Confidencial: Juntos sella un pacto para evitar una guerra interna hasta noviembre pero sigue la puja

Confidencial: Juntos sella un pacto para evitar una guerra interna hasta noviembre pero sigue la puja
Los líderes de la coalición opositora firmaron una "paz armada" y no hablarán del 2023 hasta después del 14 de noviembre. Pero no abandonaron la carrera
Por S.R.
04.10.2021 13.00hs Política

La llamada "Paz armada" fue un período entre guerras en Europa, entre 1871 hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial. En ese lapso, las potencias se mantenían en pie de guerra y preparaban arsenales al tiempo que desarrollaban la industria bélica en vistas a un conflicto que todos sabían que iba a estallar.

Juntos está en una paz armada. Todos "velan" sus enseres de guerra para justamente el día después del 14 de noviembre. Mostrarse unidos hasta entonces es una estrategia básica, elemental, que todos entendieron que deben sostener para asestarle una derrota sin precedentes al kirchnerismo en unos días. Pero no es lo que se palpa adentro del espacio.

Algunos datos de lo que se viene pueden observarse en la previa a las PASO. Apenas una semana antes de esas elecciones, Patricia Bullrich expresó que ella hubiese sido mejor candidata en CABA que María Eugenia Vidal y que hubiese sacado mas votos. No fue una declaración impulsiva o irreflexiva, es lo que piensa y fue calculada.

La Provincia de Córdoba fue otro globo de ensayo, mucho mas elaborado. Allí, Bullrich apoyó a una lista para la interna bastante curiosa: la potencia local pero solitaria de Luis Juez y Rodrigo De Loredo, del riñón de Martín Lousteau. Vencieron a Mario Negri, que fue apoyado por Mauricio Macri y, suavemente, por Horacio Rodríguez Larreta. Es decir, en Córdoba, en alianza con los radicales, Bullrich venció a Macri y Larreta juntos.

Los líderes de la coalición opositora firmaron una "paz armada" y no hablarán del 2023 hasta después de noviembre

Bullrich no va a hablar del tema hasta después del 14 noviembre, pero las seguridades que cree tener Larreta respecto a su candidatura presidencial, son puestas muy en duda por el equipo de la ex ministra de Seguridad.

"Vamos a dar pelea en todo el país, estamos preparados, construyendo, nos vamos a plantar y vamos a ganar", dicen cerca de "la Piba", que sigue recorriendo al país, generando acuerdos, mientras su contendiente principal, Larreta, se concentra en CABA y Provincia de Buenos Aires.

La mesa chica de Patricia estima que el kirchnerismo se va a debilitar después del 14 de noviembre, pero también que el cristinismo va a tomar el control definitivo del gobierno y, ante ese escenario, la oposición tibia del larretismo, va a ser vista por los opositores, casi como un "colaboracionismo".

En esa lógica, su postura fuerte, confrontativa, su liderazgo de los halcones, le ofrece una ventaja que no piensa desperdiciar. "Estos nunca hicieron política en la trinchera, siempre jugaron a la estudiantina feliz como imagen, no les va a servir dos veces, y no entienden la trinchera, Patricia sí", dicen en su entorno.

Es cierto que "la Piba" tiene mucho que construir a nivel país, pero Larreta tampoco tiene gran cosa en Corrientes o Río Negro, por solo mencionar dos provincias. El jefe de Gobierno porteño tiene sí, los fondos de la Ciudad, pero Patricia tiene pensado denunciar cualquier movimiento extraño de "los impuestos de los porteños", tal como lo hizo facundo Manes en campaña, hace no más de dos meses.

Y ya que mencionamos a Manes, habrá que ver como funciona el radicalismo en esta batalla. Bullrich se viene acercando a Lousteau, como ya se mencionó en Córdoba. La ex ministra tiene un vínculo histórico con los radicales. Fue titular de la cartera de Trabajo en el gobierno de la Alianza, se mantuvo cerca de los funcionarios conocidos como "Grupo Sushi", cuyo control se le adjudicaba a Antonio De la Rúa, pero que estaba conformado por jóvenes dirigentes muy cercanos a Enrique "Coti" Nosiglia, curiosamente el actual armador de la estrategia del propio Lousteau.

Las seguridades que cree tener Larreta respecto a su candidatura presidencial, son puestas en duda por Bullrich

Si Patricia sube a la UCR a su proyecto, Larreta empieza a tener problemas. Hace tiempo, el jefe de Gobierno tiene prometido al economista radical, la sucesión del Palacio Imperial de Uspallata, cuando el vaya por el Sillón de Rivadavia. La promesa no es fruto de su generosidad sino de la necesidad: el bloque del radicalismo de Lousteau en la Legislatura, cada vez mas voluminoso, le permite tener mayoría absoluta en el parlamento local y sacar las leyes que se le ocurra.

Pero, cuando seleccionó a María Eugenia Vidal para encabezar la lista de diputados en CABA con tal de postergar a Bullrich, muchos dicen que el costo de que Vidal acepte, fue prometerla a ella lo mismo que ya le había prometido a Lousteau. Indudablemente, con una de las dos promesas va a quedar en deuda.

Los radicales lo saben, juntan indignación también para después del 14 de noviembre y valoran la posibilidad de una fructífera alianza con Bullrich, que podría darle pelea a Larreta en la lucha por la presidencia.

La paz armada tiene fecha de vencimiento, el 14 de noviembre, después de ese día, la lucha promete ser abierta y feroz.