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Nuevo techo para el dólar: el Gobierno intervino para marcar el "precio lí­mite" y envió la señal para frenar la corrida

Un nuevo techo para el dólar: el Gobierno intervino para marcar el precio lí­mite y dio la señal para frenar la corrida

La cotización debe surgir de la oferta y demanda. Esta es la premisa que tanto han pregonado funcionarios. Pero parece que no se cumple cuando se  dispara por encima de un nivel tolerable por el BCRA. De ocurrir, los bancos públicos dan una mano. ¿Cómo ven al mercado cambiario en Wall Street?

Por Claudio Zlotnik - Leandro Gabin
26.01.2018 10.27hs Finanzas

Era una de esas charlas distendidas que Federico Sturzenegger organiza de tanto en tanto. En dialogo con un colega suyo, le compartió una frase que le hizo abrir los ojos: "Acumulamos reservas para usarlas y estamos dispuestos a intervenir, de ser necesario".

Serí­a casi una obviedad decir que el Banco Central puede salir a vender dólares en caso de una disparada (de hecho ya lo hizo). Pero lo que sorprendió al interlocutor es que el banquero central haya salido a decir esto a poco de que el Gobierno modificara las metas de inflación.

Su colega y el resto de los allí­ presentes leyeron el "entrelí­neas" de las afirmaciones del funcionario: para todos, se trataba de un vuelco en su estrategia frente al mercado.

Este cambio en la hoja de ruta volvió a quedar en evidencia el mediodí­a del jueves, cuando la banca oficial salió a ponerle paños frí­os a la cotización del dólar, que amagaba con volar hacia los $20.

El Banco Nación y el Banco Provincia se desprendieron de divisas propias por orden del Gobierno. Los montos de esas intervenciones varí­an según las fuentes consultadas: entre u$s20 y u$s100 millones.

La señal oficial es más que clara: hay un techo que, al menos por ahora, no debe perforarse.

Baja la tasa, sube el dólar
Fuentes de bancos lí­deres de la City señalaron a iProfesional que el mercado cambiario terminó "comprador", y que la apertura del viernes se transformó en una puesta en escena a la que operadores, Gobierno y Banco Central estarán muy atentos.

Desde que asumió, la postura de Sturzenegger vení­a siendo prescindente en relación al valor del dólar. En privado y públicamente, aseguraba que debí­a costar lo que dictaminaban las fuerzas del mercado.

De hecho, las dos veces en las que tuvo que frenar una corrida (principios de 2016 y en julio del año pasado, justo antes de las elecciones primarias), lo hizo tras la "sugerencia" de la Casa Rosada.

Todo se modificó el último "Dí­a de los Inocentes". Fue el 28 de diciembre cuando el Gobierno anunció que para este año iba a tolerar una inflación mayor a la prevista en el Presupuesto (15% en lugar de la franja 8%-12%).

Tal decisión dio espacio a una reducción de la tasa de interés, que el Banco Central ya aplicó en dos oportunidades: la bajó del 28,75% al 27,25% anual en un par de semanas.

Como era de prever, el mercado buscó refugio en el dólar, que ya subió un 13% desde mediados de diciembre a la fecha: de $17,55 a $19,85.

Billetera pública
A diferencia de otros momentos en los que el BCRA intervino recién cuando se desató una corrida, ahora la expectativa entre los bancos de inversión del exterior y operadores locales es que Sturzenegger mande una señal del tipo de cambio preferido por el Gobierno.

Esto contribuirí­a a calmar las aguas y a reducir un nerviosismo que, más temprano que tarde, se terminará desparramando entre los argentinos de a pie.

Nicolás Dujovne, desde Suiza, donde participa del Foro de Davos, quitó trascendencia a la escalada del billete verde: "Tenemos un tipo de cambio flotante, a veces se aprecia y otras se deprecia. Es absolutamente natural, normal. Acostumbrémonos".

Para darle entidad a la elección que ha tomado el Gobierno, añadió: "Estoy convencido de que es el sistema adecuado para la Argentina, y que nos preserva de los shocks que puedan generar un aumento de la tasa de desempleo".

La jornada cambiaria de este jueves se caracterizó por la volatilidad, y la novedad fue la intervención de la banca oficial para ponerle un freno a la escalada de la divisa estadounidense.

Según la operadora Global Agro Brokers, las ventas del Banco Nación y del Banco Provincia llegaron a u$s100 millones. Otras, en cambio, estimaron ventas de entre u$s20 millones y u$s50 millones.

Esa injerencia dio lugar a una caí­da en la cotización: en el mercado mayorista, cedió a $19,35; en el minorista, a $19,71.

No obstante, sobre el final del dí­a quedó en un escalón más alto: $19,56 en el primero y $19,85 fue el promedio en bancos y casas de cambio (entre 8 y 10 centavos más abajo que en la jornada anterior).

El interrogante que quedó flotando en los despachos de la City es si se verá una plaza cambiaria más calma o si, por el contrario, el sendero alcista volverá a imponerse.

Por lo pronto, que el precio se haya enfriado solamente por la activa presencia de la banca oficial generó "mala onda" en el mercado. Al punto que, sobre el cierre del jueves, habí­a más compradores que vendedores de moneda estadounidense.

Toda la tensión (y atención) se trasladó a la apertura del viernes. El consenso entre operadores es que el BCRA, en coordinación con la Casa Rosada, limitará la corrección y le pondrá un techo al dólar en torno a los $20. Al menos en esta instancia.

Un dato que no pasó desapercibido en las mesas de dinero es que, hace apenas unos dí­as, Sturzenegger dijo con todas las letras que la tasa de interés "real" -de unos 10 puntos- se encuentra muy por encima de la de hace un año, que era de 3,9 puntos.

Además, indicó que ese diferencial le daba un amplio margen de maniobra para abaratar el costo del dinero. De hecho, fue lo que hizo el martes, al volver a reducir el tipo de interés de referencia 75 puntos básicos (0,75% anual).

El Gobierno necesita aplacar las tensiones del mercado cambiario para utilizar ese margen y poder seguir bajando la tasa de interés.

Además de la intervención oficial, también llamó la atención el reingreso de dólares por parte de fondos del exterior.

En algunas mesas de dinero estiman que cerca de u$s200 millones (sobre u$s1.100 millones) ya fueron volcados a la plaza local desde el extranjero, incrementando la oferta de divisas que busca pasarse a pesos y así­ volver a subirse a la "bicicleta financiera" (carry trade).

Un ojo en el dólar y otro en las reservas
La expectativa de que esta vez Sturzenegger ordene una "intervención temprana", que evite una mayor agitación en el mercado, fue suscripta por el propio funcionario en su última conferencia de prensa.

"A la Argentina le hace bien tener un Banco Central sólido con muchas reservas. Cuando hay algún shock negativo a la economí­a, que deprecia el tipo de cambio, ahí­ nos hacemos fuertes. En el momento que más se necesitan, más valen", dijo.

"Nos hace más fuertes cuando necesitamos ser más fuertes", completó el funcionario al argumentar en favor del proceso de acumulación de tenencias que está llevando adelante el BCRA, en lí­nea con la colocación de deuda pública del Gobierno.

Desde Wall Street parecieron tomar nota de esos dichos: El banco de inversión americano XP Securities distribuyó un informe entre sus clientes titulado: "Esperamos que el BCRA queme reservas si aumenta la volatilidad del tipo de cambio".

Los puntos principales del paper son:

1. "De cara al futuro, creemos que el Banco Central se verá obligado a tomar un enfoque cada vez más intervencionista en el mercado si el tipo de cambio continúa subiendo".

2. "Creemos que es bastante probable que si el peso sigue perdiendo valor de manera drástica, usará parte de sus tenencias para contrarrestar la volatilidad y tratar de atenuar los efectos negativos sobre la inflación".

3. "La buena noticia es que el nivel de las reservas externas brutas de la Argentina ahora está por encima del 10% del PBI".

4. "Sin embargo, el pesimismo en Wall Street no cede. Actualmente, en los contratos de futuro que se negocian en Nueva York, los inversores creen que el peso se devaluará un 19% adicional de acá a fin de año".

Más allá de las dudas que la coyuntura pueda generar entre los operadores, en el Gobierno se muestran convencidos del camino elegido. Esto es, de la búsqueda de un nuevo equilibrio entre tasas de interés, dólar e inflación.

La jugada sólo será exitosa si esta modificación de la estrategia no deriva en un salto del tipo de cambio mayor al deseado que genere pánico en el mercado y termine impactando negativamente en las expectativas.

El pasado reciente demuestra que las anteriores devaluaciones provocaron un inevitable traslado a precios. Y si bien el Gobierno fue el impulsor de la actual corrección, ahora quiere evitar una depreciación excesiva que dé lugar a una mayor presión inflacionaria.

Así­ como están las cosas, buena parte de las consultoras privadas descreen de la estimación oficial, ya que pronostican que el í­ndice de precios se ubicará entre el 17% y el 20% para este año.

Para desgracia del Gobierno, estas proyecciones emergen justo antes del inicio de la ronda de paritarias, y en un contexto en el que necesita anclar los incrementos salariales en torno del 15%.

Cuando el tipo de cambio se empieza a mover fuerte, la Argentina parece teñirse de verde. Prácticamente no importa otro tema, al menos en el plano económico. Son muchos los que sostienen que por estas horas el macrismo se juega las metas anuales.

Los funcionarios ya mostraron los dientes. ¿Cómo reaccionarán inversores y operadores de la City? Este viernes y los dí­as venideros serán prolí­feros en cuanto a las señales que les enviará el mercado.

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