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¿Sampaoli no se va de la empresa?: qué sucede cuando un CEO fuerza el pago de una cláusula de rescisión millonaria

¿Sampaoli no se va de la empresa?: qué sucede cuando un CEO fuerza el pago de una cláusula de rescisión millonaria

Si no deja el cargo por decisión propia, tras el fracaso de la Selección en el Mundial, el DT activa un costo de alrededor de u$s20 millones para la AFA

Por Paula Krizanovic
03.07.2018 05.41hs Management

En su regreso al paí­s, el Director Técnico de la Selección, Jorge Sampaoli, se reunirá con los dirigentes de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) tras volverse en octavos de final del Mundial de Rusia 2018. 

Incluso desde antes del inicio del campeonato de la FIFA, el entrenador fue de lo más discutido de la "albiceleste", tanto por su perfil polí­tico como por sus decisiones como seleccionador, y también por cuestiones más triviales como sus gustos musicales o su estilo personal.

Lejos del perfil bajo que cultivaron muchos de sus antecesores -como Alejandro Sabella, Edgardo Bauza e incluso Marcelo Bielsa, solo por nombrar algunos- Sampaoli pareció más preocupado en los meses previos al Mundial por promover su libro de management y por cerrar un contrato de marketing con una relojera suiza. En las redes sociales los hinchas de la "celeste y blanca" no se lo perdonaron.

Y si bien la elección de Israel como rival para uno de los pocos amistosos que debí­a disputar el equipo nacional -y que finalmente no se produjo- no fue suya, no estuvo tampoco exento de escándalos. Debió disculparse públicamente tras insultar a un oficial de tránsito en Casilda, Santa Fe, y gritarle "Me hacés caminar dos cuadras, boludo. Cobrás 100 pesos por mes, gil".

Así­ las cosas, cuando la pelota comenzó a rodar en Moscú, pese a ser un reconocido militante kirchnerista, en torno a Sampaoli no habí­a grieta: prácticamente no habí­a hinchas que apoyaran su gestión.

No pudo evitar tampoco los rumores de "golpe de Estado" de parte de los jugadores. Si bien no se confirmaron esas versiones hacia el exterior, fueron varias las muestras de que los "históricos" de la Selección tuvieron en sus manos algunas de las decisiones sobre el cambio de esquema de juego tras la derrota con Croacia.

Como una profecí­a autocumplida, el final de la cruzada mundialista en Rusia llegó más o menos como se esperaba. En octavos de final Argentina convirtió tres goles y mostró su mejor costado, pero no le alcanzó para derrotar a la Francia de Antoine Griezmann y Kylian Mbappé.

Al terminar el encuentro, a la salida del vestuario varios de los referentes de la última década anunciaron que este fue su último Mundial con la "celeste y blanca". Se anticipaba también que Sampaoli, como capitán del barco, hiciera lo mismo.

Sin embargo, la respuesta del técnico de 58 años ante la consulta en conferencia de prensa fue sorpresiva: "Más allá del dolor y la frustración... creo que la frustración genera a veces el temple de las personas. Para mi estar acá, y haber elegido el lugar donde estoy, no me hace evaluar lo que ud. propone", le dijo al periodista que le preguntó si pensaba dar un paso al costado.

"Siento una enorme frustración. Vení­a con una gran ilusión de que Argentina podí­a ganar. Esto me fortalecerá como entrenador desde el aprendizaje", insistió en declaraciones difundidas por la propia AFA.

La Asociación se encuentra entonces en una encrucijada: no hay que sostenga a Sampaoli como DT de la Selección mayor, pero con su negativa a irse por decisión propia, fuerza la mano de los dirigentes que, de echarlo en este momento, activan una cláusula de recisión para todo el cuerpo técnico que según los medios especializados en deportes, ronda los u$s20 millones.

La cláusula fue un seguro incluido en el contrato que el entrenador, al ser reclutado mientras estaba frente al Sevilla F.C., obtuvo para dejar ese puesto y emprender un nuevo proyecto en la AFA.

El acuerdo indica que Sampaoli serí­a el DT hasta 2022, pero las condiciones cambian después de la Copa América que se celebrará entre el 14 de junio y el 7 de julio de 2019 en Brasil. Su salida en esa instancia podrí­a ser negociada por menos de esos u$s20 millones, según trascendió en medios deportivos.

En paracaí­das
Este tipo de cláusulas son comunes en el fútbol pero es sobre todo moneda corriente en el mundo corporativo, cuando una figura es reclutada mientras sostiene ya una posición relevante y de alta responsabilidad. Es como un seguro por asumir el riesgo de abandonar la compañí­a en la que se desempeña.

En el caso de los ejecutivos, una medida como un "paracaí­das dorado" suele implicar una indemnización de alrededor de dos años de compensación más los bonos por desempeño, aunque el concepto está siendo duramente cuestionado en varios ámbitos académicos y del management.

¿Pero qué pasa en el mercado efectivamente cuando un CEO con una performance pobre se niega a irse por "motu proprio" para forzar este pago?

"En general, esas actitudes revelan determinado tipo de comportamiento que, puesto en el mundo empresarial, no es muy apreciado. El valor de la lealtad, y sobre todo, de la inteligencia emocional, son dos cosas que se tienen muy en cuenta", dijo al respecto Daniel Colombo, Master Coach especializado en CEO, alta gerencia y profesionales.

Sin embargo, advirtió que también, sobre todo en los cargos de alta dirección, las empresas suelen saber que cada experto trae consigo un variado background. "Por lo general, valoran más la experiencia, los contactos y la capacidad de tender redes", aclaró Colombo, quien también es conferencista y autor de libros sobre management y liderazgo.

"Las cláusulas de recisión de contrato son comunes dentro de la vida corporativa. Si bien es comparable la situación que ahora rodea a Sampaoli, lo que ocurre cuando el tiempo de un CEO se acaba en una organización, es que se llega a un acuerdo de salida", opinó Andrés Hatum, profesor en Management & Organización de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).

El consultor en Recursos Humanos y headhunter, Matí­as Ghidini, también remarcó una diferencia sustancial entre la situación que vive la AFA y lo que puede atravesar una compañí­a que no lo vive públicamente. "Muy excepcionalmente puede trascender la información, pero en general es una negociación entre dos partes de manera privada", apuntó el titular de la consultora homónima.

Más aún, Ghidini aseguró que cuando un alto ejecutivo es desvinculado, "lo más habitual es que reciba la indemnización completa, porque el derecho laboral lo garantiza pero además porque es un fuertí­simo respaldo que casi ninguna empresa se anima a no cumplir ni a negociar".

Sucede que la posición de CEO es muy sensible por el alcance y manejo de la información. Por eso se busca acordar la salida incluso abonando (por fuera de lo que establece la ley) montos de dinero adicionales, "para asegurarse que el ejecutivo no genere a futuro alguna acción perjudicial contra la empresa", indicó el también conductor del programa radial "Humanos con Recursos de FM Milenium.

Este tipo de indemnizaciones, sin embargo, están siendo cuestionados a partir de cifras millonarias que recibieron para renunciar directivos que llevaron a sus respectivos empleadores a situaciones financieras muy complejas. Quien acepta entonces un monto de dinero de la empresa que arruinó, ¿queda marcado para toda su carrera profesional o sigue siendo empleable?

Colombo remarcó que al evaluar a un candidato para una posición de alta responsabilidad y jerarquí­a, no solo se pone en la balanza esa última experiencia que terminó con una cláusula de recisión: "Se analiza a las personas para ciertos cargos en función de los contextos y entornos en los que se ha desempeñado, no sólo por un resultado final".

Para el autor y coach de CEO, no es negociar una salida anticipada lo que marca de por vida a un ejecutivo en el mundo empresarial, pero si un resultado "catastrófico", como llevar a una firma exitosa a una bancarrota total, o ahora también, verse involucrado en casos de corrupción.

Hatum coincidió que la persona que negocia su partida no queda "marcada" por ello pero si por la performance que lo lleva a ese desenlace. "Si te fue muy mal en una compañí­a, por más que hayas tenido un buen acuerdo de salida, se te complica en el mercado porque te van a reconocer por los resultados que tuviste".

"El problema con 'un Sampaoli' es que la cláusula de recisión es muy alta y además tuvo una mala performance, por lo tanto se da la peor combinación", sentenció el profesor de UTDT, y añadió que una persona en esa posición, "si no se va especulando con que lo echen y además fue un mal técnico, le va a resultar complicado conseguir que lo contraten en el mercado".

¿Qué pueden hacer los CEO?
Cuando la salida es prácticamente anunciada, y el ejecutivo en la cuerda floja se encuentra ante la disyuntiva entre renunciar o quedarse e intentar remontar su performance, los consejos de Daniel Colombo son los siguientes:

- Negociar la salida de la mejor forma posible, considerando los intereses de ambas partes.

- Aplicar legalmente lo que sea que se haya firmado, sin seguir echando leña al fuego.

- Cuidar la estrategia de comunicación (que debe existir en todos los casos)

- Iniciar un proceso rápido de revisión de la conducta individual. El coaching para alta gerencia es ideal en estos casos para resignificar lo hecho, encontrar oportunidades de mejora, etc.

- Trabajar en la misma lí­nea con el equipo de colaboradores directos del lí­der, ya que el impacto es transversal.

Ghidini, por su parte, también recomienda a los trabajadores que llegan a estos niveles jerárquicos cuidar su camino de salida con herramientas como los "paracaí­das dorados".

"En general a regla corporativa es que nunca conviene irse con malas referencias del anterior jefe, pues al volver al mercado laboral el próximo empleador querrá saber los motivos de salida. Claro, los lí­mites de cuando acordar siempre los tiene el ejecutivo", sentenció.

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