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"Toto" Caputo puso primera: quiere emitir bonos por u$s5.000 millones en enero
El monto original iba a ser u$s5.000 millones pero podrían tomar el doble si el precio es atractivo. Apuro antes de la suba de tasas
Por Leandro Gabin
28.12.2016 13.48hs Finanzas

Luis Caputo tendrá su bautismo de fuego como nuevo ministro de Finanzas y, en el cortísimo plazo, lanzará una emisión de bonos en el mercado internacional.

Según pudo saber iProfesional de fuentes cercanas al funcionario, su idea es salir lo antes posible ya que las necesidades apremian y el 2017, con sus abultados vencimientos de deuda, está a la vuelta de la esquina.

"Tiene que arrancar rápido porque le toca conseguir mucho dinero. También debe apurarse debido a la inestabilidad de tasas que hay afuera", decía un allegado al equipo de Finanzas.

Casi sin tiempo para acomodarse en su nuevo cargo, Caputo tratará de seducir -una vez más- a los grandes fondos de inversión para que compren títulos de la Argentina.

¿Cuándo prevé hacer la emisión? La fecha que tiene en mente es alrededor del 10 de enero. Por lo pronto, a lo largo de la primera quincena de ese mes deberá salir a tantear el humor del mercado.

El monto de la operación va cambiando según pasan las horas. Días atrás, Caputo comentaba a sus íntimos que su plan era colocar unos u$s5.000 millones.

"La idea inicial era la de hacer algo no tan grande ya que tiene que ir pisando un poco el agua para ver qué tan profunda está", graficaba una fuente relacionada con el funcionario.

Sin embargo, con el correr de los días, su estrategia pasó a ser algo más ambiciosa: conseguir hasta u$s10.000 millones y, de ser posible, en un solo tiro.

Es que el cronograma de pagos que tendrá que afrontar el Tesoro y las necesidades de fondos que, a priori, llegan a u$s30.000 millones el año que viene, lo llevan a tener que empezar a buscar cuanto antes a quienes ayuden a financiar ese nivel de compromisos.

El gran interrogante para su debut como ministro es qué tasa estará dispuesto a pagar, como así también el plazo al que buscará colocar esa deuda.

Esto, en un contexto en el que la Argentina viene sufriendo el "efecto Trump" y los funcionarios siguen atentos la suba de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED).

Por lo pronto, la época de dinero tan barato ya quedó atrás y esto irá poniendo a prueba la muñeca del flamante ministro.

El debut de un viejo conocido
"Toto" -como se lo llama al funcionario- Caputo es un viejo conocido en el mercado financiero.

En 2016 lideró las emisiones soberanas de la Argentina con las que recaudó cerca de u$s23.000 millones sólo en el exterior.

Si a esta cifra se le suma lo obtenido internamente -tanto en dólares como en pesos-, Caputo participó en colocaciones de bonos por alrededor de u$s50.000 millones (convirtiendo la parte local en moneda extranjera).

La mega-emisión internacional, que catapultó a la fama al ahora ministro de Finanzas, fue utilizada en parte para saldar el juicio con los fondos buitre (u$s16.500 millones).

Esa sola operación explica en gran medida el endeudamiento del Tesoro en el exterior, que técnicamente no es "nueva deuda" ya que el kirchnerismo no computaba los pasivos con los holdouts.

Esa operatoria fue el gran éxito de Caputo, que se ocupó de negociar cara a cara con los "buitres" más recalcitrantes: Paul Singer, de Elliott Management, Kenneth Dart y el fondo Aurelius forman parte de esa lista.

"Los goles en materia financiera fueron todos de 'Toto' y así lo entendió el Presidente", confió a iProfesional una fuente ligada a la otrora secretaría de Finanzas de la Nación.

Otra de las incógnitas es si el cambio en el Gabinete económico no afectará la credibilidad de Caputo ante los inversores.

"Es cierto que no muchos conocen a Dujovne y que surgirán preguntas sobre el desdoblamiento del ministerio. Pero también es verdad que el interlocutor es el de siempre, no cambió y eso ahuyenta fantasmas", señaló un operador de un banco del exterior.

Su visión desde Nueva York es que la salida de Prat Gay no impactará en términos de las negociaciones con los inversores porque "la línea la marca Macri" y el resto ejecuta.

Desde Allaria Ledesma, la sociedad de bolsa de Ernesto Allaria, presidente del Mercado de Valores (MerVal), coincidieron con este análisis: La continuidad de Caputo "garantiza una buena lectura en los mercados internacionales y mantiene la posibilidad de un buen acceso a los bancos de inversión para colocar deuda".

Temor por las tasas
Desde que irrumpió el "efecto Trump", allá por noviembre, las tensiones en los mercados volvieron a estar a flor de piel.

Para la Argentina, que sí o sí necesitará financiarse el año que viene, es clave que la espuma baje un poco.

En este sentido, el rendimiento de los bonos locales más largos tuvo un recorrido acorde con la mayor incertidumbre:

- Al momento de la emisión, la tasa de los de 30 años era de un 6% anual en dólares.

- Luego de que ganara el magnate republicano en EE.UU., pasó al 6,8%, producto del malhumor de los mercados a nivel global.

Por ese entonces, el mismo Caputo se ufanaba de que "el efecto Trump le costó al país menos de un punto de tasa". Pero la realidad volvió a golpear al Gobierno.

- En el peor momento de incertidumbre financiera, ese título tuvo que ofrecerle a los inversores una tasa del 8,5% para hacerlo más apetecible.

Este encarecimiento no sólo se dio con este bono en particular, sino que se registró un alza en toda la curva de rendimientos de los papeles argentinos.

En otras palabras, el Gobierno supo que a partir de ese entonces le iba a resultar más costoso financiarse, independientemente de a qué tasa quisiera emitir.

-Si Caputo hoy día quisiese volver a endeudarse a 30 años, tendría que convalidar un interés del 7,67% (rendimiento actual de ese mismo título).

-En tanto, el bono internacional a 5 años cotiza en Nueva York al 4,92%.

-La tasa correspondiente al de 10 años también subió, en este caso al de 6,76%.

Así las cosas, Caputo tendrá que pulsear con inversores más exigentes -y menos propensos a tomar riesgos- para lograr el menor tipo de interés posible, en un contexto en el que todo indica que la era de "dinero barato" ha ido quedando atrás.

¿Esto qué significa? Sencillamente que si bien el país seguirá teniendo acceso fluido a los mercados, los funcionarios tendrán que estar muy atentos a la coyuntura. En particular, a las "ventanas" de oportunidad que encuentre para colocar sus deuda cuando las tasas exigidas por los financistas sean razonables.

En este contexto, Caputo quiere apurar la emisión y "primerear" a otros en el comienzo del año. 

Se sabe que el país seguirá mostrando un rol de colocador muy activo en 2017 y que la competencia por captar dólares a tasas no muy altas será feroz.

Esto recién empieza
Lo cierto es que esta emisión será una de tantas que se irán sucediendo durante el 2017. El Gobierno enfrenta una agenda de compromisos bastante abultada que le exige planificación, buen manejo y estrategia.

Los dos títulos más importantes que deberá afrontar son el Bonar 2017 (casi u$s7.000 millones) y el Global (cerca de u$s1.000 millones).

Una idea que tenía el equipo económico por entonces comandado por Alfonso Prat Gay era realizar un canje voluntario de estos papeles.

Claramente nadie se imagina al Gobierno pagando semejante cuenta durante un año electoral. Por eso los funcionarios tomaron la decisión de incluirlos en el tan mentado blanqueo.

Es decir, permitieron que estos títulos puedan ser utilizados para saldar las multas (que resultan de sincerar los bienes), de modo tal de reducir el total a afrontar cuando venzan.

Acorde con esta estrategia, otorgaron un beneficio adicional: quienes los utilicen para pagar, abonarán el 10% y no el 15%, que es la tasa que regirá a partir de enero para cancelaciones (de multas) en efectivo.

Es por eso que en este último tiempo se ha incrementado la demanda de estos papeles, en particular del Bonar, por parte de los ahorristas.

Si muchas personas compran estos bonos y se los entrega al Gobierno (en lugar de saldar la multa en cash) automáticamente esos títulos salen de circulación y reducen el total de la deuda a afrontar.

No obstante, quedará una cantidad importante de papeles en el mercado, lo que llevará al Gobierno a ofrecerles a sus poseedores dos opciones: el efectivo al vencimiento o un canje, atado a un buen rendimiento.

Esto dependerá de cuánto dinero pueda conseguir el Gobierno en los circuitos financieros y el total de bonos que finalmente quede en manos de los inversores.

En sus escasas apariciones públicas, Caputo aseguró que "la deuda no es un problema". Sin embargo, tendrá que aplicar sintonía fina a la hora de planificar y negociar.

Esto, en medio de un contexto global menos generoso para con la Argentina, como será el de 2017

Su debut como ministro de Finanzas no se hace esperar y los inversores estarán muy atentos a sus primeras señales.

Caputo lo sabe y apuesta a que la buena impresión que dejó en este 2016 en los financistas del mundo le sirva para timonear un barco que, en 2017, deberá navegar en aguas más turbulentas y con el "huracán Trump" al acecho.

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