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Los últimos 5 minutos de Santiago Maldonado en el rí­o junto al "testigo E"

Los últimos 5 minutos de Santiago Maldonado en el rí­o junto al "testigo E"

El artesano iba tomado del brazo de su acompañante y todo habría sido presenciado por al menos 4 personas                          

22.10.2017 12.59hs Política

Los últimos 5 minutos de Santiago Maldonado en las aguas del rí­o Chubut pudieron haber sido presenciados por al menos cuatro personas.

Algunos de ellos mapuches ocupantes de Cushamen y también efectivos de Gendarmerí­a Nacional. Hasta ahora sólo quedó confirmado que el llamado "testigo E" iba por delante de Maldonado y lo llevaba agarrado del brazo al momento de ingresar al caudal.

Esto ocurrió entre las 11:15 y las 11:20 del 1 de agosto. Este testigo (trascendió que tiene entre 17 y 18 años, recién terminó el secundario y serí­a hijo de un militante ultra K) fue el que aseguró que los agentes capturaron y golpearon brutalmente al artesano, pero después cambió su versión de los hechos reconociendo que cuando él alcanzó la orilla y volvió la vista, Maldonado habí­a desaparecido.

Serí­a también la persona que ahora pretende cobrar la recompensa de $2 millones por ser quien pasó el dato de la ubicación del cuerpo.

Según una última hipótesis de la investigación, el artesano habrí­a caí­do en uno de los pozos de entre 2 y 3 metros que hay rí­o arriba, un sector con abundante vegetación y palos bajo la superficie.

La temperatura del agua (5 grados), sus pesadas ropas, el hecho de que no supiera nadar y le tuviera pánico al agua por una mala experiencia anterior, conformarí­an el conjunto de elementos que desencadenó su muerte.

El joven habrí­a caí­do en un pozo para hundirse totalmente, rebotar y volver a perderse en el agua helada.

El diálogo que el "testigo E" le habrí­a referido a miembros de la Justicia Federal y a un grupo de jóvenes aspirantes al RAM como él, es que el tatuador le gritó: "Siga usted, yo no puedo más, yo me vuelvo". 

"¡Soltalo, soltalo, carajo!", le habrí­a gritado un mapuche que ya habí­a alcanzado una loma y observaba toda la escena desde allí­. El joven, apurado por alguien de mayor autoridad y preocupado por su propia seguridad, lo dejó irse. El diálogo habrí­a sido consignado por un miembro encubierto de la policí­a de Rí­o Negro que viajó desde El Bolsón al Pu Lof acompañando a los manifestantes en esos dí­as.

Desde el RAM, una fuente le hizo llegar a Clarí­n un mensaje: "No es él el entregador, es otro y vive más arriba de Pu Lof". Este dato no pudo ser chequeado con la comunidad. En la organización niegan un quiebre interno y sólo reconocen discusiones polí­ticas "normales".

Existen otras sospechas de que dos gendarmes pudieron observar entre los matorrales los segundos finales de Maldonado sin poder hacer demasiado al respecto.

Se tratarí­a del subalférez Emanuel Echazú y el cabo Rafael Zoilán, ambos del Escuadrón 35 de El Bolsón. Zoilán reconoce en un testimonio interno de la fuerza que observó a unos 6 metros suyo a dos personas intentando cruzar el rí­o.

Una de ellas llevaba ropas "oscuras o azules" y "no llevaba capucha". Los describió jóvenes y delgados. Maldonado fue encontrado con una campera celeste y azul y pantalones oscuros y no llevaba capucha. Tení­a 28 años y no demasiado peso corporal. Además, detalla que aunque estaban juntos buscaban hacer pie por espacios distintos. No iban en una misma fila.

¿Existe la posibilidad que esas dos personas fueran Maldonado y el "testigo E"? Algunos investigadores no se juegan por la negativa. En todo momento Zoilán explica que la vegetación impedí­a mirar con claridad el rí­o.

En la orilla de en frente, dijo que divisó a dos jinetes y dos personas que cruzaron pero la capacidad de visión era muy limitada. "Estaba ahí­ en ese lugar como buscando, estaba como quieto, como buscando dónde pisar (...) y después cruzó, porque el otro, el amigo que estaba ahí­, lo estaba llamando", relató Zoilán acerca de una persona se internó en el rí­o´, según Clarí­n. Al ser preguntado por si algunos regresó, el gendarme dudó.

En estas horas no se descarta que él y Echazu estuvieran a una distancia que va de los 6 a los 100 metros respecto de donde intentaban atravesar los militantes.

Para llegar a este rango, hay que entender que el cadáver apareció entre 70 y 110 metros de la llamada Zona Cero y que los agentes estaban moviéndose, de acuerdo a los testimonios a los que tuvo acceso el matutino, entre la Zona Cero y la izquierda.

Los demás gendarmes que llegaron a la orilla - el sargento Carlos Pelozo y el gendarme Neri Armando Robledo, también del Escuadrón 35 de El Bolsón- se habrí­an hallado entre 100 y 200 metros a la derecha.

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