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Crisis polí­tica, algarabí­a financiera: por qué la economí­a de Brasil se desploma pero los inversores festejan

Crisis polí­tica, algarabí­a financiera: por qué la economí­a de Brasil se desploma pero los inversores festejan
El mercado suele anticiparse un semestre a lo que luego sucederá en el plano económico real. Esta premisa parece cumplirse una vez más. Su presidenta puede ser destituida pero los inversores ya miran para otro lado. El principal índice bursátil subió 40% desde su punto más bajo de enero
Por Rubén Ramallo
19.04.2016 14.05hs Finanzas

Habían pasado pocos minutos de que el diputado Bruno Araújo, de Pernambuco, saltara a la fama (por ser quien emitió el voto número 342 que dejó a Dilma al borde de su destitución), cuando los mercados dieron su primera opinión.

Del otro lado del mundo, los inversores en Tokio saludaban la noticia y le daban un impulso del 4% a un fondo que invierte en bonos brasileños.

Ese fue, precisamente, el tono de las bolsas desde que estallara la crisis política en el país vecino.

Cada revés para el Gobierno de Dilma ha sido festejado en los mercados con una suba de las acciones, de los títulos públicos e, incluso, con un fortalecimiento del real.

Y, viceversa, hubo marcadas caídas cuando surgían noticias que daban cuenta de que Dilma podía escaparle al temido "impeachment".

Algo similar sucedió entre el viernes 15 y el lunes 18, es decir, pre y post votación en Diputados: en ese lapso la moneda brasileña avanzó casi un 3% frente al dólar y la bolsa, lejos de caer, trepó un 1%.

Para los analistas, esta reacción de los mercados tiene su lógica. Es que la acuciante recesión, una política económica muy criticada y un gobierno impopular se han combinado para generar una mezcla letal.

En consecuencia, cualquier signo de cambio es visto como un posible punto de inflexión y como el inicio de un ciclo ascendente.

Sin embargo, no todos están de acuerdo con que la euforia del mercado tenga un fundamento real.

Desde un largo tiempo a esta parte, Brasil atraviesa una enorme crisis política con final aún incierto. A pesar de ello, van aflorando nuevos datos que no dejan de sorprender a analistas y operadores.

Todo comenzó con el descubrimiento de múltiples maniobras de corrupción ejecutadas bajo el paraguas de Petrobras, conocido como el escándalo del "Petrolao".

Este esquema multimillonario de sobornos -que involucró a grandes constructoras con la petrolera estatal- con el transcurso del tiempo llegó a salpicar al ex presidente Lula da Silva en el denominado "Lava Jato".

La investigación, iniciada en 2014, alcanzó sus dos puntos más altos de tensión con el interrogatorio obligado al que fue sometido da Silva y con la reciente votación en Diputados que llevó a Dilma Rousseff al borde del juicio político.

Esta crisis fue el disparador para que la economía brasileña se encamine a su peor recesión en un siglo.

Entre otras cosas, al país le costó perder el grado de inversión segura (Investment Grade) en el mercado internacional de créditos, y el haber sufrido una violenta salida de capitales que derrumbó a su moneda a su peor nivel en años.

Sin embargo, en medio de esta delicada situación, llama poderosamente la atención la forma en que viene evolucionando la bolsa de valores de San Pablo estos últimos meses (ver gráfico).

Más si se tienen en cuenta lo que sucede con el resto de los mercados emergentes y aquellos desarrollados.

Las estadísticas hablan por sí solas:

- Luego de caer un 42% el año pasado, el Bovespa acumula una suba del 22% en lo que va de 2016, acompañando la mayor probabilidad de destitución de quien ejerce nada menos que la presidenta del país.

- Más aún, en comparación con el registro más bajo (mediados de enero) el repunte supera el 40%.

- El precio de las acciones de Petrobras se duplicó en apenas dos meses, pese a su elevado endeudamiento y a estar naufragando en un mar de fraudes e incertidumbres.

Este repunte se dio aun cuando la petrolera hizo poco, casi nada, para mejorar su situación financiera y a pesar de que recientemente anunciara la mayor pérdida trimestral de su historia.

¿Es que acaso la economía real va por un lado mientras el mercado está mirando otra película?

Por lo pronto, los inversores ya están apostando a que un eventual sucesor de Rousseff le dé un impulso a Brasil que la actual jefa de Estado no puede asegurar.

En el caso del sector energético, por ejemplo, que posibilite que la compañía opere con un perfil más cercano al de una empresa privada.

Acciones, bonos, todo va para arriba, mientras Dilma está cada vez más complicada.

Por cierto, el repunte no sólo se da en el plano bursátil, también se observa un movimiento similar con su signo monetario (ver gráfico).

Semanas atrás se tenían que desembolsar 4,09 reales para comprar un dólar. Ahora, se precisan "apenas" 3,50.

Pero hay más. En lo que va de 2016 es la divisa que más se ha fortalecido frente a la estadounidense (10%) superando incluso al yen japonés.

Hay una conocida frase que reza que las plazas financieras suelen anticiparse un semestre a la economía real.

Esta diferencia de tiempo, entre el devenir de la política y el movimiento de los mercados, también se hizo visible cuando Lula fue llevado a declarar por la fuerza pública.

Ese día la bolsa paulista se disparó un 7% y el real se fortaleció un 3% frente al dólar.

De esta manera, una de las peores jornadas que debió atravesar el Partido de los Trabajadores (PT) significó para los mercados el cierre de la mejor semana en los últimos siete años.

Euforia pasajera o crecimiento sustentable
El mercado, un "desalmado" que parece festejar que a Dilma y a Lula les vaya mal.

Tanto, que al ver el resultado de la votación en Diputados pareció querer adelantarse al desenlace en esta intrincada trama de corrupción en la que está envuelto el oficialismo.

Los inversores, que sólo entienden el "lenguaje bolsillo", ya han empezado a descontar una salida acelerada de la jefa de Estado y hasta se entusiasman con el recambio por un mandatario más "market friendly".

La bolsa está de festejo y le da la espalada a la aguda crisis que atraviesa la séptima economía del mundo que, por cierto, está muy lejos de resolverse en el mediano plazo.

Las previsiones para este año arrojan una caída del nivel de actividad del 3,5%. De confirmarse, será el segundo año consecutivo de contracción económica, una situación que no se registraba desde la crisis del ´30.

Para peor y completando este sombrío escenario:

-Las perspectivas de inflación fueron corregidas al alza para ubicarlas cerca de un 7,6%.

-El índice de desempleo ya se encuentra en torno a un preocupante 10%.

"No hay ningún cambio fundamental en las perspectivas trazadas para la economía brasileña", afirma Bruno Rovai, economista de Barclays en Nueva York.

En su opinión, "si Rousseff es remplazada, a quien la suceda le quedará la difícil tarea de conseguir mayoría en el Congreso. De no poder lograrlo, podría desembocar en un período de mayor parálisis política y económica".

"La economía sufre de una diversidad de pecados originales", señala João Pedro Ribeiro, analista de Nomura Securities en Nueva York.

En su visión, el "crecimiento potencial" del país (es decir la velocidad a la que la economía se puede expandir) es "muy, muy bajo" en comparación con el de otros mercados.

De ser Dilma destituida, será el vicepresidente Michel Temer quien deba concluir el mandato.

Por lo pronto, ya dio pistas del camino que está trazando y hasta remitió a la Presidenta una explosiva carta en la que aireó su disconformidad con el Gobierno, marcando así el inicio del fin de una relación basada en protocolos y apariencias.

En su misiva, acusó a Rousseff de tratarlo como un "vice decorativo". Es por eso que en los últimos meses se mantuvo moviendo los hilos del poder y, cansado de estar a la sombra de Dilma, comenzó a ensayar su toma de posesión.

En un audio divulgado por un supuesto "error", salió a escena con un discurso en el que anticipó el desenlace político de la jefa de Estado y dio pinceladas sobre el que sería su programa gubernamental.

Rousseff sintió la traición de su vice y entró en una batalla personal contra Temer, a quien acusó de ser el jefe de una conspiración que busca acortar su mandato.

Para algunos observadores, el actual vicepresidente dispondría de mayor margen que Dilma para implementar algunas medidas de austeridad, lo que repercutiría favorablemente en el mercado de capitales.

Los que apuestan a la suba, los que tienen dudas
En el grupo de los que ya vislumbran un repunte se anota el analista Alexandre Póvoa, de Canepa Asset Management, quien pronostica que el índice bursátil podría aumentar un 10% a corto plazo.

En igual sentido, el economista jefe de Inversor Global, Diego Martínez Burzaco señala que "Brasil representa una oportunidad pese a que su coyuntura sea difícil".

En su visión, existen sectores muy atractivos. "El de mayor potencial es el financiero. También están muy castigadas aquellas empresas relacionadas con las materias primas, como Vale do Rio Doce".

Burzaco sostiene que quien quiera incorporar activos brasileños a su cartera debe saber que tiene que tener paciencia y tolerancia a la volatilidad de corto plazo.

"De asumir Temer, la expectativa es que su política sea más promercado y, en consecuencia, contaría con el respaldo del establishment", apunta el economista Luis Palma Cané.

"En particular de los empresarios de San Pablo, al que se pueden sumar eventuales apoyos del FMI y de otros organismos de crédito", añade.

"Lo que ocurra de aquí en más dependerá del peso relativo de cada uno de estos factores. Pero, lo que sí es seguro, es que se ingresará en un escenario de alta volatilidad", finaliza Palma Cané.

En cuanto al real, algunos analistas consideran que en el corto plazo podría caer hasta los 3,40 reales.

Christopher Garman, director de la consultora Eurasia Group, sintetiza lo que puede llegar a ocurrir de este modo: "Temer ha dado indicios de que seguirá políticas de mercado, aunque probablemente disfrutará de una luna de miel muy corta para poder implementarlas".

 

 

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