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Finanzas

Por aumento del dólar y la alta inflación, se desploman los créditos personales, prendarios e hipotecarios UVA

Por el dólar y alta inflación, se desploman los créditos personales, prendarios y los hipotecarios en UVA

El financiamiento se derrumba a pasos acelerados, producto de la devaluación, la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre sobre la evolución de la economía. La única línea de financiación que creció fue la vinculada con las tarjetas de crédito

Por Rubén Ramallo
19.07.2018 04.00hs Finanzas

Conocidos los datos oficiales de junio, se confirmó algo que estaba en las presunciones de los banqueros y analistas: la fuerte contracción en la colocación de créditos destinados a los particulares, ya sea el de lí­neas tradicionales como los ajustables por UVA.

Si se comparan los $91.000 millones "despachados" en junio frente a los $101.000 millones de julio, se comprueba una caí­da del orden de prácticamente el 10%.

La peor parte la afrontaron los que indexan por UVA, que cayeron 43%, frente al 5% de los tradicionales.

Para tener una idea de la reducción, mientras que en mayo se colocaban casi $4.900 millones por dí­a, el mes siguiente esa cifra se redujo a $4.590 millones.

En cuanto a los hipotecarios -que se habí­an convertido en las vedettes del sistema bancario-, el viento de cola que vení­a soplando desde mediados de 2017 cambió repentinamente de direcciónen marzo.

Esto, producto de una devaluación que desde principios de año totaliza un 50% y que se aceleró en abril. A ello se suma una inflación acumulada del 16%, la caí­da del poder de compra y expectativas del público en baja.

En este marco, se produjo un "descalce" entre salarios, créditos que se otorgan en pesos y propiedades que siguen al dólar, un combo que llevó a dilatar o directamente a suspender gran cantidad de operaciones.

"Esta situación comenzó a notarse en abril, se agudizó en mayo y alcanzó su punto máximo en junio", señala el responsable del área hipotecaria de un banco nacional con fuerte presencia en el mercado.

Al observar los últimos meses, el dato más relevante es la notable caí­da de los montos colocados: pasaron de $13.900 millones en marzo (cuando se registró el máximo histórico) a apenas $5.500 millones en junio.

De un análisis más detallado se desprende:

1.- El volumen diario pasó de $700 millones en marzo, $500 millones en mayo, y a tan sólo $276 millones en junio

2.- Los montos colocados en dólares para los mismos meses cayeron de casi u$s680 millones en marzo (dólar a $20,5) a apenas u$s186 millones en junio ($29,66).

Junto con los préstamos en UVA, los prendarios también sufrieron el impacto: en junio retrocedieron a solo $500 millones tras haber tocado casi $1.300 millones en enero, que representa un desplome del 60%.

En tanto, los personales UVA muestran un comportamiento diferenciado. Tras lograr un máximo en noviembre 2017 ($426 millones), comenzaron a caer en forma sistemática hasta febrero, para luego estabilizarse en los $1.600 millones.

Por el lado de los préstamos a tasa común, el panorama tampoco es el mejor: tanto los prendarios como los personales exhiben profundos derrapes.

En el caso de los primeros, los datos son elocuentes: el monto colocado en junio ($1.675 millones) fue el más bajo desde octubre 2016. Y, respecto de enero 2018, se precipitaron la friolera de un 50%.

En cuanto al rubro "préstamos personales", en junio se adjudicó un total de $14.800 millones, casi 30% por debajo respecto al promedio de los últimos 10 meses.


Sobre este punto, desde un banco privado de primera lí­nea explican que los motivos que llevaron a este freno se centran en "la caí­da en el nivel de expectativas del público en lo que hace a la evolución de la economí­a y la situación particular".

En sentido inverso al resto de las lí­neas de financiación de consumo, la vinculada con las tarjetas de crédito evidenció una fuerte suba.

Las estadí­sticas hablan a las claras: en junio se tocó un récord de $68.000 millones (avance del 38% frente al mismo mes de 2017). Este repunte se dio en gran medida a partir del "Ahora 12".


El plan oficial alcanzó entre enero y abril de 2018 el mejor cuatrimestre desde la puesta en marcha del programa, con una facturación que arañó un alza del 60%.

Con el avance de los saldos financiados con tarjetas y el parate de los personales, la relación entre ambas lí­neas pasó de un promedio anual de 2,6 a 4,6 veces.

En otras palabras, por cada $1 que se financia ví­a préstamo personal, las tarjetas ahora suman $4,6.

Qué pasó con los saldos bancarios
Otra forma de medir la evolución de los préstamos a individuos es a partir de los saldos que mantienen los bancos en su activo.

A diferencia de los montos otorgados por mes (la "foto"), los saldos (la "pelí­cula") tienen en cuenta las altas por nuevos préstamos como también las bajas a través de las cancelaciones de cuotas.

¿Qué pasó en junio? Según el Banco Central, el saldo real (ajustado por estacionalidad) se mantuvo respecto a mayo, consecuencia de la merma en el otorgamiento de nuevos préstamos y el pago de las respectivas cuotas.

"En la mayorí­a de las lí­neas de financiamiento se desaceleró el crecimiento, con la excepción de la de tarjetas, a raí­z de los mayores gastos asociados al Mundial, ya sea por turismo como por la venta de electrodomésticos", añaden desde la entidad.

Los préstamos ví­a tarjetas crecieron tanto en términos nominales como reales, acumulando un alza del 35% en doce meses.

En cambio, los personales -otra de las lí­neas destinadas a financiar el consumo- mostraron disminución (restada la inflación y considerando estacionalidad).

Por el lado de los hipotecarios, el freno ha sido notable. Pese a ello, el financiamiento en UVA sigue representando alrededor del 90% de los créditos destinados a personas fí­sicas.

En términos reales y ajustados por estacionalidad mejoraron 3,3% en junio, acumulando en los últimos 12 meses un alza de más de 160%.

Por su parte, los préstamos con garantí­a prendaria registraron caí­da por segundo mes consecutivo.

Efecto "tasa de interés"
De acuerdo al BCRA, en junio "las trayectorias de las tasas activas fueron más heterogéneas si bien, en general, promediaron en valores superiores a los de mayo, cuando habí­an mostrado tendencias crecientes".

En tal sentido, el tipo de interés de los préstamos personales promedió ese mes el 45%, exhibiendo un incremento de 2,2 puntos porcentuales (pp) frente a mayo.

Claro está que si se la compara frente a diciembre, la suba es de 5 pp. Y contra junio del año pasado, el incremento rozó los 8 puntos.

Por el lado de los prendarios, el escenario es similar: el promedio del 23% en junio resultó 4 puntos porcentuales más alto que el de mayo.

Finalmente, en el caso de las tarjetas, la suba lució más acotada, ya que se pasó de 45% en mayo al 46% en junio.

Estos datos corresponden a tasas nominales anuales. Es decir, no contemplan el impacto de una serie de gastos que son los que terminan definiendo el costo financiero total (CFT) que, en muchos casos, puede incrementar hasta en un 35% la tasa básica.

En lo que respecta a las financiaciones que ajusta por UVA, los créditos hipotecarios se otorgaron a un interés promedio real del 6%.

Así­, mostraron un alza mensual de un punto porcentual, reflejando los incrementos anunciados hace algunos meses por las entidades que más operan en este segmento.

Por su parte, la tasa de interés de los créditos personales denominados en UVA registró un aumento similar (1,1 puntos porcentuales), al promediar 12,9%.

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