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La "calculadora legislativa" de Scioli: no le alcanzarí­a para mayorí­a propia, pero hay un amplio menú de alianzas

La "calculadora legislativa" de Scioli: no le alcanzarí­a para mayorí­a propia, pero hay un amplio menú de alianzas
En los comité de campaña ya se analizan los escenarios de negociación parlamentaria post-elecciones. En el caso del FpV, la incógnita es saber si, ante un eventual triunfo, contará o no con autonomía en el Congreso en el caso de que se forme un bloque "cristinista puro"
Por Sebastian Albornos
27.08.2015 10.03hs Legales

De pronto, el Congreso volvió a ocupar el centro de atención de la política nacional. Luego de años de presidencialismo exacerbado, en los que el Poder Legislativo no ocupó un rol demasiado protagónico, ahora la expectativa generalizada es que el debate parlamentario no sólo recuperará brillo sino que los grandes temas de la agenda nacional dependerán de lo que ocurra en las cámaras.

La promotora de esta situación ha sido, paradójicamente, la propia Cristina Kirchner quien, no resignada a perder poder una vez que traspase el mando a su sucesor, planea ejercer influencia mediante una bancada parlamentaria que le responderá con lealtad a su liderazgo.

Prueba de ello fue el celo que puso la Presidenta en el armado de las listas de candidatos. Y también las señales sobre cómo espera que el Congreso ejerza, a partir de 2016, un rol mucho más fuerte de contralor sobre el Poder Ejecutivo.

Un ejemplo de ello es el proyecto recientemente anunciado para "blindar" la participación accionaria estatal en empresas privadas.

"Ahora, este Gobierno no va a estar más, el kirchnerismo va a estar en el Congreso. Y lo que hace es desarmar cada una de las cosas que armó para poder controlar desde el Congreso", interpretó el economistas Enrique Szewach, tras el anuncio de que sólo con una mayoría parlamentaria especial de dos tercios se podrá revertir la propiedad estatal de acciones privadas.

El tema no hizo sino confirmar el renovado interés kirchnerista por el funcionamiento legislativo y su confianza en que ningún bloque político podrá lograr esas mayorías especiales.

Es por eso que, en ámbitos políticos, el nuevo deporte consiste en calcular cuál será exactamente la fuerza de cada bloque. Eso, por cierto, implica cierta dosis de futurología, porque hay que esperar a la primera vuelta del 25 de octubre para saber cómo variarán las representaciones parlamentarias.

De todas maneras, ya se pueden ir haciendo algunos ejercicios. Como, por ejemplo, proyectar los cambios en el Congreso si las elecciones de octubre replicaran exactamente las de las PASO del 9 de agosto.

En ese caso, el Frente para la Victoria (FPV) tendría el control del Senado pero perdería la mayoría simple que tiene en Diputados.

Sucede que en la cámara alta se renuevan los miembros que habían sido electos en el 2009, una elección que fue muy mala para el oficialismo. Resultaría difícil prever para octubre un resultado que haga descender aquel nivel de representatividad parlamentaria.

De replicarse lo sucedido en las PASO se dará un interbloque (sumando aliados) de 48 senadores sobre el total de 72 bancas, que es lo mismo que decir las dos terceras partes de la Cámara. Casi todos serían propios.

En cambio, las cosas serán diferentes en Diputados. La mitad de las bancas que quedarán vacías corresponden a legisladores electos en 2011, cuando el kirchnerismo arrasó en la primera vuelta con el 54% de los votos. Pone en juego 77 diputados y sumaría solo 59. Con lo cual pasaría a tener 101 miembros.

¿Es mucho o es poco? Depende para qué. Para poder sesionar se necesitan 129 de los 257 diputados. Casi la totalidad de las iniciativas se aprueban por mayoría simple, es decir, con la mitad más uno de los miembros presentes.

Pero hay otras que necesitan mayoría absoluta, es decir la mitad más uno de la totalidad de los miembros, como por ejemplo, la reforma a la Ley del Consejo de la Magistratura, el órgano encargado de, entre otras tareas, seleccionar y sancionar a los jueces nacionales y federales.

Esta fue una de las normas sancionadas por el kirchnerismo que más cuestionamientos recibió por parte de la oposición.

En definitiva, si Scioli quisiese reformar dicha norma, entonces deberá contar con 129 legisladores en la cámara baja y 37 senadores.

La "calculadora" parlamentaria

En resumen, de repetirse los resultados de las PASO, el panorama en las bancadas del Congreso sería el siguiente:

• El FPV arriesga 77 diputados y obtendría solo 59. Con lo cual pasaría a tener 101 diputados. Quedaría en condición de primera minoría, con 101 miembros. Y tendría como aliados al Frente Cívico por Santiago, que mantendrá sus siete miembros, y el bloque Solidario, reducido solo a Carlos Heller. El Movimiento Popular Neuquino conservaría sus tres bancas. 

• El PRO sumaría 21 miembros, por lo que formaría un bloque de 35. En tanto que la UCR también crecería al cosechar 18, cinco más de los que arriesga. De esta forma, el radicalismo sería la segunda minoría con 39 integrantes, a los que hay que sumar los tres miembros del Frente Cívico y Social Catamarqueño.

• El Frente Renovador arriesga sólo 6 y lograría 14. De esta forma, a partir del 10 de diciembre el partido de Sergio Massa, pasaría a tener 24 integrantes. A él se podría sumar los 7 que aporta Unión por Córdoba, de José Manuel de la Sota. De esta forma, el bloque UNA contaría con 31 diputados.

¿Qué pasaría con el resto de los partidos? 

• La izquierda subiría de tres a cuatro. En tanto, el Partido Socialista arriesga cinco integrantes y sólo renovaría uno.

• Desaparecerían bloques completos, como el del Frente Cívico de Córdoba, de dos miembros, y el de Unidad Popular, que hoy tiene tres y ya no cuenta con posibilidades de sumar pues no pasó el filtro de las primarias.

• La Coalición Cívica-ARI tendrá un bloque de cinco; Suma +, aliados de la UCR, tendría dos integrantes.

• Por su parte, el GEN de Margarita Stolbizer sumaría tres integrantes y el Partido Socialista quedaría con cuatro miembros.

• Compromiso Federal, del puntano Adolfo Rodríguez Saá, quedaría con cuatro integrantes. 

• El bloque del chubutense Mario das Neves contaría con tres miembros, y habría doce bloques unipersonales.

En búsqueda de aliadosLa especulación del ámbito político, luego de la conformación de las listas de candidatos, fue que Cristina Kirchner conservaría armas para "trancar" las iniciativas que pueda impulsar una eventual presidencia de Scioli en el Congreso, por lo que se considera que el futuro mandatario deberá utilizar su "cintura política" para poder determinar realineamientos.

Esto podría implicar, por ejemplo, un quiebre del bloque peronista en dos facciones, una leal a Cristina y otra leal a Scioli que se pueda ir armando con el paso del tiempo.

Por lo pronto, ya queda en claro que CFK conservará una apreciable "fuerza propia".

En 2013, poco más de una docena de diputados integrantes de La Cámpora y de otras agrupaciones leales a Cristina Kirchner lograron ingresar a la Cámara baja. No fue el número que esperaban, ya que sufrieron el voto castigo en los grandes distritos, especialmente en la provincia de Buenos Aires, la Capital Federal y Córdoba.

Ese año asumieron, entre otros, el porteño Juan Cabandié, la santafesina Josefina González, el santacruceño Mauricio Gómez Bull y el fueguino Martín Pérez.

También ingresaron la tucumana Mabel Carrizo, esposa de Jesús Salim, líder de La Cámpora provincial, y el entrerriano Jorge Barreto, militante de la corriente Martín Fierro.

Otros "cristinistas" que permanecerán en la cámara baja son Remo Carlotto, hijo de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo; Diana Conti; Edgardo Depetri y Carlos Kunkel.

En varias oportunidades criticaron fuertemente al actual mandatario bonaerense, pero ahora le muestran apoyo. Habrá que ver cómo actúan si, llegado el caso, Scioli dicta alguna medida que pueda ser considerada impopular.

Otra diputada que permanecerá en el Congreso de las fieles a Cristina es Nanci Parrilli, hermana del titular de la Agencia Federal de Inteligencia. También se podría incluir allí al diputado Carlos Heller, de Nuevo Encuentro.

En total, los "leales" a la actual mandataria ronda la treintena, que Scioli podría compensar con los diputados cercanos a Massa y a Rodríguez Saá y a otros caudillos provinciales.

¿Alcanzará esta fuerza para impedir que una eventual presidencia de Scioli avance con medidas de ajuste? Hay analistas que creen que podría compensar la fisura interna gracias al apoyo de legisladores de otros partidos -sobre todo los de provincias altamente dependientes del auxilio financiero del Gobierno nacional-.

Ya le pasó al propio gobernador bonaerense, quien en la legislatura contó con la ayuda de su anterior rival electoral, Francisco de Narváez, cuando sufrió por el "fuego amigo" de su vicegobernador, Gabriel Mariotto.

De esta forma, no es descabellado pensar que si gana la elección pueda sondear desde el primer día un acuerdo parlamentario con el PRO, con la UCR y con el sector de Sergio Massa. 

El escenario por distritosEs cierto que Cristina, con astucia, logró que las candidaturas legislativas de las provincias fueran ocupadas por gente de su confianza. Pero también es verdad que esas lealtades suelen encontrar un límite.

En la provincia de Buenos Aires se ponen en juego 35 bancas de Diputados. Respecto de 2011, el Frente para la Victoria perdería cinco, pues con los resultados de la PASO el oficialismo estaría obteniendo 15, Cambiemos once, siete serían para UNA, en tanto que las dos restantes se repartirían entre Progresistas y el FIT.

Dentro de los quince, hay doce que se muestran hasta ahora incondicionales a Cristina. Entre ellos se destacan los camporistas Eduardo “Wado” De Pedro, Mayra Mendoza, Fernanda Raverta, Rodolfo Tailhade, Rodrigo “Rodra” Rodríguez y Luana Volnovich. 

A este grupo también lo integran Adrián Grana, de Nuevo Encuentro; Carlos Castagneto, mano derecha de Alicia Kichner y dirigente de Kolina; el socialista K Jorge Rivas, y el dirigente de JP Evita Leonardo Grosso (quien busca revalidar su cargo), así como el actual titular de la ANSES Diego Bossio y el ministro de Planificación, Julio De Vido.

Scioli pudo introducir como segunda en la lista a Cristina Álvarez Rodríguez, actual ministra de Gobierno de la provincia de Buenos Aires. También entrarían el dirigente sindical Abel Furlán y María Isabel Guerín, dirigente cercana al actual intendente de La Matanza, Fernando Espinoza.

Si mejora la performance electoral, pueden ingresar en el puesto 16 Jorge Landau, apoderado del PJ y Andrea García, del espacio de Julián Domínguez.

En Cambiemos, también hay lugar para diputados de origen peronista, como Fernando Niembro y Eduardo Amadeo. La unión de UCR y el PRO podría incorporar 11 diputados del territorio bonaerense.

El espacio de Sergio Massa podría incluir siete, todos ellos peronistas, como Facundo Moyano; Graciela Camaño; el actual intendente de Mercedes, Carlos Selva; la mandataria de General Lavalle, Marcela Passo y el de Bahía Blanca, Gustavo Bevilacqua. También entrarían Alberto Roberti y Raúl Pérez, quien hasta hace poco perteneció a las filas de Daniel Scioli.

En la Ciudad de Buenos Aires se ponen en juego 12 lugares. El Frente para la Victoria arriesga cuatro y estaría perdiendo un espacio, pues ahora conseguiría tres, el actual ministro de Economía Axel Kicillof, la ex titular de Defensa Nilda Garré y el camporista Andrés Larroque.

Siete bancas serían para Cambiemos, y las dos restantes se las repartirían UNA y Progresistas.

Allí, ganarán preponderancia los otros partidos comandados por dirigentes peronistas. Por ejemplo, Compromiso Federal –del puntano Adolfo Rodríguez Saá- tendría cuatro integrantes, mientras que Unión por Córdoba –de José Manuel de la Sota-, ascendería a siete.

Es decir, otros dirigentes peronistas tendrían un mini bloque disidente con la nada despreciable cifra de 37. A ello habría que sumarle otras provincias como La Pampa, que aportaría dos legisladores desde el peronismo opositor al kirchnerismo.

En el SenadoEn el caso del Senado, ocho provincias renuevan sus legisladores: Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chubut, La Pampa, Mendoza, Santa Fe y Tucumán.

El kirchnerismo parte de una elección mala como fue la de 2009. Esto es, arriesga cinco bancas del FpV y la de tres aliados, en tanto que la oposición pone en juego quince escaños.

Ahora, el oficialismo se impuso en cinco de las ocho provincias, alzándose con once senadores. Por lo tanto tendría tres miembros más en la futura conformación del Senado. Por sí solo, llegaría a 40 bancas (y 48 con aliados).

La Cámpora podría incluir a su primera senadora: la actual diputada Anabel Fernández Sagasti, quien entraría por la minoría en la provincia de Mendoza.

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