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Ni dólar, ni inflación: el crecimiento de la economí­a 2018 es lo que más preocupa al Gobierno y alarma a inversores

Ni dólar, ni inflación: el crecimiento 2018 es lo que más preocupa al Gobierno y alarma a inversores

Por detrás del cambio del objetivo inflacionario subyace un "gran" tema, que será el eje central de las próximas discusiones. El alerta llega desde Wall Street. El repunte del PBI prometido en el Presupuesto luce lejano, y esto puede afectar la tasa exigida por financistas para comprar deuda local

Por Claudio Zlotnik
15.01.2018 13.00hs Economía

Nueva York, mediodí­a del lunes. La temperatura es de 2 grados bajo cero. Un "alivio" en comparación con los 15 grados bajo cero de dí­as anteriores.

Es la previa a las jornadas "más templadas". Igual, no hay noticias para grandes ilusiones: el pronóstico ya alertó sobre temperaturas bajo cero hacia el próximo fin de semana. En Wall Street aprovechan la mejora climática para recuperar el tiempo perdido.

En uno de los almuerzos entre importantes analistas y clientes postergados por las severas tormentas, uno de los principales "gurúes" especializados en la Argentina compartió un pormenorizado informe cuyo tí­tulo es cuanto menos provocador: "2018: La hora de la verdad".

De alguna manera, coincide con el reciente documento que, a nivel local, publicó la Fundación Mediterránea. "Hay más preocupación por el crecimiento que por la inflación", sintetizó el economista Jorge Vasconcelos.

De hecho, a los mayores inversores en papeles de deuda argentina en Wall Street -Blackrock, Investco, Capital Group, Allianz y Goldman Sachs- se los ve cada vez más interesados en indagar sobre datos vinculados con la actividad económica para este año.

Hasta hace poco, parecí­a que las previsiones se iban a cumplir sin ningún sobresalto: entre 3% y 3,5% de expansión, tal como indica el Presupuesto que acaba de sancionarse.

Sin embargo, este repunte empieza a ser visto con caras de desconfianza y a ponerse en tela de juicio.

Según aseguran en Wall Street, el crecimiento económico de la Argentina es el "gran tema a seguir de cerca", más allá de que ahora el debate circunstancial sea el del cambio en la meta de inflación.

Más aún, este tópico empieza a prevalecer en los análisis de los financistas, aun cuando el INDEC sorprendió con el mal dato (3,1%) sobre la suba de precios de diciembre, muy por encima de los pronósticos más pesimistas de las consultoras de la City.

Justo antes de fin de año, el cambio de la meta inflacionaria habí­a dado el primer indicio sobre cuál pasó a ser la discusión de fondo dentro del Gobierno: el crecimiento 2018.

O, mejor dicho, la eventual imposibilidad de cumplir con la cifra del 3,5%, tal como vienen vislumbrando en el Ministerio de Hacienda.

Para analistas de Wall Street, la modificación de la meta de inflación dejó al descubierto la inquietud del equipo económico. Al punto que hoy la prioridad es asegurar el repunte del PBI, mucho más que cumplir con el í­ndice inflacionario.

Micrófonos encendidos, los funcionarios se esmeran en argumentar que sólo se trata de postergar un año las cifras previstas para el descenso de los precios. En off, el gran temor pasa por otro lado: si se va a alcanzar el 3,5% prometido.

Después de un primer año de caí­da (2016), y de otro en el que hubo un efecto rebote (2017), este 2018 se percibe como una oportunidad para la administración Macri de mostrar que sus polí­ticas están dando los frutos esperados.

De hecho, el equipo económico prometió que, por primera vez después de mucho tiempo, entre enero y diciembre habrá crecimiento y no el tí­pico ajuste de los años "no electorales".

Bajo la perspectiva oficial, 2018 marcará el despegue de la inversión, que compensará la moderación del consumo, en medio de los aumentos de las tarifas de los servicios públicos.

Sin embargo, según pudo constatar iProfesional, las proyecciones que se manejan en Wall Street e importantes fondos de inversión dan cuenta de que Argentina podrí­a terminar con un repunte de su PBI menor al estimado por el Gobierno.

Ese vaticinio va en lí­nea con las últimas movidas de los funcionarios. Tanto que, para algunos, la "recalibración" de las metas de inflación esconde otra cosa.

Concretamente, que la gran preocupación en Casa Rosada es la de no llegar al 3,5% de suba del PBI, un número tan promocionado puertas adentro como "garantizado" a inversores del exterior.

En esa lí­nea, el diagnóstico compartido entre Jefatura de Gabinete y Palacio de Hacienda es que las altas tasas a las que apela Sturzenegger para domar la inflación tienen que caer varios escalones.

Es por eso que genera malestar en el "ala polí­tica" que el banquero central tenga otra prioridad y que haya anunciado una "reducción testimonial" de apenas 0,75 puntos básicos.

Para Casa Rosada, esa rebaja -del 28,75% al 28% anual- tiene sabor a poco. A muy poco. El concepto de "gradualismo" se trasladó a los tipos de interés, lo que genera inquietud y temor.

Algunas consultoras ya han comenzado a marcar distancia respecto de las expectativas de crecimiento oficiales. Por caso, el Estudio Bein prevé un alza de apenas 2,1 puntos.

Diego Giacominiotro de los que ya revisó sus números: apenas 2%, incluyendo el 1,1 de arrastre por la expansión de 2017.

En ambos casos, las cifras se alejan bastante de la prometida por la "mesa chica" de Casa Rosada a quienes compran deuda soberana.

Desde IERAL (Fundación Mediterránea), Vasconcelos pone énfasis en este asunto, acaso el "gran" tema que, más temprano que tarde, irá escalando en audiencia.

"La preocupación por sostener el crecimiento deviene también de la floja performance de las exportaciones y de una recuperación de la inversión que se da a ritmo moderado", indica.

¿Una mejora por el lado exportador puede darse por un dólar más alto? Vasconcelos tiene serias dudas de que pueda ocurrir. Cree que, más allá de la reciente escalada alcista del billete, dependerá en gran medida de "lo que ocurra con las negociaciones salariales y los costos internos".

Hay otro hecho que pasó desapercibido para el mainstream de las consultoras económicas, pero en el que repara el IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal).

"Los nuevos datos del estimador mensual de actividad económica (EMAE) reflejan un relativo estancamiento en septiembre y octubre de 2017", advierte el economista Nadin Argañaraz.

La sorpresa la dio a conocer el propio INDEC al marcar a la baja los últimos reportes sobre el EMAE. El informe de IARAF lo expone con claridad: junto con el dato de caí­da de octubre, "se observa que en los últimos dos meses relevados el crecimiento de la actividad es nulo".

Se trata de un "comportamiento distinto al que mostraban los datos del EMAE de noviembre, reflejando el estancamiento", consigna. "La recuperación que se vení­a registrando parecerí­a estar encontrando un freno", refrenda Argañaraz.

La admisión del propio INDEC sobre una economí­a que volvió a plancharse hacia fines del 2017 ha sido una gran señal de alerta para el Gobierno. Y, a partir de ello, llegó la polémica "recalibración" (paradójicamente, el "Dí­a de los Inocentes").

El juego de las diferencias
Con los últimos hechos a la vista (recalibración, suba del dólar, baja de las tasas, revisión a la baja del crecimiento), se impone una pregunta: ¿será finalmente el 2018 (par) distinto al 2014 y 2016?

En esos años, Axel Kicillof y Alfonso Prat Gay terminaron haciendo lo que el mercado habí­a preanunciado: devaluación y ajuste, ante la imposibilidad de seguir por un rumbo adecuado.

Kicillof se volcó a esta "receta" porque el Banco Central se quedaba sin reservas. Prat Gay, por estar convencido de la necesidad de romper el cepo para normalizar la economí­a.

El resultado, en ambos casos, fue similar: tras la devaluación se registró una caí­da del PBI y un salto de la inflación a un nivel cercano al 40%, tanto en 2014 como en 2016.

¿Y ahora? surge una aclaración: la primera y gran diferencia es que Nicolás Dujovne y la dupla Quintana-Lopetegui le pudieron ganar de mano al "mercado". El anuncio sobre los cambios en las metas sorprendió a los operadores.

Es decir, ocurrió al revés que en la experiencia Kicillof y Prat Gay, a quienes el "mercado" les anticipó la jugada

O, dicho de otra manera, en esos momentos los inversores interpretaron que a ambos no les quedaba otro camino que la corrección cambiaria.

La actual jugada, sin embargo, tiene altos riesgos de quedar a mitad de camino.

"El Gobierno logró una reducción de la tasa de interés real y el tipo de cambio trepó un escalón. Pero todo esto a costa de una mayor expectativa de inflación", dijeron desde Ecolatina tras la decisión del BCRA de reducir la tasa.

Otros, como el economista Pablo Goldí­n (MacroViews), van más allá: "Mi gran temor es que esta estrategia se quede a mitad de camino". 

Es decir, "que la inflación no baje ni siquiera a la nueva meta del 15% y que tampoco se cumpla la previsión de repunte del 3,5% del PBI", señala.

Godí­n teme que se ingrese "en un contexto más desordenado, en el que dentro de un tiempo nos estemos cuestionando qué se quiso hacer".

Para este economista, el techo del crecimiento de 2018 puede rondar el 2,8%. Pero aclara: "Posiblemente sea algo menos. Un "˜2' más cerca de "˜2' que de "˜3'. Muy dependiente de la polí­tica monetaria y la tasa de inflación".

La preocupación de Jefatura de Gabinete por el crecimiento -más que por la inflación- radica en que, en el marco de las altas necesidades de financiamiento-, los inversores en bonos argentinos pasen a exigir un interés más elevado, si la economí­a crece por debajo del 3%.

La lectura es clara: querrí­an un mejor rendimiento por el mayor riesgo que implica prestarle a un paí­s cuya economí­a le cuesta generar riqueza para repagar la deuda que toma en los mercados financieros.

La discusión está abierta en el seno del Gobierno. Este debate, puertas afuera, se traduce en consultoras que ya han comenzado a revisar sus pronósticos anuales, cuando ni siquiera se cruzó la primera quincena del año.

Un inicio flojo, o por lo menos peor al que se estimaba hasta hace muy pocas semanas.

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