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Política

Exclusivo: Jones Huala habla de su juicio de extradición a Chile y pronostica que el conflicto mapuche se va a profundizar

Exclusivo: Jones Huala habla de su juicio y pronostica que el conflicto mapuche se va a profundizar

El líder del movimiento mapuche recibió a iProfesional en la cárcel de Esquel, antes del juicio por extradición. Asegura que fue preso por orden de Patricia Bullrich, acusa al Gobierno de no haber dicho la verdad en el informe oficial sobre el caso Maldonado y asegura que puede haber más violencia

Por Juan Manuel Barca
01.03.2018 12.10hs Política

El lí­der mapuche está acelerado. Apenas ingresa al comedor de la cárcel, agarra una mesa y con la otra mano levanta dos sillas de plástico para ubicarlas en un rincón de la sala. Por si acaso, sube el volumen del televisor y de una bolsa bastante grande extrae un mantel manchado, otra bolsa con yerba y un mate gris de plástico macizo. El guardia ya ingresó al cuarto vidriado desde donde observará la conversación. Francisco Facundo Jones Huala está listo para hablar con iProfesional desde el penal donde pasó sus últimas horas antes del juicio de extradición, que comenzó ayer en Bariloche.

"Me metieron preso en Esquel por orden de (la ministra de Seguridad) Patricia Bullrich", aseguró.

La entrevista tuvo lugar hace algunas semanas en su prisión de Esquel, donde el hombre acusado por el Gobierno de ser el lí­der de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) analizó su situación desde la unidad penal 14 del penal de Esquel. Allí­ estuvo más de 200 dí­as tras su detención el 27 de junio pasado.

El juicio se lleva adelante en un gimnasio en medio de un fuerte operativo de seguridad solicitado por el juez a cargo de la causa, Gustavo Villanueva. La Justicia de Chile exige juzgarlo en ese paí­s por el incendio de una estancia, tenencia de armas e infringir la Ley de Extranjerí­a. Pero Huala está tranquilo: se lo ve mejor alimentado, dejada atrás la huelga de hambre de agosto del año pasado. El lunes se definirá si es extraditado.

Durante la conversación reveló nuevos detalles sobre la RAM y anticipó un escenario de mayor conflictividad social, tras las casos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, cuyas muertes aún investigadas por la Justicia ocurrieron en el marco de operativos represivos en el sur del paí­s para desalojar tierras privadas y públicas reclamadas por comunidades mapuche.

- ¿Que esperás que ocurra en tu juicio?
- Voy a hacer una defensa polí­tica, es una tribuna para expresarme. Ya dimos a conocer nuestra propuesta. Mi libertad depende de la movilización de la gente. No hay tiempo jurí­dico, sino polí­tico. Me querí­an mandar a Ezeiza, Marcos Paz o Rawson, pero como pensaban que iba a ser un quilombo... Estuve una semana detenido el año pasado en Bariloche en el escuadrón 34 de Gendarmerí­a y acá me mandan por orden de Patricia Bullrich, me lo dijo un funcionario.

- ¿Por qué te considerás un preso polí­tico?
- Yo planteo que se reconozca el delito polí­tico. Ellos reprimen el conflicto con mi prisión, piensan que pueden encerrar a un sí­mbolo, podrí­a ser cualquier otro, pero se dio la casualidad que soy yo porque mi perfil encuadra con el perfil de terrorista que quieren instalar. Mi detención se maneja por cuestiones polí­ticas, querí­an que haya poca gente, lo retrasaron por el impacto que puede causar y se espera mucha gente, soy el primer caso de extradición de un indí­gena. Los mapuche estamos en conflicto con los dos estados, este es un conflicto binacional.

- ¿Quién maneja tu juicio?
- El juez Villanueva me ofreció negociar mi libertad. Le planteé que somos diferentes, no negociamos, no somos empresarios. Me quieren mandar a Chile. El mismo dí­a que me detienen Mauricio Macri y Michelle Bachelet estaban reunidos. Creo que todo esto tiene que ver con la influencia del Ministerio de Seguridad, pero el conflicto no va a resolverse si no hay una solución polí­tica.

"Ya no pertenezco a la RAM"
Rodeado de alambres oxidados de tres metros de altura, el predio de 16 manzanas está ubicado en una zona de hoteles y guarniciones militares, a minutos del centro, en un barrio donde los vecinos corren y pasean delante del alambrado, frente a los presos. Algunos internos, incluso, salen a trabajar a la vereda con herramientas y bajo la vigilancia de un guardia. En su mayorí­a, los 130 internos de la colonia son jóvenes de entre 18 y 25 años, detenidos por robo y tráfico, aunque también hay violadores y asesinos.

El lonko -jefe o autoridad en mapuche- es uno de los presos más visitados en el penal. Aunque las autoridades tratan de disimularlo, los registros indican que ya recibió al menos 30 personas. Un listado clavado con chinches en una pared de corcho prohí­be el ingreso de facturas rellenas, leche en polvo y chorizos. Tampoco se permite, los videos que no respetan la "buena moral" -lease escenas de violencia o pornografí­a- ni celulares ni grabadores. Aún así­, los guardias reconocen que Esquel no es como los penales de máxima seguridad: "no te quema la cabeza".

Con 31 años, el mapuche de vincha, bigote largo y pantalones carpintero es acusado por el Gobierno de liderar la RAM, el supuesto "brazo armado" del Movimiento Autónomo del Puel Mapu (MAP). Según la versión oficial, se trata de un grupo que busca autonomizarse de la Argentina a través de la "violencia extrema". El Gobierno acusa a la RAM de 96 delitos.

- ¿Sos el lí­der de la RAM?
- Yo no soy el lí­der de la RAM ni pertenezco ya, pero va a seguir existiendo. Yo no lo inventé, salió de las propias comunidades de Rí­o Negro, Neuquén y Chubut. Hubo comunicados de esos encuentros que duraron varios dí­as. La RAM se transformó sin querer en un brazo del movimiento Puel Mapu, una experiencia clandestina que sabe que va a ser perseguida y de autodefensa contra la violencia de los terratenientes y el Estado. Combatí­ en Chile, estuve en conflictos y disturbios por recuperaciones de la comunidad mapuche, pero mienten descaradamente cuando dicen que queremos construir un Estado.Eso es un concepto occidental.

- ¿Pensaste que ibas a terminar preso?
- Todos lo pensamos desde que nos empezamos a defender de civiles y policí­as. Al principio los desalojos eran con cinco tipos que te intimidaban sin fuerzas especiales. Pero desde que nos defendemos la cosa cambió, hay una mayor confrontación. El otro ingrediente es polí­tico. Hay más violencia y muertos en el fútbol, pero se habla de nosotros y ahora en este contexto tenemos dos muertos, Maldonado y Nahuel. Nuestra resistencia viene de antes, pero el Gobierno viene con este planteo ahora de que somos violentos porque se lo pide la Sociedad Rural, los Aranguren, Peña, los Menéndez Braun que tienen tierras en í‘orquinco (al sur de Rí­o Negro), donde hay un conflicto de hace 50 años con los dueños de La Anónima.

- ¿Y durante el kirchnerismo cómo era la situación?
- La AFI (Agencia Federal de Inteligencia) nos hace inteligencia desde su gobierno. A nosotros nos tirotea el kirchnerismo en Villa La Angostura. Por ese hecho sacamos un comunicado de la RAM criticando a terratenientes vinculados al Frente para la Victoria, no eran tan nacionales y populares.

"El informe del Gobierno no es objetivo"
Huala está detenido en el pabellón 6 junto a otros 20 presos. Por la mañana limpia pisos y por la tarde tiene una hora para salir al patio. Cuando sale de la celda, lo acompañan hombres fuertemente armados del Grupo Especial de Intervención (GEI). En los últimos meses, quiso integrarse al taller de carpinterí­a, pero dice que no le dan permiso "por cuestiones de seguridad". También tiene ganas de sumarse a la escuela. Mientras tanto ya leyó a Fidel Castro, Frantz Fannon, Marx, Bakunin, Kropotkin, Lenin, Mao, al Che y a Perón.

Para combatir a la RAM, Bullrich creó el 21 de diciembre pasado un comando especial y presentó un informe de 180 páginas en el que se detallan los presuntos atentados realizados por la organización. Allí­ se la define como un grupo clandestino que incendia propiedades y que "incluso matan". Según el informe, el objetivo es promover la "lucha insurreccional" contra el Estado y la propiedad privada, inspirados en la Coordinadora de Arauco Malleco (CAM) en Chile, y se vinculan con anarquistas y trotskistas de Buenos Aires, e incluso la guerrilla de las FARC en Colombia. Huala tiene una copia sobre la mesa, con las hojas dobladas y llenas de anotaciones.

- ¿Qué opinás del informe del Gobierno?
- No es objetivo, los primeros hechos son anteriores al 2009. Ni siquiera se llamaba RAM. Es un concepto en realidad, en eso sí­ es verdad lo que dice Bullrich. Los muertos son mentira. Los que se adjudican la muerte de un policí­a no son mapuche, sino del MIR y el Frente Patriótico Manuel Rodrí­guez de Chile. Jamás la RAM lo reivindicó. En el caso del explosivo que mató a un barrendero, figura imputado el hijo del intendente de San Martí­n, le podrí­an preguntar a él. Yo estaba en Villa La Angostura en ese momento y lo reivindicaron anarquistas. RAM y CAM no validan violencia contra las personas.

- ¿Son anarquistas o tienen contacto con las FARC?
- No. Dicen que somos anarquistas, pero los anarquistas no quieren un Estado. Se contradicen. Tampoco creo que la RAM es un grupo de infiltrados. Los infiltrados en general no tiran piedras, y nosotros tiramos piedras para defendernos. Es bizarrro, nos dicen que estamos con las FARC pero negociaron la paz en Colombia, lo más lejos que fui fue a Buenos Aires.

- ¿Cuál es la diferencia entre ustedes y otros grupos mapuche?
- Nosotros nos defendemos, reivindicamos la autodefensa y la lucha por el territorio. Lo que más les molesta es nuestro discurso de confrontar al poder económico. Ni siquiera peleamos por el poder polí­tico, porque no queremos llegar al Estado. Si tenés un discurso de recuperar la tierra y cada vez tenés menos, no sirve. Ahora si tirás una piedra pasás a la categorí­a de terrorista. Estamos cansados de que nos maten. Reivindicamos el sabotaje, ni siquiera la gente está armada, se hacen cortes parciales con poca gente y se dejan pasar a automovilistas comunes.

"Va a seguir habiendo muertos"
Desde Neuquén pasando por Rí­o Negro hasta Chubut, la RAM dejó su huella en una decena de ocupaciones de tierras. Semanas atrás, un grupo mapuche ingresó a un terreno contiguo al que fue tomado por la comunidad Lof Winkul Lafken en Villa Mascardi, cerca de Bariloche, donde se sospecha que Prefectura mató a tiros a Nahuel (22) el 25 de noviembre pasado sin que al dí­a de la fecha haya detenidos. La escalada del conflicto se remonta al 13 de marzo de 2015, con la toma del paraje de Leleque-Vuelta de Rí­o dentro de la estancia Tierras del Sur, propiedad de la familia Benetton, en el departamento de Cushamen, en Chubut. A partir del cambio de Gobierno, se incrementaron los operativos en la zona, donde el 1° de agosto del 2017 desapareció Maldonado (28) tras la represión a las Lof en Cushamen. Después de fuertes protestas y la visita de organismos internacionales, su cuerpo fue encontrado sin vida 78 dí­as más tarde en el rí­o Chubut, 400 metros rí­o arriba de donde fue visto por última vez.

Uno de los hermanos de Huala vino a visitarlo. Se abrazan durante un largo silencio. Fausto, que lleva un pañuelo azul en la cabeza, le cuenta que se clavó un clavo en el pie mientras trabajaba, pero que se dio la antitetánica. También le revela que lo procesaron por participar de una protesta, un dí­a antes de la desaparición de Maldonado. El joven además está procesado por usurpación y atentado a la autoridad en Villa Mascardi. Allí­ vio cómo Nahuel cayó al suelo, según él, por los disparos de Prefectura, y se agarraba el pecho, sin poder respirar. "Peñi, peñí­", lo cacheteó pero ya no tení­a pulso. Facundo lo escucha con atención y luego retoma la entrevista.

- ¿Cómo sigue el conflicto después de las muertes de Maldonado y Nahuel?
- Va a seguir habiendo muertos. El Estado y las empresas no quieren dialogar. No lo hubo con los nacionales y populares, menos con los liberales. Estamos abiertos al diálogo. Cuando reprimieron por el corte de la Trochita le destruyeron el maxilar a Emilio (Jones Huala) y mi hermano Fausto (Jones Huala) perdió un oí­do. Con represión y muertos no hay diálogo. Varias veces quisieron reprimirnos, pero la gente se movilizó en todos lados, como Santiago Maldonado.

- ¿Qué relación tuviste con Maldonado?
- Era anarquista, viví­a en una biblioteca anarquista, nunca nos relacionamos directamente con el anarquismo. No era pacifista ni tampoco insurreccional. A partir de lo de Santiago se dio la confusión de que la RAM era anarquista. No lo conocí­ personalmente, mi familia lo conoció en protestas frente al juzgado de Esquel, un dí­a apareció en la casa de mi tí­a en Esquel y la ayudó a cocinar. Después cuando me enteré que desapareció, no podí­a creerlo. Lo que pasa es que gente anarquista se solidariza y se suma. Pasa en las recuperaciones. No sé por qué lo dejaron entrar a Santiago, nunca estuve de acuerdo en dejar pasar a gente (no mapuche) por seguridad, porque (las fuerzas de seguridad) te tirotean.

- El Gobierno sostiene que murió ahogado por accidente
- Hicieron aparecer el cuerpo un 17 de octubre antes de las elecciones, una fecha emblemática. Y lo encuentran rí­o arriba. El rí­o te lleva, no podés nadar contra la corriente. Estaba en un lugar donde la gente va a buscar agua, hubo un montón de rastrillajes cerca de donde apareció, pero nadie lo vio antes.

- ¿El caso Nahuel marca un antes y un después?
- Sí­, nos llama a la reflexión. No hubo la misma reacción con Rafael que con Santiago. Si bien uno fue desaparecido y el otro asesinado, cuando es un mapuche no vemos la misma reacción. Hay un trauma por dos muertos en tan poco tiempo. Hay terrorismo de Estado.

- ¿A qué te referí­s con terrorismo de Estado?
- No tiene que ser sistemático. Quieren sembrar el terror. Hay un plan y acciones anteriores a lo de Santiago, donde ordenan meter en cana gente. Hubo una reunión del Gobierno en Bariloche junto a la Sociedad rural y su par chileno antes de que yo estuviera preso y le hicieron una propuesta a Bullrich. Son enemigos históricos, tienen que ver con formas de colonialismo de las que somos ví­ctimas desde hace 130 años. Rafael no es el primer muerto del conflicto, tenemos 140 desaparecidos, pero es el primer mapuche muerto en esta etapa del conflicto. Santiago era simpatizante y según ellos se ahogó, lo disfrazaron. Pero ya habí­a una orden clara dí­as antes de (el secretario de Seguridad Eugenio) Burzaco y (el jefe de Gabinete Pablo) Noceti. Con Nahuel ni siquiera usaron balas de goma, fueron ametralladoras, fue una cacerí­a.

Prisión en Chile y fuga a la Argentina
Huala ya estuvo preso. El 30 de enero de 2013, la policí­a chilena allanó la casa de una machi (lí­der espiritual) y lo detuvo, tras un atentado incendiario ocurrido el 9 de enero de ese año en el fundo Pisu Pisue, en la comunidad de Rí­o Bueno. El mapuche habí­a cruzado de manera ilegal a colaborar con el conflicto que estalló en el sur del paí­s trasandino contra la instalación de una represa en el Rí­o Pilmaiquen, cerca de un espacio sagrado y cementerio indí­gena. Por esos hechos, estuvo un año preso en Valdivia. Pero asegura que no participó del incidente. Durante el juicio, Huala, con arresto domiciliario, se fugó a la Argentina y fue capturado el 27 de mayo de 2016. Entonces el juez Guido Otranto pidió su extradición, pero en septiembre de ese año anuló el juicio y lo liberó porque el testigo que declaró contra Huala lo hizo bajo amenazas y torturas. Hasta que el 27 de junio pasado lo volvieron a detener por la misma causa que ya habí­a sido juzgado.

- La Justicia chilena te acusa de incendiar una estancia
- A mi me perseguí­an en Villa La Angostura, la policí­a me querí­a matar. En í‘orquinco (al sur de Rí­o Negro) pagaban $15.000 por nuestras cabezas. Ahí­ no querí­a ser lonko. Entonces cruzo a Chile a los 21 y tengo mi primer contacto con la CAM. Cuando desalojan Pisue Pisue el 9 de enero de 2013, yo estaba en Villa La Angostura. Yo llegué después en medio de acciones de resistencia y recuperaciones. Fui para pedir ayuda a la machi (guí­a espiritual) que no era de la CAM para que me hiciera un remedio por mi enfermedad espiritual y colaboré con la defensa del espacio sagrado en Pilmaiken, que era una forma de pagarle por haberme curado. A mi me agarran el 30 de enero y estuve detenido un año en Valdivia, después me dan domiciliaria y cerca del juicio me escapé a Argentina. A mí­ me vení­an haciendo inteligencia de antes, hay informes de Villa La Angostura que tení­an en Chile varios años antes de lo de Pisue Pisue.

- ¿Crees que el conflicto se va a profundizar?
- Así­ como hay más apoyo a nuestros reclamos, los sectores antimapuche están más cohesionados, tienen su gobierno. Pero estas represiones, los muertos, no van a quedar así­. En tiempos de conflicto están surgiendo los lonko. Yo no elegí­ estar preso, es una consecuencia por mi trabajo de autoridad. Sí­ o sí­ tengo que pelear por mi gente.

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