En la previa al 1M, la CGT inicia plan "keep calm" y el Gobierno festeja acuerdos con los "come billeteras"

El Día del Trabajador, el próximo lunes, el oficialismo tendrá su propio acto en paralelo al de la central obrera y la izquierda. Es parte de la estrategia para debilitar al sindicalismo con concesiones y amenazas. Macri prepara anuncios en materia laboral
Por Juan Manuel Barca
28/04/2017 - 05,08hs
En la previa al 1M, la CGT inicia plan "keep calm" y el Gobierno festeja acuerdos con los "come billeteras"

De la calle a los despachos. Esa es la trayectoria que, de manera sigilosa, iniciaron los gremios de la CGT en los últimos días al zambullirse en acuerdos sectoriales con las autoridades para negociar beneficios por actividad o rama, sin depender del triunvirato.

Así, pese a los cruces con la cúpula gremial, el Gobierno logró integrar a más de una veintena de sindicalistas a sus iniciativas, que van desde las mesas de productividad hasta planes de capacitación. 

El cambio de clima político comenzó a gestarse luego del paro general del 6 de abril, alimentado por la renovada estrategia oficial para debilitar a la central obrera con un mix de concesiones y amenazas, pero también por las internas sindicales que estallaron en la antesala de las legislativas.

El nuevo escenario quedará reflejado el próximo lunes en los actos para celebrar el 1 de Mayo (el Día del Trabajador), convocados por la CGT, el sindicalismo aliado a Cambiemos y la izquierda, respectivamente.

La CGT realizará un festejo a partir de las 11 en el Club Obras Sanitarias, con una concurrencia restringida de no más de 5.000 personas. Será un evento a puertas cerradas, con fuerte seguridad y que tendrá como único orador el triunviro moyanista Juan Carlos Schmid.

La prioridad es mostrar unidad y evitar enfrentamientos como los del pasado 7 de marzo, cuando el triunvirato debió abandonar el palco en medio de abucheos y trompadas. Los recientes pases de factura entre Héctor Daer y Facundo Moyano tensaron los ánimos.

En su discurso, Schmid ratificará los reclamos de la entidad gremial al Gobierno y denunciará el plan para “hundir a la CGT”, dentro del cual figuran las “sugerencias” publicadas en el Boletín Oficial por el Ministerio de Trabajo para la “democratización” de los sindicatos

La señal más importante, sin embargo, no estará en las palabras sino en las acciones: no se esperan medidas de fuerza. Esa es el tono que adoptó la dirigencia cegetista en sus últimas reuniones, al decidir el lanzamiento de un ciclo de charlas, como parte de su “plan de acción”.

En tanto, el mismo lunes, el titular de los peones rurales Gerónimo Venegas organizó un congreso de su Partido Fe, aliado a Cambiemos, que podría cerrar el propio Mauricio Macri con anuncios de cambios en Ganancias y el pago de un salario complementario a quienes cobran planes sociales.

De la cita participarán además los gremios de las 62 organizaciones, comandadas por Venegas, que cuestionaron la huelga convocada a principios de abril y desconocen al triunvirato encabezado por Schmid, Daer y Carlos Acuña.

La izquierda, por otra parte, realizará un acto a las 15 en Plaza de Mayo, como todos los años. Denunciarán una “tregua” entre la CGT y el Gobierno, y exigirán un paro nacional de 36 horas “contra el ajuste” de Macri y el de Alicia Kirchner en Santa Cruz.

Al palco del Frente de Izquierda se subirán, entre otros, el metrodelegado Claudio Dellecarbonara, el ferroviario Rubén “Pollo” Sobrero y la docente Romina del Plá, la sindicalista que amenaza con arrebatarle la conducción de Suteba a Roberto Baradel en mayo.

"Keep calm"

La actual convocatoria de la CGT contrasta con la del año pasado. En aquella ocasión, la central aún dividida junto a las dos CTA aglutinó a cerca de 200 mil personas frente a la Facultad de Ingeniería para respaldar la sancionada Ley Antidespidos, que finalmente vetó Mauricio Macri.

Ahora no hay ánimos en la central para hacer una demostración de fuerza. La última reunión del Consejo Directivo expuso en parte la puja que corroe al triunvirato, desorientado todavía en el plano político por la fragmentación del peronismo.

Mientras el moyanismo apuntó contra Daer por la foto de fin de año con Macri y el rol pasivo de los gordos en el último paro, el dirigente de Sanidad le enrostró al ´dipusindical´ sus cuestionamientos al triunvirato.

Detrás de las escaramuzas, sin embargo, hay una coincidencia clave: el retorno de los diversos sectores a la mesa de negociación. La cúpula definió mantener la calma al advertir la cercanía del cierre de listas para las elecciones y de muchas paritarias aún no resueltas.

“Plan de lucha podemos hacer siempre, pero tenemos que saber cómo lo terminamos. En un año de elecciones hay que tener mucho cuidado”, planteó a sus pares el titular de la Asociación Obrera Textil (AOT), Hugo Benítez.

La diferencia es que ya no es el triunvirato el que se sienta con empresarios y funcionarios, como ocurría el año pasado. Ahora son los gremios quienes participan de los acuerdos impulsados por Macri en el rubro del petróleo, automotriz, construcción y textiles, entre otros.

Hasta el sector del transporte encabezado por Moyano, que ostenta el mayor poder de fuego en las calles, se embarcó en la negociación de cambios en Ganancias para la actividad con la AFIP y el Ministerio de Trabajo, mientras conversan con Transporte cómo bajar costos en la logística.

“Empezaron a dividirse cuando se juntaron los gremios industriales antes del paro con el Gobierno, y después la Uocra (construcción) junto con Aguas para hacer obras, pero eso no quita que pueda haber acuerdos a nivel CGT”, admitió el titular de La Fraternidad, Omar Maturano.

Además del cambio de interlocutor, las negociaciones por sector incluyen una agenda más amplia en la que el oficialismo introdujo algunas de sus iniciativas laborales, como la quita de beneficios en el convenio petrolero y el proyecto para reducir cargas patronales en Calzado e Indumentaria.

El plan M

En el Gobierno, mientras tanto, celebran la “balcanizacióngremial y prometen la participación del Presidente en el acto de Venegas. Sería la ocasión ideal para mostrar el respaldo del sindicalismo amigo” y hacer algún anuncio que refuerce la idea de que la conciliación “trae resultados”.

Es la misma foto que el mandatario se sacó con el titular de los metalmecánicos, Ricardo Pignanelli; el de la Construcción, Gerardo Martínez, y el petrolero Guillermo Pereyra, que participó de la gira a EE.UU. en busca de inversiones para Vaca Muerta. 

Con todos ellos cerró acuerdos sectoriales. "Las mesas están funcionando a la perfección", aseguran en la Rosada.

En la misma línea, Triaca reunió la semana pasada a sindicalistas de todos los colores –en lugar del triunvirato- para anunciarles la entrega de nuevos fondos para los planes de capacitación que manejan las entidades gremiales.

La cartera laboral lanzó, además, un nuevo programa por el cual los gremios tendrán a su cargo la formación profesional de los “Ni-Ni”, una estrategia que apunta a quitarle seguidores a los grupos piqueteros, tal como lo adelantó iProfesional la semana pasada.

Pero la política de acercamiento selectivo no impidió que el Gobierno mantuviera un discurso duro con los gremios, envalentonado por la marcha oficialista del 1A y las encuestas que manejan en su entorno.

Ya en marzo, en vistas de la creciente conflictividad, el macrismo resolvió profundizar en su estrategia de negociar con algunos sindicalistas y confrontar con otros. Fue a partir del diagnóstico de que la mayoría de los dirigentes son “comebilleteras”, como señalan cerca de Triaca.

La huelga docente de 15 días quedó en cambio del otro lado de la grieta. Aunque tras los descuentos sufridos los gremios educativos también se replegaron, sin resolverse el conflicto motivado por la suspensión de las paritarias nacionales y el pedido de una suba del 35%.

En los últimos días, no obstante, la conflictividad volvió a resurgir por los signos de recesión y los reclamos salariales. Los metalúrgicos resolvieron iniciar medidas de fuerza a partir de este lunes en reclamo de un aumento del 30%.

En tanto, la tensión por la crisis en SanCor va en aumento. El sindicato de Camioneros anunció una huelga general en todas las plantas de la empresa para defender los puestos de trabajo, mientras que el gremio lechero ATILRA definió días atrás una marcha sin fecha tras aceptar una rebaja de salarios.

En ese escenario, el Gobierno se juega el 1 de mayo a “copar la parada” de la CGT y la izquierda con su propia agenda, enfocada en la productividad y los costos laborales.