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El día después: las condiciones que pondrá Juntos por el Cambio en la relación con el Gobierno post 14N

El día después: las condiciones que pondrá Juntos por el Cambio en la relación con el Gobierno post 14N
La oposición cree que habrá algún tipo de invitación al diálogo desde el Gobierno pero tienen matices respecto de cuál debería ser la respuesta
Por Pablo Sieira
13.11.2021 07.28hs Política

Con el antecedente fresco del cimbronazo que las primarias de septiembre representaron para el Gobierno, la mayor expectativa en torno a las elecciones legislativas está puesta más sobre el día después que sobre el resultado del domingo. En ese contexto, Juntos por el Cambio se prepara para una discusión interna frente a un eventual llamado del oficialismo a buscar acuerdos.

Los números que arroje la compulsa electoral llevarán a una reorganización tanto en el Frente de Todos como en Juntos por el Cambio. Los socios de ambas coaliciones deberán administrar las tensiones internas de cara a los dos años que tiene por delante el gobierno de Alberto Fernández y que serán, según coinciden todos, muy difíciles.

En Juntos por el Cambio olfatean la debilidad del Gobierno y son varios los dirigentes que piensan que el oficialismo buscará tender puentes y generar un nuevo tipo de discusión, más horizontal, pero no hay una visión unánime respecto de cuál debe ser la reacción.

"Si convocan hay que dar el diálogo pero tiene que darse en el Congreso y no puede ser para 'salvar' al Gobierno", comentó a iProfesional un dirigente de la UCR con aceitados vínculos en el PRO. En este sentido, subrayó: "Primero tienen que decir sobre qué temas vamos a dialogar y que no sean de índole institucional o jurídico, porque en eso no vamos a hacer concesiones".

En JxC prevén que el oficialismo buscará tender puentes y generar un nuevo tipo de discusión

En el radicalismo consideran que, para abrir un diálogo, el Frente de Todos debería plantear "medidas para que los jóvenes no se sigan yendo del país, promover el empleo, cosas que sean para el bien de la Argentina, no del Gobierno", según la fuente consultada. "Después en el Congreso se discutirá lo que haya que discutir para buscar un consenso", agregó.

La idea de que cualquier tipo de acuerdo que permita adoptar medidas para afrontar la crisis económica y social pase por el Congreso es compartida por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, uno de los lanzados a la carrera por la Presidencia.

El referente del PRO señaló en reiteradas ocasiones que hoy no ve "voluntad de diálogo" en el Gobierno y que, si la hubiera, "el ámbito institucional adecuado para buscar acuerdos es el Congreso". El planteo tiene su lógica en que la oposición confía en que el poder en el parlamento estará más equilibrado los próximos dos años.

Además, como uno de los principales contendientes de la oposición de cara a 2023, a Rodríguez Larreta no le sirve la foto de un acuerdo, la imagen de una reunión de dirigentes opositores y funcionarios. Para la oposición siempre será preferible que, si hay entendimientos, sean sobre temas específicos y se reflejen en el variopinto hemiciclo de la Cámara de Diputados o el Senado.

Por otra parte, el sector del PRO que comanda Patricia Bullrich, es menos abierto a acordar con el oficialismo. La presidenta del PRO es la otra figura de la oposición que se proyecta para 2023 y su intransigencia frente al Gobierno es una parte esencial de su construcción política.

En el ámbito parlamentario este sector reclamará la aprobación de proyectos propios y, según la respuesta que reciba, evaluará su posición frente a cualquier iniciativa que provenga del Gobierno. Y también tendrá condiciones innegociables: el rechazo frontal a regímenes como el de Venezuela y Nicaragua en el plano internacional, y la rebaja de impuestos en el plano doméstico son algunas de ellas.

El juego de los llamados "halcones" de Juntos por el Cambio será un elemento de tensión para la alianza opositora. Así lo demostró el reproche en modo tribuna que los militantes radicales le hicieron a Bullrich en el cierre de campaña de la Ciudad de Buenos Aires por su acercamiento al libertario Javier Milei, quien fue repudiado también por la Coalición Cívica de Elisa Carrió.

No obstante, la presidenta del PRO no tiene en sus planes generar una ruptura en Juntos por el Cambio con sus gestos hacia Milei. Según indicaron a iProfesional fuentes de su entorno, Bullrich entiende que el libertario y su colega bonaerense José Luis Espert pueden ser aliados valiosos cuando haya que contar votos en la Cámara de Diputados y hacia allí apuntan sus movimientos.

Si bien la posibilidad de sumar eventualmente el apoyo de ese sector a su proyecto presidencial está también en su radar, la presidenta del PRO "no va a hacer nada que rompa Juntos por el Cambio", afirman cerca suyo.

La titular del PRO sabe que Milei "es bastante difícil de digerir" para la UCR y que la estructura del partido centenario es un capital mucho más provechoso, especialmente con el resurgimiento que empezó a mostrar a nivel nacional y particularmente en la provincia de Buenos Aires.

Más allá de los matices, la posición unánime en Juntos por el Cambio es que el primer movimiento post electoral le corresponderá al Gobierno. No habrá propuestas ni invitaciones por parte de la oposición, donde rechazan de plano la posibilidad de mostrarse "co gobernando" con el Frente de Todos.

Para Juntos por el Cambio, la alianza oficialista deberá resolver sus propias tensiones y presentar su agenda para empezar a conversar.

El Gobierno post elecciones

La fuerte reacción del kirchnerismo hacia Alberto Fernández tras la derrota del Gobierno en las PASO de septiembre abrió una interrogante importante sobre el día después de los comicios generales. En las últimas semanas, la Casa Rosada se esforzó por ahuyentar fantasmas.

El primer gesto en ese sentido fue la cena que compartió el Presidente con algunos de los empresarios más importantes del país el pasado martes en la Quinta de Olivos. El segundo fue la reunificación del sindicalismo peronista, a tres días de las elecciones.

La CGT dio a luz a una nueva conducción que reúne a sectores por muchos años enfrentados. El triunvirato integrado por Héctor Daer (en representación de los "gordos" y los "independientes"), Carlos Acuña (hombre del gastronómico Luis Barrionuevo) y Pablo Moyano (hijo del líder camionero Hugo Moyano) representa un nuevo polo de poder y un mensaje de cara a la nueva etapa.

Tras la elección de sus autoridades, Daer afirmó que "la CGT tiene que ser parte de la toma de decisiones del país que marcan el futuro" y Acuña sostuvo que el movimiento obrero va a estar para que "el Presidente ponga las cosas en su lugar y logre el equilibrio justo entre el trabajo y el capital".

La oposición cree que habrá algún tipo de invitación al diálogo desde el Gobierno

En ese contexto, Fernández se prepara para apoyarse en la central gremial, cuyos dirigentes -no todos, pero varios- le recomendaron despegarse del kirchnerismo luego del desplante que los funcionarios cercanos a la vicepresidenta Cristina Kirchner le hicieron tras la derrota de septiembre, al presentar sus renuncias en público.

De todos modos, el mandatario no contempla por el momento esa posibilidad y así lo expuso durante el cierre de campaña del Frente de Todos, en sintonía con el otro socio de la alianza oficialista, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

Una de las versiones surgidas de la Casa Rosada indica que el Presidente busca un acuerdo entre el sindicalismo y el empresariado para apalancar la gobernabilidad de los próximos dos años y encaminar el esperado acuerdo con el FMI.

Otra de las versiones señala un posible recambio de Gabinete. En este punto cobra relevancia, nuevamente, el rol que adoptará el kirchnerismo dentro del Gobierno luego de las elecciones, dado que los últimos cambios de ministros estuvieron siempre influenciados por la presión de ese sector.

El plan económico del Gobierno es una de las diferencias centrales dentro de la coalición y, por ello, el ministro de Economía, Martín Guzmán, será uno de los más observados en la etapa post electoral.

Cualquier propuesta de diálogo con la oposición por parte del Presidente estará condicionada por si logra o no encauzar la interna y alinear a sectores empresariales y sindicales detrás del objetivo de asegurar la gobernabilidad.

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