¿Está en riesgo el quórum del kirchnerismo en el Senado?: la última derrota encendió alarmas

¿Está en riesgo el quórum del kirchnerismo en el Senado?: la última derrota encendió alarmas
Se abrió un interrogante sobre su mayoría. Si el resultado de Corrientes se repite en noviembre perdería una banca. En Chubut resta otra
Por Pablo Sieira
01.09.2021 17.17hs Política

La contundente derrota que sufrió el Frente de Todos en la provincia de Corrientes ante el gobernador radical Gustavo Valdés encendió una señal de alerta para el kirchnerismo en el Senado, donde aspira a retener al menos la mayoría necesaria para el quórum y el riesgo de perderla no está completamente descartado.

La provincia norteña es una de las ocho que elegirán representantes para la Cámara alta el 14 de noviembre. Al igual que Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Catamarca, Chubut, Tucumán y La Pampa, el distrito gobernado por Juntos por el Cambio renovará sus tres bancas de senadores nacionales.

Si el resultado de las elecciones provinciales de Corrientes -con un aplastante 76% de los votos para el gobernante ECO+Vamos Corrientes y apenas un 23% para el Frente Corrientes de Todos- se repitiera en las legislativas nacionales de noviembre, la presidenta del Senado, Cristina Kirchner, perdería uno de los 41 votos que hoy le garantizan el control de la Cámara alta.

El inconveniente para la bancada oficialista que responde mayoritariamente a la vicepresidenta es que a ese hipotético escenario se le sumaría la pérdida casi segura de un voto por Chubut. En tanto, el panorama en Córdoba, Santa Fe y Tucumán no ofrece por el momento garantías.

En ese contexto, todas las fichas del oficialismo en el Senado están en asegurarse al menos 37 bancas de las 72 que integran el pleno, para seguir teniendo quórum y no necesitar de acuerdos con Juntos por el Cambio o bloques provinciales que harían valer sus votos ante el Gobierno del presidente Alberto Fernández.

Para la coalición del Gobierno nacional, la derrota local en Corrientes era previsible por tratarse de un distrito gobernado desde hace 20 años por UCR y con una larga historia de gestiones radicales. Pero en las filas del oficialismo creen que tienen chances de ganar los comicios nacionales con el senador Carlos "Camau" Espínola como precandidato.

A pesar de no ser un dirigente cercano al kirchnerismo, Espínola es uno de los principales referentes del peronismo en la provincia y una de las figuras con mejor imagen y mayor reconocimiento gracias a su carrera como medallista olímpico, a la que sumó luego una trayectoria política que empezó en 2009, cuando se convirtió en intendente de la ciudad de Corrientes.

Si el resultado de Corrientes se repite en noviembre, el kirchnerismo perdería una banca

No obstante, Espínola deberá superar primero el desafío de las PASO del 12 de noviembre. El Frente de Todos tendrá dos listas enfrentadas. La "oficial" de "Camau" Espínola y Ana Almirón -que también quiere renovar banca- y la que encabeza Alejandro Karlén, dirigente enfrentado con el senador nacional y con La Cámpora, que logró mantenerse en la competencia tras una pelea judicial.

Luego de esa instancia, la alianza oficialista deberá enfrentar el poderío del gobierno provincial y de Juntos por el Cambio en su conjunto, que llevará como candidatos a senadores a Eduardo Vischi y a Gabriela Valenzuela y confía en que la reciente victoria de Valdés le dé el envión necesario para ganar las dos bancas en la Cámara alta y dejar al oficialismo con una.

Luces de alerta en Chubut

Además del riesgo de perder un escaño por Corrientes, el Frente de Todos observa la particular situación que se da en Chubut. Actualmente los tres representantes chubutenses (Alfredo Luenzo, Mario Pais y Nancy González) integran el bloque oficialista, merced a los movimientos partidarios de los últimos años relacionados con esa provincia.

La inusual ventaja de que los tres senadores de un distrito sean del mismo espacio es imposible de mantener en una nueva elección y Juntos por el Cambio le quitará al menos una de esas bancas, luego de dirimir sus propias candidaturas en las PASO entre cuatro listas. Esta situación combinada con una hipotética derrota en Corrientes dejaría al Frente de Todos con 39 votos.

Luego está el caso de Córdoba, uno de los lugares más adversos para el oficialismo. La tendencia anti kirchnerista del electorado, la consecuente fuerza que acumula Juntos por el Cambio y la marcada presencia del gobernador Juan Schiaretti -peronista ajeno al kirchnerismo- abren la posibilidad de que el Frente de Todos quede en tercer lugar.

Si ello ocurriera, Schiaretti y Juntos por el Cambio se repartirían los tres escaños y el oficialismo perdería la banca que hoy tiene (y defenderá en los comicios) Carlos Caserio, por lo que contaría con 38 votos.

Juntos por el Cambio le quitaría al kirchnerismo al menos una banca correspondiente a Chubut

Las internas y el número límite

En tanto, en Santa Fe y en Tucumán el Frente de Todos irá a las PASO con dos listas y en medio de fuertes peleas internas que arrojan una incertidumbre extra sobre el resultado de los comicios. El Frente de Todos tiene dos senadores nacionales por ambas provincias y si alguno de los conflictos locales le complican la elección podría perder alguna de esas cuatro bancas.

En Santa Fe, la lista "oficial" del Frente de Todos respaldada por el gobernador Omar Perotti, con la venia de Fernández y Cristina Kirchner, la integran Marcelo Lewandowski y María de los Ángeles Sacnun, alfil de la vicepresidenta en la Cámara alta, y se enfrenta a la que encabeza el ex ministro de Defensa y referente del kirchnerismo Agustín Rossi, secundado por la vicegobernadora Alejandra Rodenas.

La competencia en las PASO se mezcla con la pelea entre Perotti y Rossi por la orientación del PJ santafesino -al que, según el ex ministro, el gobernador quiere alejar del kirchnerismo como hizo Schiaretti en Córdoba- y con la interna en el gobierno provincial que supone la participación de Rodenas en ese desafío a la lista del mandatario.

Además, en las elecciones generales de noviembre la competencia será entre tres fuerzas potentes: el Frente de Todos, Juntos por el Cambio y el Frente Progresista. El escenario es entonces más complejo, el resultado está abierto y la posibilidad de que el kirchnerismo pierda un voto existe.

Si saliera segundo en esa elección quedaría con 37 votos, al límite. Si terminara tercero, con 36, un voto menos que el quórum. Siempre y cuando se concretara el riesgo de una nueva derrota en Corrientes y un desplazamiento en Córdoba.

Por último está el caso de Tucumán. El peronismo tiene un músculo electoral indiscutido en esa provincia y el Frente de Todos confía en un triunfo que le asegure las dos bancas que tiene hoy en el Senado, pero el enfrentamiento entre el gobernador Juan Manzur y su vice, Osvaldo Jaldo, añade un desafío extra.

La lista de Manzur propone para el Senado al diputado Pablo Yedlin y a la legisladora provincial Sandra Mendoza, mientras que el gobernador se ubicó como primer suplente. En tanto, Jaldo impulsa a Juan Antonio Ruiz Olivares como primer precandidato a senador seguido por Graciela Gutiérrez, mientras él se postula como primer diputado.

Al igual que en Santa Fe, la lista del mandatario provincial recibió el respaldo completo del Gobierno. Fernández hizo explícito incluido el del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, la tercera pata de la coalición. Pero la interna preocupa al Frente de Todos.

Días atrás, Manzur recibió el respaldo explícito de los referentes del Gobierno nacional durante un acto de campaña. El encargado de transmitir los saludos del Presidente y su vice fue el ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro, uno de los hombres de mayor confianza de Cristina Kirchner.

Lo que preocupa al Frente de Todos es que la pelea del peronismo provincial no incida en el desempeño electoral de noviembre y le otorgue una ventaja a Juntos por el Cambio en la pelea por el Senado.

La ventaja de corto plazo para el oficialismo es que la oposición no supo aprovechar la dispersión peronista para las PASO y llevará tres listas: una encabezada por intendente de la capital tucumana, Germán Alfaro; otra por el diputado José Cano y otra por el intendente de Yerba Buena, Mariano Campero.

De todos modos, el juego de mayorías y minorías en el Congreso es cambiante. Si al Frente de Todos se le diera el peor escenario en cada uno de esos distritos y quedara por debajo de las 37 bancas, no sería por mucho y siempre hay alguien dispuesto a negociar su apoyo.

Durante el gobierno de Mauricio Macri, el oficialismo nunca tuvo quórum propio, pero logró reunir la mayoría en casi todas las votaciones que realmente lo necesitó, a través de negociaciones con los gobernadores y los buenos oficios de Miguel Pichetto, por entonces jefe de la bancada del PJ.