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Famosos y marcas VIP, piezas clave en la estafa de $1.500 millones del "Madoff argentino"

Famosos y marcas VIP, claves en la estafa de $1.500 M del "Madoff argentino"

Enrique Blaksley está acusado de haber engañado a más de 2.200 ahorristas. Las víctimas cuentan cómo las convencía de aportar su dinero 

15.04.2018 14.50hs Actualidad

Detrás de los impresionantes números de las estafas supuestamente pergeñadas por el "Madoff argentino" están las historias personales de los damnificados reales.

Una indemnización, la venta de un departamento, los ahorros para los estudios de sus hijos, un seguro de vida. Lejos de ser especuladores financieros, la mayorí­a de los perjudicados son personas que quisieron asegurarse de que su dinero no perdiera valor ante la inflación y la devaluación.

Convenciéndolos uno por uno, así­ fue como, según la Justicia, Enrique Juan Blaksley Señorans logró reunir el dinero de 2.200 inversionistas. Según los nuevos cálculos de los investigadores, la maniobra total llegarí­a a los $ 1.500 millones, señala Clarí­n.

Por eso, a las ví­ctimas les molesta cuando públicamente se las juzga por haber invertido su dinero en los contratos de mutuo que ofrecí­a Hope Funds. Es que, según dice la mayorí­a de los testimonios, todos vieron un negocio palpable con marcas prestigiosas, como el Hard Rock Café Recoleta. Les transmití­a seguridad y esperaban resultados a largo plazo. "Para mi fue importante ver que se mencionaban firmas como Buenos Aires Design y Zurich", dice una de las 2.200 damnificadas. "Yo no entré a través de (Enrique) Blaksley. No lo conocí­a", agrega la mujer que prefiere no dar su nombre.


El de ella es un claro ejemplo del perfil de ví­ctimas y las estrategias que utilizaba Hope Funds para captar a sus clientes.

Marí­a Ponzio, de 59 años, conoció Hope Funds por un conocido que era economista. "Era una persona de mi confianza y hace 3 o 4 años estaba haciendo inversiones", cuenta a Clarí­n. Esa era una de las tácticas más efectivas, según cuentan los damnificados: cumplir con un cliente y entonces incentivarlo a llevar a sus familiares y amigos.

Más allá de la figura carismática e hipnótica con la que muchos describen a Blaksley -conocido como el "Madoff argentino" por el estafador estadounidense Bernard Madoff-, en realidad hubo una minuciosa estrategia de marketing que además de usar marcas de prestigio internacional incluyó fotos con famosos, invitaciones a eventos y el poder del boca a boca para captar especí­ficamente a ahorristas de clase media.

"Me lo presentaron como un fondo que invertí­a en espectáculos y emprendimientos. Me decí­an que la tasa máxima era del 12% pero inmovilizando el dinero por seis años. No al año, como se dice. Si vos sacabas la plata al año te daban el 2%, parecí­a lógico", explica la mujer.


Martillera de profesión, en Hope Funds vieron en ella una oportunidad. "Me llevaron para convencerme de que trabaje con ellos", explica la mujer. "Fui y me encontré con una persona hablando arriba de un escenario, dando una charla tipo coaching. Te hablaban de la "˜arquitectura financiera', todo te daba sensación de seguridad", recuerda.

No es la única que quedó impresionada con esas performances en el Teatro Piazzola. El que hablaba sobre el escenario era el propio Blaksley y, según cuentan, en esas charlas llevaba al máximo su perfil de "gurú" de las finanzas.

De acuerdo a los damnificados, Hope Funds no se presentaba como un clásico fondo de inversión que opera en el mercado bursátil, sino como una empresa que hací­a inversiones concretas. "Te decí­an que vos tení­as una parte del Hard Rock Café, otra de Hertz, del restaurante en Nueva York, te hací­an sentir parte de ese mundo", detalla Ponzio.

Esa era otra de las claves: el sentido de pertenencia al supuesto éxito que Blaksley mostraba en cada una de las fotos que habí­a en las oficinas de Sarmiento al 600, en los eventos, al lado de los polí­ticos del momento, de los pontí­fices Benedicto XVI y Francisco, y las máximas figuras del deporte mundial como Lionel Messi, Usain Bolt, Roger Federer y las hermanas Serena y Venus Williams. Imágenes que Blaksley tení­a colgadas por toda su casa, según cuentan quienes conocen su intimidad.


Sin embargo, un recurso utilizado en varios casos por Blaksley fue buscar personas con algún grado de vinculación con la organización.

"Llegué por un conocido, amigo nuestro que es familiar de ellos", cuenta Marí­a Huerta. Era diciembre de 2015 y Marí­a dice que ella y su familia eran amigas de un primo de Blaksley que les ocultó que para ese momento "Hope Funds ya estaba teniendo problemas".

La mujer y su marido ahorraban dinero para comprar una casa. "Al principio nos daban los intereses bien y después empezaron a pausarlos. Yo me contacté directamente con los hermanos de Enrique: Francisco y Tomás. De hecho, la confianza era tal que el propio Tomás vení­a a buscar el dinero a mi casa y yo le abrí­a las puertas", relata.

Otra costumbre de Blaksley era la de ofrecer entradas a eventos o agasajos. Por ejemplo, a Marí­a Ponzio la convencieron de ir a almorzar a un restaurante exclusivo que habí­a abajo de las oficinas de Sarmiento al 600.

"Me ofrecieron comprarme el vino más caro. Todo para envolverte en esa mentira de que también formaba parte de todo eso", asegura. A Marí­a Huerta también le dieron entradas para uno de los espectáculos que patrocinaba Hope Funds, indica Clarí­n.

En las reuniones del proyecto del country Verazul, en Pilar, la estrategia era la misma. "He llegado a ver a un periodista muy conocido a quien respeto muchí­simo, modelos, famosos y deportistas", recuerda una de las ví­ctimas. El proyecto finalmente quedó trunco ya que planeaba desarrollarse en una zona prohibida.

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