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Tras el "telefonazo" de Macri, Trump evaluará no castigar a las importaciones de acero y aluminio de Argentina

Tras "telefonazo" de Macri, Trump evaluará no castigar a las importaciones de acero y aluminio de Argentina

El Presidente mostró su preocupación por "el potencial efecto negativo" de la medida, que afectaría negocios por más de u$s700 millones anuales. La Casa Blanca prometió evaluar el caso. La Argentina viene de perder la pulseada por el biodiésel 

09.03.2018 22.49hs Comex

El presidente Mauricio Macri mantuvo este viernes un contacto telefónico con su par de Estados Unidos, Donald Trump, a quien le expresó la "preocupación" del gobierno argentino sobre la decisión de la Casa Blanca de aplicar aranceles a las importaciones de acero y aluminio, se informó oficialmente.

Durante el diálogo, Macri le expresó a Trump su preocupación por el potencial efecto negativo de esas medidas sobre la economí­a argentina.

El mandatario estadounidense se comprometió a evaluar un pedido para que la Argentina sea exceptuada de cualquier medida restrictiva que afecte las exportaciones de acero y aluminio hacia los Estados Unidos, añadió un comunicado de la Presidencia.

Trump tiene 90 dí­as para decidir qué paí­ses entran en la medida. Se trata de un tema sensible incluso para la industria estadounidense: sucede que diversas ramas de actividad dependen de esos insumos y, ante un eventual freno de las importaciones, podrí­an verse seriamente afectados. 

La Cancillerí­a argentina habí­a señalado el jueves en un comunicado que el gobierno argentino tení­a la intención de dialogar con las autoridades competentes de los EE.UU. con el propósito de lograr la excepción de esos aranceles para las exportaciones argentinas de ambos productos.

Según lo anunciado por Trump, Estados Unidos decidió establecer un sobrearancel a las importaciones de aluminio del 10%, y otro de acero con una tasa del 25%, en una medida basada en la defensa de la industria local y la seguridad nacional.

Recordó la Cancillerí­a que los paí­ses que podrí­an ser exceptuados en esta instancia serí­an Canadá y México, aunque Trump afirmó que pueden ser más los que cuenten con ese privilegio, a través de un procedimiento que será anunciado en breve.

El Ministerio de Producción y la Cancillerí­a Argentina enviaron el viernes de la semana pasada –ante la inminencia del anuncio– sendas notas al titular del Departamento de Comercio de EE.UU., así­ como al representante de Comercio norteamericano en la Argentina, precisando los motivos por los cuales nuestro paí­s entiende deberí­a quedar exento de esta aplicación arancelaria.

Entre estos argumentos, se destacó la baja participación que tienen las ventas nacionales en el mercado norteamericano, ya que las exportaciones argentinas representan sólo 0,6% del acero y 2,3% del aluminio de todas las importaciones que hace EE.UU. en ambos rubros.

"Por lo tanto, la Argentina no es causante ni contribuye a las distorsiones que afectan a los mercados mundiales y a los EEUU", agregó. 

Por su parte, la Casa Blanca informó sobre la conversación telefónica entre los mandatarios, pero no aclaró si la Argentina se sumarí­a a la lista de paí­ses que quedarán exentos, como México y Canadá, que están renegociando una nueva versión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

"Los dos lí­deres conversaron sobre los potenciales aranceles de Estados Unidos sobre el acero y el aluminio extranjero" y también sobre "la fuerte alianza" entre ambos paí­ses, agregó el comunicado que emitió Washington.

En otro orden, Trump llamó a los paí­ses de la región para que trabajen juntos en restaurar la democracia en Venezuela, por lo que acordó con Macri "estar en contacto" para fortalecer su "robusta" relación bilateral.

En juego está un negocio de u$S700 millones anuales para la industria nacional: el paí­s exporta hacia Estados Unidos más de u$s500 millones en aluminio y u$s200 millones en acero.

Las empresas más afectadas son Aluar (principal productora de aluminio) y el Grupo Techint, que despacha a ese paí­s 200.000 toneladas de acero argentino, lo que representa el 50% de la producción de Siderar, su subsidiaria.

El biodiésel nacional, con la puerta cerrada
El del acero y del aluminio no es el único problema que enfrenta la Argentina.

A fines de febrero, el Departamento de Comercio de Estados Unidos llegó a la conclusión final de que las importaciones de biodiésel de Argentina e Indonesia han sido objeto de dumping.

Así­, el organismo fijó aranceles finales antidumping para el biocombustible argentino de entre 60,44% a 86,41%. 

"La decisión de hoy permite a los productores estadounidenses de biodiésel recibir alivio sobre los efectos de distorsión del mercado de los productores extranjeros que se vierten en el mercado interno", dijo el secretario de Comercio norteamericano, Willbur Ross, quien agregó que "si bien Estados Unidos valora su relación con Argentina e Indonesia, incluso nuestros amigos más cercanos deben cumplir con las reglas".

Antes de las sanciones, la Argentina exportaba a EE.UU. por más de u$s1.200 millones, lo que representaba el principal producto de exportación a ese mercado.

Al haberse desplomado este negocio en los últimos meses de 2017, esto profundizó el rojo comercial: el año pasado, el déficit con los EE.UU. sumó casi u$s3.100 millones. Esto implicó un salto del 22% respecto del rojo de u$s2.500 millones registrado en 2016. 

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