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Por qué se gasta tanta electricidad para producir bitcoins y cómo perjudica al planeta

Por qué producir bitcoins gasta electricidad y cómo perjudica al planeta

El auge de la criptomoneda tiene una faceta oculta y que puede resultar muy nociva para la humanidad: el desenfrenado consumo energético

12.12.2017 22.44hs Tecnología

La afirmación que la creación de bitcoins consumen más electricidad que varios paí­ses desarrollados se ha hecho tan popular en Internet como la criptomoneda misma.

Efectivamente, aunque la divisa digital está disponible desde 2009, últimamente domina los titulares gracias a su vertiginosa apreciación, habiendo llegado a cotizarse esta semana en u$s18.000.

Pero, ¿puede algo que no tiene presencia fí­sica consumir tanta electricidad como un paí­s entero?

A diferencia de las monedas o billetes que se llevan en los bolsillos, el bitcoin no es acuñado por bancos ni gobiernos y existe fundamentalmente online.

Aproximadamente 3.600 nuevos bitcoins son creados a diario a través de un complejo proceso bautizado como "minerí­a", que consiste en premiar con un bitcoin a las computadoras que procesan complejas ecuaciones matemáticas a través de un software especializado.

Y no estamos hablado de un puñado de computadoras, sino de miles de máquinas en todo el mundo trabajando dí­a y noche sin parar, lo que implica un altí­simo consumo de electricidad que no ha parado de crecer.

La razón: en la medida que los bitcoins se vuelven más valiosos, más y más máquinas se encienden para dedicarse exclusivamente a la tarea de fabricarlos.

Pero, ¿qué hacen precisamente las computadoras involucradas en la tarea? ¿Y cuánta electricidad se está realmente gastando actualmente en la "minerí­a" de bitcoins?

"Tanta energí­a como Dinamarca"
Para el periodista de los sitios especializados en tecnologí­a Motherboard y Vice, Jordan Pearson, las computadoras que se dedican a la minerí­a de bitcoins procesan funciones matemáticas "francamente inútiles".

"Lo único que hacen es demostrar que hicieron un trabajo", le dijo al programa Newshour de la BBC.

Pero además, como le explicó al mismo programa la periodista de Forbes Frances Coppola, las máquinas también tienen que "revisar todas las transacciones anteriores para garantizar que no hay duplicados".

"Y, obviamente, en la medida que hay más eso requiere de más poder de cómputo y de más energí­a", destacó.

De hecho, se estima que en estos momentos la producción de bitcoins consume tanta energí­a como Dinamarca.

"Y para 2020 va a estar consumiendo tanta energí­a como Estados Unidos", anticipó la Dra. Catherine Mulligan, de la universidad Imperial College de Londres.

Gilles Cochevelou, director de operaciones digitales de la petrolera Total, por su parte, destaca que ese consumo ya excede los 30 teravatios por hora, "más que Irlanda".

"El consumo eléctrico vinculado a la minerí­a de bitcoin es enorme y puede no ser sostenible", advirtió.

"Eh... eso del bitcoin... en realidad está destruyendo al planeta", advierte también otro usuario de la red social.

"La red de computadoras del bitcoin actualmente usa tanta energí­a como Dinamarca. En 18 meses va a usar tanta como todo EE.UU. Alguien tiene que ceder. Esto simplemente no puede seguir así­", agrega en otro mensaje Eric Holthaus.

Pero, ¿qué tan precisas son esas comparaciones?

La respuesta corta es que bastante difí­cil saberlo, porque no hay fuentes confiables reconocidas sobre el gasto de energí­a en monedas digitales como el bitcoin.

De hecho, como teóricamente cualquiera puede sumarse al esfuerzo de acuñarla, resulta bastante difí­cil hacerse una idea general de todo lo que tienen que ver con la criptomoneda, con la excepción de su valor.

Lo que no significa que no se haya hecho el intento.

Costos operacionales
Una fórmula popular para calcular el consumo de energí­a es la del blog dedicado a criptomonedas Digiconomist, la que se basa en las especificaciones de desempeño de la tecnologí­a más empleada para la minerí­a.

Como punto de partida toma todos los ingresos de la minerí­a, estima los costos operacionales de los mineros como un porcentaje de sus ingresos y los convierte en gasto por consumo de energí­a basado en los precios promedios de la electricidad.

Esta metodologí­a arroja un consumo anual de electricidad para la producción de bitcoins que actualmente equivale a 32,56 tervatios por hora (TWh), mientras que las cifras de Eurostat demuestran que en 2015 Dinamarca consumió 30,7 TWh de electricidad y la República de Irlanda 25,07 TWh.

Eso quiere decir que utilizando esta medida las comparaciones que están circulando por las redes sociales son correctas en términos generales.

También es verdad que la producción de bitcoins utiliza más energí­a que la consumida en 13 paí­ses diferentes de América Latina: Bolivia (7,71 TWh), Costa Rica (9,55), Cuba (17,15), Ecuador (23,02), El Salvador (6,21), Guatemala (9,84), Haití­ (0,43), Honduras (7,81), Nicaragua (3,75), Panamá (8,77), Paraguay (11,03), República Dominicana (16,18) y Uruguay (0,43), según las cifras para 2015 de la Agencia Internacional de Energí­a.

Sin embargo, como el método hace algunos supuestos y estimaciones, reconocidas abiertamente por el mismo Digiconomist, el mismo también tiene sus crí­ticos.

En analista Marc Bevand, por ejemplo, sostiene que el método está equivocado porque no toma en cuenta las tecnologí­as cada vez más modernas y eficientes empleadas por los mineros.

Y tampoco comparte "el supuesto equivocado de que un 60% fijo de los ingresos por minerí­a se gastan en electricidad".

¿Gasto injustificado?
La discusión no es estrictamente académica, pues la gran cantidad de energí­a utilizada en la minerí­a de bitcoins ha convertido a la criptomoneda en objeto de crí­ticas por parte de aquellos que, como Jordan Pearson, consideran semejante gasto injustificable.

"Satoshi Nakamoto, como se conoce al inventor anónimo del bitcoin, decí­a que la criptomoneda iba a terminar siendo tan útil que el único desperdicio era no usar esa electricidad", recuerda Pearson.

"El problema es que no estamos viendo que su uso justifique ese gasto de energí­a eléctrica", le dijo a la BBC.

Como recuerda Pearson, en sus inicios se destacaban sobre todo dos usos potenciales del bitcoin: como moneda, para pagar por bienes y servicios, y como una base para aplicaciones.

"Pero ahora cada vez parece menos probable que el bitcoin se vaya a emplear para pagar por cosas, y en lo que se refiere a las aplicaciones está Ethereum y otros proyectos que han ocupado ese nicho".

"Mientras que, de pronto, hay mucha gente destacando el uso del bitcoin como reserva de valor, es decir, como un lugar estable en el que colocar tu dinero".

"Y francamente no puedo pensar en algo que hable peor de la forma en la que nuestra economí­a genera valor que el hecho de que lo haga aparcando dinero en un sistema que conlleva un gran desperdicio ambiental y que no tiene ningún otro uso", le dijo al programa Newshour.

Obviamente, no todos están de acuerdo con Pearson.

Pero más allá de su potencial utilidad, o de como se quiera medir el consumo de electricidad del bitcoin y otras criptomonedas, hay al menos un área en la que todos concuerdan: como sucede con cualquier producto, fí­sico o digital, su futuro dependerá de lo eficiente que sea su producción.

El número actual de bitcoins en circulación en estos momentos asciende a 16.700 millones, y va a continuar creciendo hasta alcanzar los 21.000 millones: el total establecido en las reglas de la misma criptomoneda, señala BBC Mundo.

Y mientras siga habiendo electricidad disponible y barata, acceso a la tecnologí­a, y el valor de la moneda siga siendo lo suficientemente alto para cubrir los costos de producción, el bitcoin va a seguir generando titulares hasta que alcance su máxima circulación.

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