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Psicologí­a en góndolas: estos son los "truquitos" y el lay out de los supermercados para que compres más

Psicologí­a en góndolas: los truquitos en supermercados para que compres más

Son varios los trucos que utilizan para manipular al consumidor, como cambiar el tamaño de los "changuitos" y reubicar la mercadería en lugares claves

13.01.2018 14.27hs Actualidad

Muchas veces, los consumidores van al supermercado a comprar un listado de cosas, como frutas y lácteos, y salen del lugar con un embutido, chocolate y dulces variados.

Esto le pasa a mucha gente, y no es accidental.

La forma en la que se organizan las tiendas y las estrategias que utilizan para que compren artí­culos especí­ficos, están diseñadas para que gasten más dinero y, por lo general, lo hagan en los alimentos menos saludables.

Es por eso que, aquellos que quieran hacer dieta o seguir un modo de vida sano con un presupuesto bajo control, deberí­an saber los trucos que utilizan para ser dueño de las decisiones y saber qué es lo que fueron a buscar realmente.

La psicologí­a ayuda a los supermercados para desarrollar pequeñas acciones que tienen como objetivo lograr que cualquier cliente lleve en sus carros productos que inicialmente no iban a adquirir.

Pasa salir victorioso de esta guerra psicológica, es conveniente conocer cuáles son estas estrategias que utilizan para vender más y engañar. Estas son los más destacables, aunque no son las únicos, según El Confidencial.

- Carrito de la compra más grande
Antes de pasear por la la tienda, los establecimientos se han preparado para que la persona lleve lo que no necesita.

Las cestas y carros son cada vez mayores porque cuanto más lo sean, más probabilidades habrá de que se llenen de manera impulsiva.

Frente a este tipo de prácticas, a los consumidores no les queda otra opción que llevar una lista que incluya todo aquello que necesitan y tratar de no comprar nada que no esté anotado en ella.

- Productos de temporada
Los artí­culos de temporada son aquellos como chocolate en invierno, conejitos de pascua en abril, helados en verano, entre otros.

Estos alimentos actúan como bache de velocidad, lo que permite atrasar el pensamiento  de comprar lo justo y contemplar estas golosinas que se pueden desear en algún momento.

Las promociones tipo "compra una y lleva dos" pueden engañar al cliente para que los lleven pensando que hicieron un buen negocio.

Incluso si no se cae en la trampa inmediatamente, la tienda ya lo tuvo en cuenta.

"Los vas a ver por todo el establecimiento, lo que hará que en algún momento piques y lo acabes añadiendo a la compra para quitarte ese pensamiento que has tenido desde que entraste", explican los expertos.

Los artí­culos que aportan un mayor margen de beneficio, como las flores o los platos precocinados también suelen situarse justo a la entrada de la tienda.

La razón es que son los que se consumen al momento, su impacto visual es grande y los consumidores tienden a permití­rselo, sobre todo si el carrito está todaví­a vací­o.

- Productos saludables
Tras haber comprado las "chucherí­as", es el turno de hacer sentir al cliente más saludable. 

Ahí­ están las frutas y verduras, donde se experimentará la sensación de que la compra está bien. Lo que significa que es más probable que se ceda a los productos menos sanos que aparecen en toda la tienda.

Muchos supermercados colocan los productos imprescindibles como los huevos, la leche o las carnes en los pasillos más alejados con el objetivo de que los compradores recorran todos los rincones y así­ se encuentren con otras ofertas que no tení­as pensado adquirir.

- Marketing de fragancias
A menudo se va mas allá del diseño estratégico y se usan perfumes para alentar a comprar ciertos productos.

Algunos supermercados tienen máquinas que bombean por el aire los aromas, por ejemplo, de la pastelerí­a y panaderí­a, conduciendo a la gente hacia su sección.

Además, cumplen una doble función: atraen y animan a probar el producto y dan hambre.

Una vez que lo prueban, es mucho más probable que los compren. Incluso si no lo hacen, oler la comida y saborearla deja con ganas de más y esto lleva a comprar cosas que no necesitaban.

Para evitarlo, no hay que ir de compras sin haber comido antes, ya que el estómago ruge, y es más probable caer en la trampa.

- Ubicación a la altura de los ojos
Cuando van por los pasillos de los supermercados, la vista tiende a concentrarse en aquellos objetos que se encuentran a la altura de la cabeza.

Por ello, cuando una gran superficie quiere aumentar las ventas de un artí­culo frente a otro no tiene más que ponerlo en el estante que se encuentra a la altura de los ojos de los compradores.

Otros artí­culos que podrí­an ser una alternativa de compra están menos a la vista, por lo que cuestan más de encontrar. Del mismo modo, artí­culos como pequeños juguetes o golosinas suelen estar a una altura inferior para que queden a la vista de los niños.

- Ofertas
Las promociones tipo "compra una y llévate dos" o la venta de alimentos procesados pueden engañar para que los lleven pensando que hicieron un buen negocio.

También ocurre con los alimentos saludables ya que las tiendas de comestibles utilizan programas de ahorro para la venta de esos productos porque el beneficio que obtienen es grande.

No queda otra opción que recurrir a llevar una lista que incluya todo aquello que se necesita y tratar de no comprar nada que no esté anotado en ella

Normalmente, la zona destinada a productos muy rebajados o en liquidación suele ser un cacao, lo que obligará a buscar entre el desorden.


La razón de ello es convertir la búsqueda en una especie de juego, en el que la recompensa es encontrar un artí­culo que merezca la pena. Cuando eso ocurre, pocos pueden resistirse a llevarlo.

Estas secciones están pensadas para personas con bajo poder adquisitivo y bastante tiempo libre. Para los que no quieran verse asociados con ese estereotipo, la tienda posee una amplia gama de artí­culos perfectamente ordenados y mucho más caros en las estanterí­as principales.

- Cajas 'trampa'
El cliente cree que lleva todo y toca pagar. "Ingenuo, te van a engañar más", dice la psicologí­a del consumidor.

Las cajeras están rodeadas de refrigerios baratos, chocolates, dulces y papas fritas. Los supermercados invitan a comprar compulsivamente para que coman en el auto.

La buena noticia es que algunas tiendas tienen productos saludables como nueces o frutas. 

Suelen ser productos de poco valor pero con un elevado margen de beneficio para la gran superficie y que, según la teorí­a de la psicologí­a del consumidor, cumplen la función de poner la "frutilla del postre" con una compra impulsiva basada en una necesidad ficticia.

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