Innovación: cómo las bacterias ayudarán a reciclar el plástico contaminante

Equipos científicos de distintas partes del mundo coinciden en que se podrán descontaminar los mares y los suelos gracias a los avances en biotecnología
15/08/2017 - 20:00hs
Innovación: cómo las bacterias ayudarán a reciclar el plástico contaminante

El plástico, un material desechable considerado tradicionalmente como no biodegradable, ya es una fuente muy grave de contaminación de los océanos de todo el planeta. Y el problema no es sólo la presencia de residuos flotantes: los trozos de plástico minúsculos poseen una estructura que, por su tamaño reducido, concentra los contaminantes y otros polutantes químicos como si fueran esponjas.

La falta de puntos de recogida de residuos en los puertos del mundo ha malogrado hasta ahora los intentos de realizar una labor de reciclaje de plásticos en el ámbito marino. En consecuencia, cuando este material tóxico aparece en las redes de pescadores, se devuelve -sin más- al mar.

Además, las veces en que el residuo derivado del petróleo se retira de los mares, termina en un basurero o incinerado, lo que provoca emisiones perniciosas para el medio ambiente o termina contaminando el suelo.

Ante esta situación, científicos de distintas partes del mundo comenzaron a avanzar en proyectos de investigación que plantean una solución coincidente: encontrar o desarrollar microbios que se encarguen de digerir y transformar los desechos plásticos.

Una solución desde Japón

A mediados de 2016 la revista Science dio cuenta de un gran avance logrado por un equipo del Instituto de Tecnología de Kioto.

Allí, los investigadores descubrieron una bacteria (anteriormente desconocida), capaz de "comer" y asimilar el plástico.

Es decir, un microbio que puede vivir alimentándose de PET (Tereftalato de polietileno), uno de los plásticos más usados por la industria para envasar agua mineral, gaseosas, aceites o productos farmacéuticos, entre otros.

Los microbiólogos ya conocían algunos informes sobre la capacidad de degradación del PET. De hecho, había algunos raros antecedentes, como el de hongos filamentosos que se habían podido cultivar en medios minerales que contenían este plástico.

Pero en ningún caso se había podido evaluar la tasa de crecimiento de estos microorganismos ni la cantidad de este producto sintético que eran capaces de asimilar.

Ahora, se piensa que los organismos son una “maquinaria” adecuada para degradar plásticos y podrían servir como un método de “biorremediación ambiental”. En otras palabras, podrían usarse para descontaminar ecosistemas colmados por envases mal gestionados, liberados en el mar o enterrados en espacios naturales.

“Logramos aislar a estos microorganismos en un lugar de reciclaje de botellas de PET. Nuestro estudio es solo el inicio para desarrollar una tecnología que pueda degradar el material plástico que se desperdicia a escala industrial. Y lo haremos utilizando el grupo de bacterias Ideonella sakaiensis tan pronto como sea posible”, señalaron los científicos.

La opción europea

Un nuevo proceso biotecnológico, desarrollado por un proyecto financiado con fondos de la Unión Europea, llamado Bioclean, busca reducir los efectos de la contaminación por plásticos en entornos delicados. Ayudará al sector industrial de los plásticos a aumentar su eficacia a la hora de reciclar y ofrecerá a los expertos en recuperación directrices sobre el mejor modo de descomponer distintos tipos de plásticos.

El proyecto comenzó con el aislamiento y la selección de microbios detectados en residuos plásticos extraídos del mar, basureros, instalaciones de compostaje, plantas de tratamiento de residuos y emplazamientos industriales contaminados.

A continuación se evaluaron distintas bacterias y hongos, y se aislaron los más eficaces para descomponer, desintoxicar y valorizar los residuos plásticos.

Las bacterias más prometedoras se combinaron con pretratamientos químicos y se ensayaron en varios tipos de plásticos. El proceso se aplicó entonces a mayor escala en las instalaciones municipales de compostaje de La Canea, en la isla griega de Creta, donde se demostró su capacidad para mejorar la biodegradación natural de los plásticos en un proceso de compostaje de residuos orgánicos.

La inclusión de los plásticos en la economía circular —en la que los materiales se revaloran y reutilizan al final de la vida útil del producto— resultará muy positiva para el medio ambiente y creará oportunidades de negocio en el sector dedicado a la recuperación de residuos.

Es sabido que los plásticos sintéticos se biodegradan en ciertos entornos marinos suelos, pero los procesos y las condiciones necesarias para que se produzcan tales mecanismos no se conocen con exactitud.

La iniciativa Bioclean contribuyó a ampliar el conocimiento científico de estos mecanismos y mostró la viabilidad de las biotecnologías necesarias para procesar con eficacia y sostenibilidad los residuos plásticos.

En concreto, el consorcio se dedicó al PVC, el poliestireno, el polipropileno y el polietileno, muy comunes en la industria y presentes en una gran proporción de los residuos plásticos.

Este avance en las técnicas de procesamiento favorece a la industria de los plásticos, la cual se propone reducir su impacto en el medio ambiente y aumentar su eficiencia productiva mediante una tasa de reciclaje mayor.

Los productos plásticos se emplean con profusión en distintas industrias, como las dedicadas a los automotores, los electrodomésticos, los materiales de construcción y el envasado de alimentos. Por eso, eliminar totalmente su utilización tendría, hoy en día, un serio impacto cultural y económico.

La investigación biotecnológica podría ser la llave para lograr, en un plazo cercano, una economía del plástico realmente sostenible, que permita combinar la preservación del estilo de vida de los consumidores, la fortaleza de una industria importante y la salud del medioambiente.