de la democracia y hoy priorice la relación con Rusia, es un síntoma muy evidente”. 

“Como si esto fuese poco, también está enfrentada con la Unión Europea y con organismos que representan al capitalismo internacional, como el FMI. Justamente, naciones y entidades que tienen mala relación con Moscú", acotó Elizondo.

Inversiones en energía

Para Cristina Kirchner, la vinculación con el “amigoVladimir Putin resultaba fundamental, dado que –si bien se trata de iniciativas a largo plazo-, el acuerdo firmado con el consorcio ruso Gazprom para la explotación de hidrocarburos no conveciones en Vaca Muerta, le permitirá a la Presidenta culminar su actual ciclo con un nuevo socio estratégico y proyectos de inversión concretos para la “joya energética” argentina. 

Para la mandataria, finalizar su segundo mandato sumando un nuevo aliado resulta funcional para terminar la construcción del “relato”, que ahora a la recuperación de los ferrocarriles, intensa sumar el capítulo de la "recuperación de la soberanía energética". 

Además, para Cristina Kirchner, este acuerdo tiene una significancia especial, porque implica concretar una alianza que estuvo a punto de tambalear. 

Cabe recordar que, cuando Putin pisó territorio nacional, allá por mediados del año pasado, hubo importantes negociaciones para sumar a Gazprom al proyecto de Vaca Muerta. 

Incluso, en una visita posterior, en el mes de octubre, la ministra de Industria, Débora Giorgi, llegó a difundir un comunicado oficial en el que afirmaban que el gigante ruso había cerrado un pacto con el Gobierno para la exploración de gas en el país, de la mano de inversiones previstas –en una primera etapa- por cerca de u$s1.000 millones. 

Sin embargo, este “acuerdo de confidencialidad” rápidamente salió a ser desmentido por la propia YPF, lo que desató una pequeña crisis política en el seno de la administración K. 

La razón del conflicto, según explicó en su momento la propia dirección de la petrolera, es que en su carácter de compañía pública que cotiza en los mercados de Buenos Aires y de Nueva York, debía informar previamente a sus accionistas sobre “cualquier hecho relevante”. 

Más allá de estos "ruidos", el desplome del precio del crudo y luego la corrida contra el rublo, que generó una fuerte devaluación respecto del dólar, pusieron en riesgo los planes de inversión de la petrolera. 

Si bien el valor del barril no se recuperó de su derrumbe, el rublo fue una de las monedas que más se apreció en lo que va del año frente a la divisa estadounidense, lo que permitió darle un poco más de oxígeno a Gazprom. 

Paralelamente, durante su viaje a Rusia, ambos gobiernos firmaron un convenio para construir una nueva planta de energía nuclear en territorio nacional, de modo que el país pasaría a tener seis centrales. 

Sobre este punto, la Presidenta resaltó que la energía nuclear "es barata, segura y no está sujeta a las variables internacionales del mercado".

"Tenemos larga tradición entre ambos países en la construcción de generación eléctrica. Y hoy dimos un paso más profundo: firmamos dos documentos referidos a la construcción de la sexta central nuclear argentina", resaltó la jefa de Estado.

El acuerdo, rubricado por el ministro de Planificación, Julio de Vido, contempla un trabajo en conjunto entre la rusa Rosatom y Nucloeléctrica Argentina (NA-SA). 

A través de un comunicado, el Ministerio destacó que las empresas NA-SA y Rosatom Overseas "se comprometen a desarrollar el proyecto base y los acuerdos comerciales para el diseño de ingeniería y construcción de una planta nuclear con un reactor de uranio enriquecido y agua liviana con tecnología VVER-1000, con una potencia de 1.200 megavatios".

Según la cartera que conduce De Vido, la energía nuclear permitirá, al término de 20 años, un ahorro superior a los u$s20.000 millones por sustitución de combustibles fósiles. 

Incluso, ambos gobiernos anticiparon que este trabajo en conjunto podría trascender las fronteras de la Argentina, de modo de poder diseñar y levantar futuras centrales en países de América latina y hasta de África.  

En busca de más comercio

En el marco de la conferencia de prensa, la Presidenta afirmó: "Somos dos países que además de una larga historia de amistad, tenemos una complementariedad de nuestras economías”. 

En un claro mensaje hacia los Estados Unidos y los organismos internacionales de crédito, la mandataria dio un paso más al resaltar la posibilidad de avanzar con un acuerdo de comercio con Rusia en el que se puedan utilizar el peso argentino y el rublo para así “no estar atados al dólar”. 

Sin embargo, los analistas son escépticos respecto al dinamismo que puede llegar a tener una iniciativa de este tipo. 

Cabe destacar que la Argentina ya tiene en vigencia un sistema de pagos en moneda local (SML) con Brasil desde el 2008, pero con resultados muy magros: el último año, las importaciones realizadas sin pasar por el dólar equivalieron a apenas u$s978 millones, tan sólo un 6,5% de las compras totales realizadas al país vecino. 

El problema es que las compras que se hacen a Rusia representan apenas la décima parte de lo que se le demanda a Brasil, lo que pone de manifiesto las limitaciones que tendría un SML con la nación liderada por Putin

Paralelamente, la ministra Giorgi y su par de Rusia, Denis Maturov, firmaron un Memorándum de Entendimiento para “impulsar la integración y complementación productiva bilateral”.  

A través de un comunicado, la cartera liderada por Giorgi informó que “los objetivos más importantes son reducir la dependencia de importaciones de manufacturas industriales, incrementar y diversificar las exportaciones agregando valor en las diversas cadenas productivas, aumentar la inversión e incorporar, transferir y generar tecnología a través de desarrollos conjuntos”. 

Según comunicó el Gobierno, ambos países priorizarán la “sustitución directa de productos importados de terceros países, el desarrollo de nuevos productos y procesos, la integración entre proveedores, la transferencia tecnológica y el fortalecimiento de la relación entre los organismos técnicos y tecnológicos para estandarizar y compatibilizar normas y requerimientos técnicos”. 

En este contexto, Giorgi entregó a su par ruso un listado de fabricantes argentinos de bienes de capital para la producción de gas y petróleo y de equipos para GNC, al tiempo que sumará uno de minería. 

La idea es que avanzar en la integración productiva. 

El problema, bajo la óptica de Elizondo, es que el Gobierno procura impulsar a sectores industriales que están teniendo serios problemas para competir debido a la fuerte pérdida de competitividad cambiaria, producto del atraso del tipo de cambio frente a la inflación. 

Paralelamente, el objetivo de diversificar las exportaciones choca contra la muy marcada concentración en productos de bajo valora gregado. 

Al analizar los principales productos que se despachan hacia el mercado ruso, se observa que el 95% de la canasta exportadora está basada en alimentos, con carnes, quesos, frutas y manteca al tope del ranking (ver cuadro).

Paralelamente, los deseos del Gobierno de revitalizar las ventas hacia esa plaza, se enfrentan con un rublo que, si bien se recuperó, todavía se encuentra muy debilitado frente al dólar, lo que le quita impulso a las importaciones por parte de Rusia. 

A esto se suma que el precio del crudo sigue en sus valores mínimos de los últimos años. Al tratarse de un recurso que explica la mitad de los ingresos del Estado, esto provocó una fuerte desaceleración de esa economía, que podría caer un 3% este año, según previsiones del FMI

Si además se considera la creciente pérdida de competitividad cambiaria que afecta a los productos con sello "Made in Argentina”, se trata de un combo que impide que las exportaciones hacia ese mercado se recuperen. 

De hecho, el año pasado, las ventas a Rusia finalizaron en u$s723 millones, unos u$s3 millones menos que la marca lograda en 2013 y una cifra 25% menor al récord de 2008. 

Además, se trata del cuarto año consecutivo que la Argentina registra saldo comercial negativo, debido a las importaciones de gasoil ruso. 

Lo más preocupante es que, pese al fuerte acercamiento político entre ambos países y a la multiplicidad de acuerdos firmados el año pasado, esto todavía no se plasmó en un mayor intercambio comercial.

Por el contrario, en los dos primeros meses de 2015, las exportaciones al mercado ruso totalizaron apenas u$s67 millones, lo que implicó un desplome del 35% respecto al mismo período del año anterior. 

Esto demuestra que el colapso de la economía rusa y la falta de competitividad de los productos argentinos tienen una mayor influencia que la afinidad entre mandatarios.