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Avalancha de repatriaciones de capitales a Estados Unidos fortalecerá al dólar. ¿alterará el plan de financiamiento de Macri?

Repatriaciones de capitales a EE.UU. fortalecerá al dólar: ¿alterará el financiamiento de Macri?

The Wall Street Journal analiza el impacto que puede tener en el valor del billete verde la decisión de la Administración de Donald Trump de fijar una tasa de entre el 8% y el 15,5% para gravar los capitales de empresas estadounidenses que quieran ser repatriados.

Por Federico Mc Dougall
26.12.2017 13.01hs Finanzas

La posible repatriación de hasta 400.000 millones de dólares que tienen las compañí­as estadounidenses fuera del paí­s derivará en una importante alza en el dólar a comienzos de 2018, informa The Wall Street Journal (WSJ).

El diario analiza el impacto que puede tener en el valor del billete verde la decisión de la Administración de Donald Trump de fijar una tasa de entre el 8% y el 15,5% para gravar los capitales de empresas estadounidenses que quieran ser repatriados.

Ese impuesto, que será aplicado una sola vez, busca favorecer a las compañí­as que han trasladado fuera de Estados Unidos sus sedes fiscales o sus negocios para disfrutar una carga tributaria menor en otras naciones.

También puede terminar atrayendo empresas de todo el mundo para que establezcan su sede en el paí­s del norte.

Los cálculos indican que esos fondos pueden estar entre 1 y 3 billones de dólares, pero datos citados por el WSJ indican que el retorno estará entre los 200.000 y los 400.000 millones de dólares.

Los dólares, a EE.UU.
Las grandes empresas americanas acumulan casi 1,9 billones de dólares de caja, de los que el 70% está en el exterior. Esto pronto podrí­a cambiar de estatus.

Durante años, multinacionales con sólida presencia en el extranjero, como Apple, Microsoft, General Electric y Johnson & Johnson, han optado por pagar los ingresos generados fuera de Estados Unidos en el paí­s de origen, la mayorí­a con un tributo de sociedades mucho más bajo.

La repatriación de capitales implicaba para las empresas americanas una tasa del 35%, la más alta entre las economí­as avanzadas, que la mayorí­a de ellas ha tratado de evitar.

En el exterior, de esos 1,9 billones de dólares, sólo Apple, Microsoft y Google controlan una caja de casi medio billón de dólares.

La reforma fiscal planteada en la Casa Blanca y que ha sido aprobada ya en el Congreso y en el Senado contempla un pago único del 15,5% para los activos lí­quidos (acciones y caja) generados en el extranjero, muy lejos del 35% actual.

Se espera que la medida, que entrará en vigor en enero de 2018, convenza a las multinacionales para que decidan reinvertir en el paí­s y que repatrí­en gran parte de la tesorerí­a que tienen depositada en el exterior, lo que, muy probablemente, tendrá consecuencias sobre los accionistas de esas empresas, consigna Expansión.

La Casa Blanca pretende que los recursos que vengan del extranjero se destinen a reinversiones que estimulen el crecimiento económico del paí­s.

Si las grandes empresas decidieran repatriar los cerca de 1,4 billones de dólares que atesoran en el exterior, Estados Unidos contarí­a con unos ingresos adicionales en forma de impuestos de más de 200.000 millones de dólares.

Donald Trump se muestra eufórico y asegura: "Vamos a recuperar cuatro billones de dólares para este paí­s, una cantidad que está en diferentes partes del mundo, algunas de ellas ni siquiera nos quieren y tení­an nuestro dinero".

Vender o convertir dólares
De acuerdo con el influyente medio, muchas empresas optarán por vender o convertir en dólares activos que tienen fuera de Estados Unidos para repatriarlos.

Esto generará una demanda adicional de divisa estadounidense por lo menos en la primera parte del año.

Según la firma Bank of America Merrill Lynch, en el primer trimestre del año el euro puede llegar a tener un valor de 1,10 dólares, frente al valor de 1,1862 dólares del cierre del pasado viernes.

Cálculos del grupo bancario JPMorgan citados por el periódico confirman esa apreciación del dólar en la primera parte del año, aunque creen que a fines de 2018 el euro llegará hasta 1,30 dólares.

El plan del Gobierno de Macri
Mientras se debate el impacto de la medida tomada por Trump, en el plano local el Ministerio de Finanzas, comandado por Luis Caputo, cambiará su estrategia.

Concretamente, apuntarpá a emitir el 60% de la deuda en pesos: de los u$s30.000 millones, u$s18.000 millones ($327.000) se buscarán en el circuito local.

En tanto, los bonos en dólares se lanzarán durante el primer trimestre, mientras que  los nominados en pesos podrán ser adquiridos tanto por inversores locales como extranjeros.

De hecho, el Ministerio de Finanzas ya emitió en las últimas semanas Letras en pesos con dos puntos de interés menos que las Lebac del Banco Central.

De esta forma, inversores institucionales que ya no pueden comprar Lebac –como las aseguradoras– podrí­an volcarse a los nuevos tí­tulos en pesos que ofrecerá Caputo.

En otras palabras, a los tí­tulos que emite el Banco Central ahora le salió un competidor desde el Ministerio de Finanzas: las Letes.

Así­ las cosas, se intensifica la pelea por ganar la preferencia del público inversor, al tiempo que crecen las dudas por la velocidad con la que está creciendo la deuda pública.

Tal como diera cuenta iProfesional, hay otro tema que también suma preocupación: cada peso que el Estado consigue es un peso menos que podrí­a haber ido a emisiones del sector privado.

En la jerga financiera se lo conoce como "crowding out", efecto que refiere al desplazamiento en la toma de créditos de empresas producto de la "voracidad" del sector estatal.

Federico Furiase, director de la consultora Eco Go, compartió un punteo de las variables que ejercerán influencia en el accionar del Banco Central

1.- La menor demanda por la medida tomada con las aseguradoras, que ya no podrán sumarse a "la fiesta" de tasas de Lebac (vení­an capturando entre 8% y 10% del total de cada licitación) 

2.- El nuevo cómputo para los encajes bancarios que, en la práctica, redundará en el nivel de liquidez

3.- El flamante gravamen a la renta financiera sobre los inversores extranjeros quienes, en la propuesta original, habí­an quedado exceptuados

Hoja de ruta
En el Ministerio de Finanzas que conduce Caputo siguen afinando el lápiz para delinear la estrategia de financiamiento de 2018.

De arranque, los funcionarios tienen una agenda bastante "apretada", ya que el plan es salir a emitir bonos lo más pronto posible, probablemente en enero.

Si el mercado lo permite, apuntan a "primerear" con una colocación de deuda por, al menos, u$s5.000 millones para evitar cambios abruptos que pudieren ocurrir a nivel global. 

Caputo y su vice, Santiago Bausili, enfrentan una disyuntiva: si será o no necesario -tal como ocurrió en 2017- tener "abrochado" un Repo (préstamo de un consorcio de bancos a cambio de bonos).

Según adelantaron a iProfesional fuentes con conocimiento de la estrategia oficial, el ministro se inclinarí­a, llegado el caso, "por cualquiera de esas opciones, dependiendo de cómo esté el mercado". 

En otras palabras, la emisión del bono por u$s5.000 millones no va a depender de que tenga previamente acordado un préstamo bancario. De hecho, el último Repo (aún vigente) se anunció en enero de este año pero se ejecutó muchos meses después. 

Por lo pronto, el plan oficial se mantiene: utilizar el anuncio para mostrarle al mercado que no está con la soga al cuello, en cuanto a necesidades de fondeo, y que no puede "pasarse" con la tasa.

"La estrategia es muy buena, porque le marca la cancha a los inversores. Además, el circuito cierra perfecto: un grupo de bancos firma la intención de prestarte plata que luego puede, o no, ser tomada", indicó el banquero de una entidad extranjera que participa de este tipo de operaciones.

"Además, esos mismos bancos son los que te consiguen los inversores que compran los bonos emitidos", completó.

Con o sin la participación previa de un consorcio de entidades, lo cierto es que Caputo apunta a volver al mercado lo más pronto posible, ya que tiene por delante una abultada agenda de vencimientos. 

En efecto, si se considera lo que tendrí­a que colocar en forma de tí­tulos públicos, el Gobierno deberí­a emitir u$s12.500 millones en 2018. 

En total, considerando las distintas monedas de pago, habrá que abonar 175.700 millones (en pesos) y 10.700 millones (en dólares), en concepto de vencimientos totales.

Es por eso que la medida tomada por el gobierno de Trump (repatriación de capitales) puede incidir sobre la hoja de ruta del gobierno de Macri. 

Según señalaron fuentes a iProfesional, Finanzas esperará que primero salga México -paí­s que suele inaugurar el calendario de emisiones internacionales-, para luego ir por los tan ansiados billetes verdes.

El plan oficial es claro: durante el primer trimestre de 2018 tendrí­a que quedar resuelto casi el 75% de las necesidades de fondeo en dólares de 2018.

"Si el mercado sigue como ahora, ésa es la estrategia en mente. Si las condiciones cambian, habrá que ajustarla. Hay conflictos y temas en el mundo que generan incertidumbre y que pueden complicar el contexto", señalan a iProfesional desde uno de los bancos que interactúa con el equipo de Caputo. 

Hoy dí­a, sumado a la iniciativa de repatriación de Trump,  los riesgos se vinculan a los planes de Corea del Norte, a la suba de tasas estadounidenses y al calendario electoral de la región, ya que pueden darse resultados que generen ruidos en el universo emergente. 

Advertencias globales
Para las agencias de rating, Argentina es vulnerable a los shocks externos, ya que necesita tomar deuda para poder continuar con su plan "gradualista". Es decir, con su objetivo de ir reduciendo de a poco, y no de manera abrupta, el déficit de sus cuentas públicas. 

La agencia Standard and Poor´s considera que distinta serí­a la situación si el paí­s contara con un mercado de capitales más grande en volumen, que le permita financiar sus necesidades en dólares en caso de que los inversores del exterior se asusten por alguna crisis.

De hecho, la agencia no sólo mira la deuda en términos de moneda, sino también de "residencia". Es decir, en base a cómo podrí­an actuar los tenedores de esos bonos de ocurrir una situación de estrés financiero.

Desde la agencia Moody's conciden en que Argentina es muy dependiente de las fuentes de financiamiento internacional, "lo que aumenta su vulnerabilidad a eventos de riesgo externos".

Según la firma local Capital Markets, en la medida en que el Gobierno avance en las reformas y reduzca el rojo fiscal, podrí­a darse una reducción del riesgo paí­s de 50 puntos básicos hacia fines de 2018.

No obstante, de plasmarse este escenario y salvo que Brasil se deteriore (algo poco probable ya que está empezando a crecer), Argentina seguirá aún lejos de igualar el indicador de su principal socio comercial. 

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