El mercado de las SUV está saliendo del letargo. Tras un duro 2014, con derrumbes en el nivel de ventas, el viento vuelve a soplar a favor de este segmento
Por Guillermina Fossati
22/08/2015 - 12,00hs

El mercado del dólar paralelo volvió a recalentarse: el blue alcanzó los $15,35, un nuevo máximo en lo que va del año.

En tanto, la brecha cambiaria ya se acerca al 66%, el nivel más elevado desde fines de octubre de 2014.

En este contexto, comenzó a gestarse un escenario hasta hace pocos meses impensado: las 4x4, que habían quedado gravemente golpeadas por la devaluación y el impuestazo y cuyas ventas se venían desplomando desde 2014, comenzaron a revivir de la mano de un paralelo en niveles récord. 

Gonzalo Dalmasso, economista de Abeceb, se mostró categórico al afirmar que “siempre que sube el paralelo y crece la brecha cambiaria, esto repercute en mayores ventas de 0Km".

"Está comprobado que hay una relación directa entre la evolución de la divisa informal y la demanda por parte de los argentinos”.

Para el experto, aquellos que tienen billetes atesorados, ven que en momentos como el actual “existe una muy buena oportunidad de compra”, porque los vehículos pasan a valer menos en términos de dólar blue. 

Y este nuevo contexto se convirtió en una suerte de revancha para las SUV, también conocidas popularmente como 4x4. 

Reacomodamiento del mercadoCabe destacar que el impuesto interno cambió la realidad de un mercado que venía pujante y que alentaba a las marcas a sumar nuevos modelos.

Y las SUV conformaban un segmento que había ganado protagonismo durante el boom de ventas de 2013, y que creció más que el resto de las categorías.

Para muchos compradores, las 4x4 representan el máximo aspiracional en materia automotriz. 

Sin embargo, con el tributo que graba a los autos, estos modelos pasaron a duplicar su precio. Así las ventas se desplomaron automáticamente. En 2014, algunas marcas ni siquiera patentaron una unidad, lo cual llevó a frenar las importaciones y empezar a liquidar el poco stock que había. 

Las que ganaron terreno durante este reacomodamiento del mercado fueron las pick-ups. Exentas del impuesto por ser utilitarios, estos modelos aprovecharon la partida para ganar clientes. Y una de las decisiones que acompañó la tendencia fue sumar más equipamiento y confort a los modelos clásicos, a fin de asemejarse, cada vez más, a las SUV.

Uno de los cambios fue ofrecer caja automática en las versiones intermedia. Hasta entonces, únicamente las tope de gama se podían comprar con esta opción de transmisión. Pero con un mercado más amplio, y con el uso de estos vehículos mucho más que para fines laborales, se abrió la oferta. 

Luego, el mercado de las pick-ups fue por más y se sumaron versiones especiales para atraer más clientes, con equipamiento más asociado a la alta gama: lo hizo Volkswagen con la edición especial Dark Label de la Amarok; luego lo hizo Toyota con la Hilux Limited y finalmente Chevrolet con la S10 High Country.

Son las versiones tope de gama con más equipamiento: traen barra y defensa de serie, además de decorados con stickers que destacan el nombre de la edición.

Así el crecimiento en ventas de estos modelos llegó incluso a superar la crisis del mercado en general. ¿Su principal ventaja para capear el temporal? Las pick-ups, al ser consideradas una herramienta de trabajo, no están gravadas por el impuestazo, de modo que lograron ganarle la pulseada con muchísima comodidad a las SUV. 

Tiempo de revancha

Una de las primeras decisiones que benefició al segmento fue el cambio al impuesto interno, que subió su piso. A esto se sumó la reducción del gravamen para los autos de fabricación nacional. Esta medida alcanza a Toyota, que fabrica en el país la SW4, y a Honda, que inició la producción de la HRV. Sin embargo, son dos productos de peso.

En general, se terminó dando un doble efecto: algunos vehículos bajaron de precio en moneda local por las modificaciones en el tributo y además pasaron a recibir el impulso que da el blue. 

Esto sucede, por ejemplo, con la versión más equipada de la Toyota SW4: 

• A comienzos del segundo trimestre, su valor en pesos era de $1.086.000. Con un paralelo en sus niveles mínimos, su precio en términos de blue era de casi u$s85.900. 

• Sin embargo, tras los cambios en el gravámen y luego de la disparada del informal, su cotización pasó a equivaler unos u$s54.300. 

• Es decir que aquel comprador que tiene dólares ahorrados y va al circuito informal, con esos pesos que recibe podrá obtener en la concesionaria un ahorro del 37%. 

Una situación similar se observa en el caso del Honda CRV, una de las SUV más buscadas del mercado: 

• Hasta hace unos meses, se podía adquirir la versión 4x4 full a un precio cercano a los $800.000, lo que equivalía a unos u$s63.300 a valor del informal. 

• Sin embargo, modificación del gravamen y ampliación de la brecha mediante, su cotización se redujo hasta los u$s39.000. 

• Es decir que, en muy poco tiempo, su "precio blue" pasó a ser casi 40% menor. 

La Chevrolet Trailblazer es otra de las que ha acomodado sus precios.

• Así, hasta hace unos meses, se ofrecía la versión 4x4 full a $649.700, lo que equivalía a unos u$s51.400. 

• En la actualidad, este mismo vehículo pasó a costar $542.000. Así, en términos del paralelo, pasó a representar unos u$s35.300, un 31% menos. 

Pick-ups, a contramano

Mientras las marcas aprovecharon los cambios de mercado para reacomodar los precios de las SUV, las pick-ups siguieron su camino ascendente y en un año acumularon subas de hasta $100.000

De esta manera, llegar a una "chata" cabina doble implica disponer de $355.100 para una 4x2 en el caso de Toyota, mientras que la full sale $583.000. En 2014, ese mismo modelo salía $448.600.

En el caso de Chevrolet, la versión más económica de la S10 tiene un valor de $329.300, mientras que para acceder a una doble tracción hay que disponer como mínimo de $438.800. En cuanto a las versiones full, la tradicional chata más equipada tiene un valor de $532.900, mientras que la High Country tope de gama asciende a $556.000.

En el caso de Volkswagen también las versiones especiales incrementan los precios. La 4x2 más económica tiene un valor de $344.980, mientras que para acceder a una 4x4 base se necesitan $404.000.

Por otro lado, para acceder a una Highline con caja automática y "todos los chiches", hay que contar con $549.790. El año pasado el mismo modelo salía 452.900 pesos. 

Ford, por su parte, cuenta con la versión tope de gama de la Ranger más cara, ya que sale $572.400. En 2014, el valor era de $461.000.

Expectativas

El mercado está en un momento de incertidumbre. Son varios los factores que desequilibran la balanza entre oferta y demanda y presionan a los precios a la suba. 

Por un lado está la falta de dólares, la cual afecta a las marcas tanto que fabrican en el país como a las importadas. 

La consecuencia de esto es la falta de stock, que golpea inmediatamente a los precios. Así, más allá de los cambios que se realizan en las automotrices, encontrar el vehículo en el concesionario al precio sugerido es prácticamente una odisea ya que, anticipándose a una posible falta de mercadería o al valor más caro al momento de tener que hacer una reposición, entre las agencias los sobreprecios se volvieron moneda corriente.

En el terreno específico de las pick-ups y SUV, la gran ventaja es que, a pesar del "mal tiempo", siguen con ventas sostenidas y la caída es mucho menor a la de otras categorías y la del mercado en general, por lo cual, las marcas están aprovechando este espacio para seguir ganando terreno.

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