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Finanzas

Con dólar en alza, ¿hay fuga de depósitos?: esto pasa con el plazo fijo en pesos en medio de la fuerte tensión cambiaria

Con dólar en alza, ¿se fugan depósitos?: esto pasa con los plazos fijos en pesos en plena tensión cambiaria

Una cosa es la corrida cambiaria, en la que particulares y empresas se refugian en el billete verde, y otra muy distinta es la corrida bancaria, cuando el dinero sale masivamente de los bancos y esto pone en riesgo a todo el sistema financiero. El Gobierno, atento a lo que sucede

Por Rubén Ramallo
06.07.2018 07.20hs Finanzas

En la Argentina, pocas cosas generan más temor que la expresión "corrida cambiaria".

Y una de ellas es "corrida bancaria", que describe el momento en el que los ahorristas, presos del pánico, sacan masivamente sus depósitos de los bancos haciendo tambalear al sistema financiero.

¿Por qué es tan preocupante? Porque si tanto empresas como particulares deciden huir de los pesos para ir en busca de dólares, se reduce la liquidez y las entidades quedan atadas de pies y manos para dar financiamiento, justo en momentos en los que más se necesita.

Pero esto no es todo: si la corrida bancaria se profundiza, entra en grave riesgo la solvencia de todo el sistema: los bancos se verí­an obligados a querer "recuperar" el dinero que han prestado o colocado en bonos del Tesoro y del Banco Central.

Dicho esto, la gran pregunta es si este proceso es el que se observa en estos dí­as. Y la respuesta es no.

Tanto el Gobierno como los banqueros se congratulan de algo: pese a la disparada del dólar que arrancó en abril, los depósitos están resistiendo razonablemente bien.

Sin embargo, ya están apareciendo algunas señales preocupantes.

La "foto" hoy
Para dar un diagnóstico más completo sobre lo que viene ocurriendo desde que comenzó la corrida cambiaria, conviene analizar dos perí­odos claramente diferenciados: mayo -mes en el que hubo una importante suba de los plazos fijos- y junio -en el que se revirtió la tendencia-.

1.- Mayo: las colocaciones del sector privado crecieron $21.800 millones. Es decir, 3,3% respecto del cierre del mes previo.

¿Es mucho? Si, se lo compara con la tasa de interés (que promedió el 2,1%), significa que ingresaron fondos al sistema por $7.400 millones.

De ese total, dos terceras partes correspondieron a depósitos superiores al millón de pesos, que avanzaron 5%, mientras que los de pequeños ahorristas subieron en lí­nea con la tasa ofrecida, lo que indica que no hubo ingreso de "plata fresca".

2.- Junio: a diferencia del mes previo, se registró una salida neta de fondos, producto de un escenario mucho más complejo tanto en lo económico como en lo polí­tico.

Precisamente fue en ese mes en el que se prendieron las luces de alerta entre banqueros, ya que los depósitos cayeron $6.100 millones.

Y, lo más destacable, ha sido la fuerte caí­da de los plazos fijos minoristas, que retrocedieron $5.000 millones. Es decir, un 1,3%.

En el segmento mayorista, en tanto, se perdieron $1.100 millones (0,3%).

En cuanto a lo sucedido a lo largo de toda la crisis, el resultado neto es que los depósitos en pesos avanzaron apenas 2,3%.

Principalmente, a partir del empuje de las colocaciones mayoristas, que crecieron un 4,5% y sumaron $13.800 millones. 

Entonces, ¿los bancos festejan? No tanto, el repunte en este segmento no es una buena noticia, ya que la tasa que deben abonar (Badlar) es bastante superior a la que deben ofrecerles a los pequeños ahorristas. 

Tampoco resulta favorable para quienes toman créditos, ya que se eleva el costo de la capacidad prestable, lo que termina impactando en los tipos de interés de esos préstamos.

¿Por qué cayeron los depósitos?
Por cierto, las explicaciones de todo este proceso son fáciles de hallar:

1.- La fuerte suba del dólar, que induce a los particulares a volcarse a esta divisa

2.- La tasa de los plazos fijos: negativa frente a la inflación y muy inferior respecto a la de las Lebac

3.- El atractivo que empieza a generar los depósitos en UVA, a raí­z de las expectativas de mayor inflación

4.- En el caso de las colocaciones mayoristas, se vieron afectadas por el rescate de varios fondos comunes de inversión.

"Parte de ese dinero que salió de los plazos fijos se volcó a la compra de divisas. Una porción tuvo como destino final los depósitos en dólares. La otra, las colocaciones que ajustan por UVA", afirma a iProfesional el manager de inversiones de un banco de primera lí­nea.

"Esto sucede ya que los clientes tratan de cubrirse de una inflación que en los próximos meses va a superar holgadamente las tasas que pagamos", completa.

En tanto, un colega suyo de otra entidad indicó: "Si bien se perdieron depósitos, en general tuvo más que ver con rebalanceos de carteras que con personas que perdieron su confianza en el sistema bancario".

La contracara: los depósitos en dólares

Cuando caen las colocaciones en pesos, se reduce la capacidad prestable de las entidades.

Y si además decrecen los plazos fijos en dólares, entonces el panorama se torna más preocupante, ya que deja entrever que el sector privado está dudando de la salud del sistema financiero.

Para tranquilidad del Gobierno, durante la corrida el total colocado en esa moneda no sólo no cayó sino que creció 0,8% (u$s215 millones).

Hablando en plata, ese repunte en "moneda dura" es comparable con el de la merma de los depósitos en pesos.

Este dato cobra suma relevancia en estos momentos, ya que da la pauta de que el temor de los ahorristas está centrado en la licuación de sus tenencias en pesos pero no vislumbran riesgos de confiscación ni de inestabilidad del sistema.

En otras palabras, le temen a la suba del dólar pero no a la llegada de medidas equiparables a la de un "corralito".

Por lo pronto:

- La reacción de los grandes inversores fue positiva, ya que los saldos de este segmentos se incrementaron en casi u$s600 millones (16% respecto a abril).

- Los minoristas, en tanto, retiraron u$s380 millones, lo que implicó una reducción del 1,7% en comparación con el mes previo. 

Otra punto que cobra trascendencia es el que surge de desglosar el comportamiento de los pequeños ahorristas según el mes:

- En mayo retiraron unos u$s950 millones

- En junio, más de la mitad de ese total volvió al sistema (u$s569 M)

¿Y los inversores mayoristas? En este caso, tanto en mayo como en junio se observó ingreso de fondos: u$s300 millones y u$s292 millones respectivamente.

Una reacción más lenta que lo esperado
En cuanto a las tasas, tanto en mayo como en junio promediaron el 2% mensual, bastante lejos para competir con un IPC que ha sido superior en ambos perí­odos.

Desde la consultora Elypsis dan cuenta del rendimiento negativo de los plazos fijos en términos reales, ya que el í­ndice de precios de tres meses anualizado rondó el 10%.

"El rendimiento de los depósitos deberí­a de servir para mantener valor real de los ahorros a lo largo del tiempo. Pero esto no es lo que sucede", afirma Gabriel Zelpo de Elypsis. "Cuando eso no pasa, los ahorristas se dolarizan", completa.

En los bancos, la suba de la tasa fue mucho más lenta de lo esperado. En gran medida, producto del alto nivel de liquidez, y a pesar de que el retorno (nominal) de las Lebac ronda el 40% desde hace ya varios meses.

Tal es así­, que los rendimientos de los plazos fijos para los depósitos que superan el millón de pesos recién traspasaron el 30% anual en la segunda quincena de junio. Y sólo superaron el máximo (32%) en los últimos dí­as del mes, según la encuesta del Banco Central.

En el caso de los de hasta $100.000 a entre 30 y 44 dí­as, el rendimiento (nominal) promedió el 26%, apenas 2 puntos porcentuales por encima del 24% anotado en mayo.

"Pese a que el crédito prácticamente se paralizó, subimos las tasas a raí­z de la presión que ejercieron tanto el dólar como las Lebac", coinciden en señalar fuentes bancarias a iProfesional.

Además, indican que hoy dí­a resulta muy sencillo mover el dinero de una cuenta en pesos a una en dólares, o suscribirse rápidamente a un fondo compuesto por Letras. "Por eso tuvimos que subir los rendimientos", apuntan.

En cuanto a los depósitos que ajustan por UVA, con un total de $14.050 millones muestran un crecimiento del orden del 575% en lo que va del año, por lo que su participación en el total de los plazos fijos pasó del 0,4% al 2%.

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