NUEVO DISEÑO
NUEVO DISEÑO

Management

Más de la mitad de los viajeros de negocios argentinos dicen estresarse por demoras y cancelaciones en sus vuelos

Viajes de negocios, ¿un premio laboral o una fuente de estrés?

Es la "pesadilla" de este segmento a nivel mundial, pero los locales se quejan más por este fenómeno que no mejoraría con la entrada de las "low cost"

Por Paula Krizanovic
26.03.2018 11.13hs Management

Reformular la gestión de Aerolí­neas Argentinas (AA) y la apertura del mercado aerocomercial son dos de los "caballitos de batalla" del gobierno de Cambiemos desde el comienzo de su administración a nivel nacional. Pero por el momento, los resultados en ambos casos parecen ser un poco agridulces. 

En los últimos dos años se sumaron al mercado local varias nuevas compañí­as - tanto de bajo costo (low cost) como tradicionales-, se dieron de baja algunas rutas y se agregaron otras, y se está modificando la infraestructura en terminales como la de Ezeiza (Buenos Aires) y la de Esquel (Chubut), entre otras obras.

Asimismo, en AA los equipos directivos cambiaron más de una vez. Y ahora la emblemática empresa hace gala de su puntualidad: durante febrero alcanzó un promedio de 90% de salidas y arribos en horario, y hubo un 47% menos de cancelaciones que en el mismo mes en 2017, aseguró la compañí­a.

Sin embargo, estos cambios no alcanzan para borrar de la mente de los usuarios las largas filas de espera para abordar en los aeropuertos locales, los cambios de planes forzados por reiteradas huelgas de personal, los recientes episodios de aterrizajes imprevistos por desperfectos en las aeronaves, la sobreventa de tickets para viajes que no se concretan, y sobre todo, la falta de respuesta adecuada hacia los pasajeros cada vez que se incumple con el servicio por cualquiera de estos motivos.

No es de extrañar entonces que entre los viajeros de negocios argentinos, aquellos que acuden más frecuentemente a las terminales, la principal "pesadilla" sea la cancelación y demora de los vuelos.

De acuerdo a un estudio de Booking.com, a nivel mundial poco más del 40% de este segmento de los usuarios mencionó ese factor como causa de estrés, aunque sigue siendo el que lidera el ranking.

En la Argentina, sin embargo, el impacto parece ser mayor, ya que no solo es el estresante número uno sino que fue mencionado por casi seis de cada 10 participantes de la encuesta que realizó la plataforma de viajes en todos los paí­ses en los que opera.

"Entiendo que tiene que ver con la oferta limitada que tenemos desde Argentina vs. otros paí­ses. El viajero de otras latitudes -por ejemplo el que va desde Estados Unidos, Europa, o hasta desde Brasil o México- , en caso de una demora o cancelación, tiene muchas más opciones de tomar otra alternativa de vuelos que un argentino", opinó Florencia Scardaccione, South Latin America Director de la agencia especializada en el segmento ejecutivo Carlson Wagonlit Travel (CWT).

"Argentina es un paí­s que se encuentra lejos de los centros financieros, donde normalmente ocurren las reuniones de trabajo y viajes corporativos, por lo tanto una demora puede también convertirse en un vuelo cancelado si se vencen las tripulaciones cuando se tratan de trayectos de larga duración", añadió.

Al ser consultado por esta diferencia entre las opiniones locales y las del segmento corporativo global, Alejandro Servide, director de Professionals y RPO de Randstad Argentina, opinó en la misma lí­nea: "Probablemente, este resultado sea producto muchas cuestiones. Entre ellas, los viajes de negocios internacionales suponen para un trabajador argentino muchas más horas que para colegas extranjeros, por la mayor distancia que separa al territorio nacional de los paí­ses del Norte".

Detalló que un viaje desde Buenos Aires a una ciudad de Estados Unidos requiere una inversión de tiempo que duplica la que le demanda a un ejecutivo que parte de Europa, y que en el Viejo Continente además los vuelos internos insumen una quinta parte de lo que implica viajar por la Argentina.

"Otro de los factores tiene que ver con que el mercado aerocomercial argentino es muy chico y está recién ahora dando un impulso a su desarrollo, por lo que, ante casos de cancelaciones o retrasos, existe un abanico muy limitado de alternativas de vuelos y aerolí­neas", agregó el ejecutivo de Randstad desde Santiago de Chile, mientras esperaba por más de cuatro horas sobre un avión que lo trajo de regreso a Buenos Aires, después de dos dí­as de trabajo intensivo.

Pero al ser consultados sobre si en este paí­s se producen más cancelaciones y retrasos de vuelos, las opiniones de los expertos estuvieron divididas. Scardaccione remarcó que en el mercado local estos imprevistos son motivados por reclamos sindicales, que afectan a la lí­nea de bandera, y a prestadores de servicios aeroportuarios. "El prestador de servicios de rampa es monopólico y un conflicto gremial genera un alto impacto de cancelaciones", destacó.

En tanto que José Marí­a Mollerach, CEO y fundador de la agencia especializada Business Travel Management LATAM, reconoció que pese a que en el mercado local hay muchas huelgas y paros, "no sufrimos problemas por el clima" como si ocurre en aeropuertos de otras latitudes.

"En eso se equipara bastante. No creo que sea un paí­s donde haya muchos problemas de cancelaciones, y generalmente se tratan de resolver bien. Dirí­a que en los últimos tres años mejoró mucho la situación. Tiempo atrás habí­a empresas que elegí­an no volar por Aerolí­neas por la cantidad de paros que habí­a", comentó a iProfesional. 

Mollerach agregó que siempre que haya mayor competencia, por ejemplo con el ingreso de nuevas aerolí­neas y apertura de rutas, las empresas que utilizan servicios de viajes corporativos se beneficiarán con tarifas más reducidas.

Pero descartó que la llegada de empresas "low cost" sea de utilidad para los viajeros ejecutivos: "En viajes corporativos, en nuestra experiencia -por ejemplo en México, donde hay bastantes compañí­as de bajo costo-, cuando se hace la proyección anual termina siendo inclusive un poco más caro que una aerolí­nea tradicional. Porque el cliente corporativo está continuamente haciendo cambios en los itinerarios, y esas compañí­as no lo permiten. Entonces terminan perdiendo el costo de ese boleto y comprando uno nuevo a último momento y sin tarifa promocional".

Con esto coincide Scargaccione: "Nuestros clientes reciben de nuestra parte un análisis que incluye la proporción de sus boletos que son cancelados, cambiados, o remitidos, y en esto nos basamos al momento de sugerir la incorporación o no de lí­neas aéreas low cost en sus Polí­ticas de Viajes. Normalmente estas tarifas son más restrictivas y terminan no siendo tan económicas, en el mercado corporativo que está muy expuesto a cambios de último momento".

"En mi opinión, impactará más en tener una mayor oferta y en la descentralización del paí­s a través de Buenos Aires que en el costo en sí­ mismo para el viajero de negocios. Por ejemplo, un pasajero que tiene que volar de Posadas a Mendoza hoy deberí­a pasar por Buenos Aires. A partir del ingreso de mayor oferta de rutas de las lí­neas 'low cost', podrá cubrir esa ruta en vuelo directo, ahorrando tiempo y costos", completó.

También fueron muchos los viajeros de negocios consultados por Booking que se quejaron por no tener una buena conexión de Wi-Fi durante la experiencia, que es el segundo factor de estrés indicado a nivel global.

"A donde vayas, la gente está todo el tiempo chequeando su dispositivo y en los aviones Internet anda muy mal. Algunas aerolí­neas lo tienen pero no hay ningún servicio a bordo que permita navegar de manera eficiente, la conexión es muy básica", dijo al respecto Mollerach.

A los argentinos, sin embargo, hay algo que les preocupa más que el acceso a Internet a la hora de concretar un viaje de negocios: el desconocimiento del idioma utilizado en el lugar de destino.

"Sin dudas que hablar un lenguaje que no es el propio en el contexto de un viaje puede generar estrés, y ahí­ es donde tiene que aparecer la agencia de viajes abocada a lo corporativo para solucionar cualquier problema sin que el cliente tenga que, por ejemplo, acercarse al mostrador en el momento de una cancelación", dijo el CEO de BTM LATAM.

"El hecho de desenvolverse en una lengua que no es la nativa, por mucho que se la domine, supone un mayor desgaste mental y una cuota de estrés adicional que influye en la percepción de carga que genera el viaje", opinó por su parte Servide.

Scardaccione aportó que es muy probable que en la muestra global no haya surgido este factor como un estresante de relevancia porque muchos de los encuestados deben tener como lengua materna el inglés. "Para ellos esto no es un factor de preocupación ya que la mayorí­a de los viajes y reuniones de negocios se establecen en este idioma", aseguró, y remarcó que de todas maneras "el viajero de negocios argentino, por lo general tiene un buen manejo del inglés, en relación a sus pares de otros paí­ses de la región".

No es lo que parece
Alcanzar un rol de responsabilidad global o regional que requiera desplazarse a diferentes destinos regularmente, con el prestigio y responsabilidad que ello conlleva, es el sueño de muchos profesionales. No se trata solamente de una oportunidad de carrera sino de expandir el conocimiento y el disfrute a nivel personal.

Estudios de CWT confirman que los argentinos aprovechan estas instancias para hacer "Bleisure" -combinación de business (negocios) y leisure (placer)- , que es combinar dos o tres dí­as antes o después de sus viajes de negocios internacionales para conocer el destino que visitan.

"Observamos que cada año un 20% de estos pasajeros realiza viajes de 'bleisure' y que esto supone un 7% del total de viajes de negocios. Estos valores han permanecido iguales desde 2011", detalló Scardaccione.

Los ejecutivos más proclives a realizar esta combinación son los jóvenes, y también es más común entre las mujeres que en los hombres.

"Los viajeros frecuentes son los menos proclives a hacer viajes de bleisure (el ratio está por debajo del 5%) en tanto que la probabilidad se incrementa en función de la distancia entre las ciudades de origen y destino. Los ratios de los viajes intercontinentales son, de media, tres veces superiores a los observados en las rutas domésticas", añadió la directora regional de Carlson Wagonlit Travel.

Sin embargo, no todo en ese plan de carrera es color de rosa. Por el contrario, la mayorí­a de las personas que llevan este estilo de vida lo consideran una carga para su vida personal y su salud.

"En Randstad hicimos hace año y medio un estudio sobre la percepción de los trabajadores sobre los viajes por trabajo y algunos de los resultados que surgieron fueron muy interesantes. Por un lado los argentinos consideraron que los viajes de negocios internacionales son tentadores para los por la oportunidad que supone para conocer cómo trabajan en otras culturas, para interactuar con colegas extranjeros, para poner en práctica otros idiomas o para romper con la rutina diaria del trabajo", contó Servide.

"Sin embargo, la mayorí­a de los trabajadores también señalaron que, si estos viajes laborales se convierten en rutina, tienen una incidencia negativa en la vida personal al interferir en el 'work-life balance'. Es decir, el trabajador pierde las oportunidades de hacer actividades de ocio con familia y amigos, deja de participar en el cuidado de sus hijos, se ve obligado a faltar a celebraciones familiares, etcétera", amplió el director de Professionals y RPO de Randstad Argentina.

Si bien los viajes son un buen incentivo para mantener motivados a los empleados, también hay que contemplar que los mismos traen situaciones de estrés. La Dr. Eliana Reyes, médica especialista en seguridad del viajero de Assist Card, explicó que el viajero laboral tiene ciertas caracterí­sticas:

"¢ Hace viajes de corta duración, muchas veces de un solo dí­a.
"¢ El viaje tiene que ver con una visita pre-agendada, que con seguridad debe responder a horarios especí­ficos.
"¢ Teniendo en cuenta la agenda "tan ajustada", es muy frecuente que el dí­a de viaje, se incumplan horarios habituales de alimentación e incluso de hidratación.

"Teniendo en cuenta estas situaciones, es esperable que los niveles de ansiedad o stress, se incrementen, no solamente el dí­a del viaje, sino incluso dí­as antes, circunstancia que podrí­a verse aumentada en el caso de que los horarios de los vuelos sean modificados", amplió la profesional médica.

Ante esta situación, Assist Card recomienda a los viajeros laborales, incluir en sus agendas horarios que prevean situaciones de demora, incrementar sus niveles de hidratación, e incluso llevar en su equipaje de mano, pequeños apoyos nutricionales que puedan suplir temporalmente su alimentación y lograr una mejor adaptación en estos viajes.

Por placer
La investigación sobre factores de estrés en los viajeros fue encargada por Booking.com Business a la empresa Vitreous World, y se llevó a cabo con una muestra de más de 17.000 adultos con un trabajo a tiempo completo o parcial que hubiesen viajado a destinos internacionales en los últimos 12 meses.

Vale la pena aclarar que también se reveló que las preocupaciones de los usuarios cambian radicalmente si se trata de un viaje de placer o familiar.

En ese caso, la posibilidad de enfermarse fue la causa señalada por la mayor cantidad de encuestados (49%) por Booking, y también el cambio de moneda por aquella que se utilizará en el paí­s de arribo entra a jugar un papel importante para algunos de ellos (34%).

Un 42% también se quejó de los inconvenientes por cancelaciones y demoras en los traslados, y el 36% mencionó los problemas de desconocer el idioma en el lugar de destino.

La mala señal de Wi-Fi en este caso solo afecta a tres de cada 10 personas que viajan por placer.

Más sobre Management
Te puede interesar