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Economía

Restaurantes de Puerto Madero, en crisis por Paseo del Bajo, negocian rebajas del 20% en alquileres

Paseo del Bajo: restaurantes de Puerto Madero, en crisis, negocian rebajas del 20% en alquileres

Los empresarios gastronómicos afirman que, como consecuencia de las molestias ocasionadas por los trabajos que se realizan en la zona, se desplomó la afluencia de clientes, con caídas que rondan un 40%. Ante el riesgo de cierre, piden pagar menos por esos espacios

Por Esteban Vaughan
02.03.2018 17.00hs Economía

El Paseo del Bajo será, sin dudas, una de esas obras públicas que marcarán un antes y un después en la infraestructura de la Ciudad de Buenos Aires.

Ordenará y mejorará el tránsito, además de crear varios espacios verdes.

Pero, "en el mientras tanto", para algunos la realidad es caótica.

El proyecto recién estará finalizado en el 2020. Y, para muchos, esto significa una suerte de "partida de defunción".

Es que, hasta ese entonces, el nivel de actividad en la zona será muy pobre, tal como ocurre desde que comenzaron las obras.

Quienes primero han puesto el grito en el cielo fueron los restaurantes y las confiterí­as. Sobre todo, los ubicados sobre la avenida Alicia Moreau de Justo, por donde pasa el Paseo del Bajo. No es para menos, ya que el público se derrumbó.

"Están en juego nuestras inversiones", sostuvieron desde la Asociación de Hoteles Restaurantes Confiterí­as y Cafés (AHRCC).

Además, señalaron que la situación se torna cada vez más difí­cil y que muchos no saben si podrán subsistir. Tal es así­ que quienes cuentan con menos espaldas financieras han comenzado a evaluar la posibilidad de bajar sus persianas.

Las quejas se multiplican y éstas ya tuvieron su primer efecto, toda una rareza para el esquema habitual de los locales de Puerto Madero.

Los inquilinos se sentaron a la mesa con los propietarios de los locales y les exigieron una rebaja en sus pretensiones.

Según reconocieron a iProfesional varios de los que rentan sobre la Alicia Moreau de Justo, si están en tiempos de renovación de contratos, están exigiendo una reducción de al menos 20%.

"No hay muchas salidas. Se ponen en juego demasiadas cosas y la subsistencia del negocio es una de ellas. De la mano a ellos van muchos puestos de trabajo, por lo que la situación se agrava todaví­a más", sostuvo uno de los empresarios consultados.

Sólo si se contabilizan a los trabajadores de los locales gastronómicos situados sobre Alicia Moreau de Justo, la cifra escala a unos 2.050. Y, para todo Puerto Madero, ese número asciende a 4.000.

Así­ como hay quienes deben renovar contratos, están los que aún no están en época pero que padecen los mismos problemas: ellos también están pidiendo re-pactar, a raí­z del fuerte caí­da en la cantidad de clientes, que evitan acceder a la zona.

"Al no estar abierta una instancia de negociación, como ocurre en el caso de las renovaciones, para ellos la instancia de diálogo es más compleja. De todos modos, les están haciendo saber a los dueños que necesitan reducir el precio del alquiler como mí­nimo un 15%", precisó la fuente.

El actual escenario es totalmente nuevo para ambas partes.

Por el lado de los inquilinos, invirtieron cifras siderales en el armado y decoración, tienen un "valor llave", no quieren sufrir un mal mayor ni quedar marginados.

En la otra vereda, los dueños -conocedores del alto valor de su inmueble- se muestran reticentes a convalidar rebajas.

Claro que una postura muy rí­gida alimenta la tensión: "Para nosotros, lo que está ocurriendo es como una crisis económica, los efectos son los mismos", sostuvo uno de los empresarios consultados.

A la hora de ponerle cifras al asunto, desde la Asociación de Hoteles y Restaurantes precisaron que el nivel de actividad se desplomó un 40% desde que comenzaron los trabajos del Paseo del Bajo.

Semejante descenso mantiene encendidas las luces de alerta. Según la entidad, los locales gastronómicos más exitosos de Puerto Madero tení­an un nivel de rentabilidad cercano al 3%, cifra que ahora se ve impactada por la caí­da en la demanda.

Como ocurrió con el resto de los inmuebles, los valores de los espacios en esta zona crecieron y los precios se dispararon.

Hoy dí­a, la renta de un local gastronómico en la zona no baja de $100.000 por mes, siempre que la superficie no sea muy generosa. Para los de mayores dimensiones, puede trepar a $150.000.

El panorama se ha ido enmarañando en este último tiempo. Ya sobre fines de noviembre, los restaurantes y bares habí­an advertido respecto de las complicaciones que generaban las obras.

En ese entonces, el bajón de actividad era de un 16%, muy lejos del 40% actual.

Si el panorama es complejo para los inquilinos, también lo es para los propietarios: saben que si el que explota comercialmente el espacio decide abandonar el lugar le será muy difí­cil, en las actuales condiciones, volver a alquilarlo.

Desde la Asociación de Hoteles Restaurantes Confiterí­as y Cafés también buscan algún tipo de paliativo por parte del Gobierno porteño.

Solicitan medidas que descompriman la situación "como la reducción impositiva o la condonación de ABL durante el tiempo que duren las obras".

Del otro lado del canal
La compleja situación no sólo ocurre en el área de Alicia Moreau de Justo, sin dudas la más poblada y popular por el polo gastronómico.

En la región conocida como Puerto Madero Este, "del otro lado" de los diques, el menor movimiento también se hace sentir.

"Hoy mucho público le escapa a Puerto Madero porque se transformó en una zona muy difí­cil para transitar", resumió Federico Andreotti, de la sucursal Puerto Madero de Tizado Propiedades.

"El primer gran golpe lo sintieron quienes se ubican sobre Alicia Moreau de Justo, pero ahora se ha comenzado a resentir también este lado, porque la gente directamente no atraviesa el centro para llegar aquí­", completó.

"Nadie tiene dudas de que, en dos años, la obra va a generar un cambio muy importante en todo Puerto Madero y que la actividad crecerá. Pero, en el mientras tanto, habrá que ver quiénes están en condiciones de subsistir hasta ese momento", afirmó Andreotti.

Las inquietudes ya fueron planteadas a las autoridades porteñas dí­as atrás, en una reunión que los empresarios gastronómicos agendaron para exponer su problemática.

Argumentaron que las obras ocasionan serios inconvenientes y exigieron que les sean habilitados algunos beneficios impositivos, de modo de paliar la crisis.

Si bien por el momento no hubo ninguna propuesta en firme por parte del Gobierno porteño, los gastronómicos confí­an en que se llegará a alguna solución.

De no ser así­, "varios comercios deberán cerrar sus puertas", dijo una de las fuentes consultadas.

Tras el encuentro, desde el Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte porteño indicaron que se está trabajando sobre el problema.

Entre los padecimientos más graves, los propietarios señalaron la falta de estacionamiento para los clientes y el caos de tránsito que deja a Puerto Madero.

Sienten que con las obras del Paseo del Bajo, la zona quedó virtualmente aislada del resto de la ciudad, lo que deja su sello en la facturación.

En estos dí­as, por ejemplo, es imposible ingresar a Puerto Madero por el eje Belgrano-Azucena Villaflor.

Al respecto, la AHRCC sostuvo en un comunicado que "los accesos al sector norte de los restaurantes se redujeron de 14 alternativas a solo una, un carril por Macacha Gí¼emes".

Debido a los trabajos que se realizan en la zona, se alteró el sentido de cuatro avenidas de la zona: Madero y Huergo ahora son mano única hacia el sur, y Moreau de Justo y Antártida Argentina, hacia el norte.

Las principales congestiones en el tránsito se registran en los tramos que van del eje Av. Belgrano-Azucena Villaflor hacia el norte.

- Por Moreau de Justo, entre Macacha Gí¼emes y Victoria Ocampo, los vehí­culos circulan por un solo carril.

- Por Madero, desde Córdoba hasta Perón, la circulación se limita a tres carriles.

Además cambiaron sus recorridos 14 lí­neas de colectivos.

Un panorama que, sin dudas, genera serios inconvenientes para los empresarios gastronómicos.

Cuando finalice, el proyecto generará un gran corredor vial que unirá la autopista La Plata-Buenos Aires con la Illia, un emprendimiento que sin dudas mejorará el tránsito y la accesibilidad para muchos ciudadanos, pero que por el momento genera el enojo de un sector.

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