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Los fondos de capital emprendedor y "semilla" vuelven por la revancha

Buscan recomponer el ecosistema inversor de riesgo, a la luz de la Ley de Emprendedores y la eliminación de restricciones cambiarias, y atraer capital

Por Paula Krizanovic
24.01.2017 13.08hs Management

En noviembre, una vez que el proyecto de ley que permitirá abrir una empresa en 24 horas obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados, los fondos de capital emprendedor y semilla que operan en la Argentina entendieron que esta era su oportunidad. 

Era un plan que se venía conversando hace tiempo entre los referentes del sector que continúan su tarea en el segmento de startups locales.

No son muchos y difieren bastante del ecosistema inversor que supo tener la Argentina en los '90 y desapareció o mutó luego del estallido de la burbuja puntocom.

Esta vez se trata de firmas locales, a veces con socios externos o del sector de finanzas, que aprendieron de los errores de aquella época y que se reconvirtieron sobre todo al impulsar inversiones de riesgo en emprendimientos vinculados a alta tecnología y desarrollo de software.

A la luz del potencial nuevo contexto para concretar inversiones a través de crowfunding y de la chance de devengar parte del Impuesto a las Ganancias a través de desembolsos en compañías que estén dando sus primeros pasos -dos opciones que se habilitarían una vez que la Ley de Emprendedores esté aprobada y reglamentada- estas firmas se reagruparon para reclamar, una vez más, protagonismo.

La Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (ARCAP) luego de estar años sin mucha actividad, decidió retomar esa tarea que se había dejado de lado y nombró una nueva comisión directiva.

En la presidencia de ARCAP quedó una emprendedora de larga data, Marta Cruz (NXTP Labs), seguida de tres vicepresidentes: uno de Capital Emprendedor -Hernán Kazah (Kaszek Ventures)- otro de Capital Privado -Carlos J. García (Victoria Capital Partners)- y el tercero de Capital Semilla -Diego González Bravo (Cygnus Capital).

Alejandro Fiuza (Brown Rudnick) opera como secretario, mientras que Jorge Matheu (Linzor Capital Partners) es el tesorero.

"ARCAP fue constituida en 2007, concentrada sobre todo en lo que era private equity porque el mercado no estaba preparado para venture y seed todavía. Las condiciones económicas del país no contribuían a desarrollar esta actividad o a atraer inversión extranjera", recordó Cruz.

"De los fondos que hay ahora la mayoría no existíamos en ese momento y somos sobre todo de venture y algunos de seed", añadió González Bravo en diálogo con iProfesional durante la última edición de Red Innova Buenos Aires.

Son estos referentes los que consideraron que se generaron condiciones propicias para un resurgimiento de ARCAP, y para conseguir que en la Argentina este tipo de actividad se desenvuelva como ya sucedió en otros mercados de la región, como México o Colombia.

"La misión que tenemos es básicamente activar los fondos que existen para que inviertan a nivel local y no se vayan a afuera; por otro lado atraer inversión extranjera, generar información - sobre transacciones, industrias más pujantes, recupero de capital- capacitar a inversores y promover prácticas con un nivel de ética muy alto", resumió Cruz.

Nueva arena
Además de la Ley de Emprendedores, hubo otros cambios que potenciarían la aparición y consolidación de fondos, y que no se agotan en el cambio de gobierno ocurrido a principio de año. 

"Dejó de haber algunas restricciones en temas normativos y macroeconómicos, no solamente para recibir inversión extranjera sino también para que invierta el propio capital local. Ese es el cambio de escenario, no se trata de que haya un gobierno u otro", afirmó González Bravo.

Pero Cruz agregó que tanto para los locales como para grupos extranjeros que evalúan desembolsar parte de su capital en compañías argentinas, otro atractivo será la posibilidad de tener al Estado argentino como socio limitado (LP).

Con esto se refiere a que la Secretaría de Emprendedores que conduce Mariano Mayer impulsó ya la creación de una decena de fondos de inversión para impulsar compañías innovadoras sobre todo en sectores como tecnología de finanzas (fintech), agronegocios y biotecnología.

"Son tres industrias donde hay mucho por resolver todavía", apuntó Cruz. Y al respecto dijo que suma que "los emprendedores que tenemos en Argentina son espectaculares, hay muy buen material".

Es por todo esto que en ARCAP se siente confiados de que podrán convertirse en un eje que articule los esfuerzos realizados al nivel de políticas públicas con la iniciativa privada local -tanto de compañías como de pequeños inversores- de manera de crear una cultura de la inversión, que al apoyar empresas de alto impacto social, genere empleo de calidad.

Es el primer paso para que el sector de VC pueda transformarse en un ámbito suficientemente atractivo para las inversiones del exterior. "Los fondos internacionales vienen siempre y cuando haya inversión local. Si nadie en tu país te está apoyando y validando, nunca lo va a hacer un inversor de afuera", afirmó González Bravo.

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En ARCAP tienen la expectativa de seguir el mismo camino que recorrieron entidades similares en Brasil (ABVCap), Colombia (ColCapital), y México (AMEXCAP).

La entidad argentina promoverá mejores prácticas, estándares internacionales y normativas éticas para el ejercicio de esta actividad. También está en los planes generar estudios e información estadística sobre este sector en la Argentina, algo que no se realiza de forma sistemática.

De hecho, la información con la que cuenta hoy ARCAP sobre la actividad de inversión de capital privado es limitada y poco representativa, ya que no todas las compañías y fondos ponen sus datos a disposición de las entidades multinacionales.

Por el momento, el dato que la industria toma como parámetro reconocido es el de la Latin American Private Equity & Venture Capital Association (LAVCA)

El último reporte es un análisis de 2014 que indica que, mientras en Israel las inversiones de capital privado llegaron al 1,6% del Producto Bruto Interno y en Estados Unidos al 1,3%, en la Argentina sólo representó el 0,0079% del PBI.

El número es también muy inferior a lo que este segmento influye en países del "vecindario". En Brasil, en 2014 el "private equity investment" fue de más del 0,1% del PBI y en Colombia y México también la cifra estuvo cerca del decimal.

En tanto, si bien no se tienen demasiados datos fiedignos de lo ocurrido en la Argentina, LAVCA registra que los fondos de venture capital más activos del país entre 2011 y 2015 fueron KaseK Ventures y NXTP Labs.

En ARCAP estiman que hay mucho techo para crecer. "En 2015 en toda Latinoamérica se invirtieron u$s500 millones y si lo comparás con La India, que en Producto Bruto es similar en tamaño, se invirtieron allí u$s5000 millones", estimó a grandes rasgos González Bravo.

Los directivos de la Asociación también se apoyan en que el capital desembolsado en Latinoamérica creció en los últimos cinco años, pero la Argentina recibió muy poco de ello, pese a que aquí tuvieron su origen varias de las empresas más innovadoras de la región.

También ocurrió a la par otro movimiento: entre 2013 y 2014 las transacciones e inversiones bajaron en el segmento semilla y aumentaron en la etapa de "growth" (crecimiento) ya que el capital fue acompañando el crecimiento de las compañías que fueron creciendo.

Sin embargo, algo que reclaman los miembros de ARCAP es que aún el mercado no está desarrollado como para que se instalen los fondos que se involucran en etapas maduras, por lo que las empresas que llegan a esa instancia deben muchas veces buscar financiamiento en el exterior.

Es el recorrido tradicional de este sector. Por el momento, hay incubadoras de startups o firmas de venture capital que colaboran en la regionalización de compañías locales. En estas etapas tempranas, los tickets promedio son pequeños -de entre u$s25.000 a u$s100.000 por entre 2% y 10% de equity, a través de notas convertibles- para que en etapas posteriores se instalen fondos con mayores bolsillos, a medida que las compañías se consolidan.

¿Puede volver a pasar?
A quienes tienen ya más un par de décadas encima, este panorama del mercado financiero les sonará conocido, y quizás demasiado cercano a lo ocurrido antes del estallido de la burbuja "puntocom".

En ARCAP están convencidos de que sobran motivos para afirmar que "esto no es una burbuja". Las empresas son muy diferentes que las de aquellos momentos, y no hay dudas de que el día de mañana van a seguir existiendo, algo que según recuerdan, no era ciencia cierta en los '90 en Argentina.

Sin embargo, el panorama inversor actual que existe en ese país es heredero de aquel que potenció a aquellas emblemáticas compañías que dieron forma por primera vez al ecosistema emprendedor argentino.

Los grandes fondos se fueron o se reconvirtieron, mientras que ahora la mayoría de los que operan en el mercado local solo invierten en los "early stages" de las compañías.

¿Qué sucedió para que se provocara tal cambio en ese panorama? Por un lado, en el mundo comenzó a haber grandes oportunidades para invertir en empresas en etapa temprana, sobre todo de base tecnológica.

"El mercado es mucho más económico que antes. Es más barato armar el primer producto de una empresa de base tecnológica, y por otro lado es más fácil acceder a los clientes, porque están todos en las redes sociales. Así es mucho más económica y más controlada la inversión", dijo Cruz.

"Lo que se generó es que con fondos chicos, con menos plata, se pudo pensar en una inversión. Eso permitió la formación de pequeños fondos y aceleradoras que fueron surgiendo con capital local para las startups", añadió González Bravo.

A eso se sumaron los casos de países como México y Chile, que empezaron a trabajar fuertemente el desarrollo de su ecosistema emprendedor de alto impacto, emulando a Israel.

Así fue que en estos años empezó a aparecer una mezcla de inversores ángeles por un lado y venture capital por otro, que invierten pero además acompañan con su red de contactos y know how. Se trata de lo que se llamó "capital inteligente".

"Ahí es donde empiezan a parecer los fondos intermedios para el 'scalling up', como NXTP o Cygnus, con el objetivo de invertir no en los que recién empiezan sino de acompañarlas en su proceso de regionalización", dijo Cruz.

En esta suerte de "semillero" florecieron en los últimos años los famosos unicornios como Despegar, Mercado Libre y OLX. Argentina tiene más casos de éxito emprendedor de este tipo que cualquier otro mercado de la región, pero no hay aún capital para empresas ya en etapas maduras.

Esto, en el largo plazo, podría cambiar en un nuevo entorno más favorable para la actividad inversora. Pero no todo es color de rosa.

En ARCAP pretenden que esta evolución del capital no fagocite la innovación. "Lo que me preocupa es cómo empiezan a intervenir las corporaciones en el ecosistema emprendedor. El problema surge cuando para comprarles productos a las startups las tratan como grandes corporaciones, o al invertir les quitan la posibilidad de respiro y la capacidad de seguir innovando", dijo Cruz.

"En VC cada dólar invertido en innovación equivale a cuatro dólares en Investigación y Desarrollo en una empresa. Es decir, es más beneficioso desde el punto de vista de los emprendedores pero también del punto de vista del uso del capital, hacerlo con estos modelos fuera de la empresa y con emprendedores independientes", añadió González Bravo. 

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